Eterno aprendiz

«Aprediz de todo, maestro de nada». Aprender sobre muchos temas, no especializarse en ninguno, conocer un poco de cada ámbito pero sin profundizar. «Quien mucho abarca, poco aprieta». No puedes ser bueno en nada si no seleccionas, si no restringes tu ámbito de actuación. Esto defienden muchos sectores.

Pero, ¿hasta qué punto es una buena idea la especialización? ¿Un estudiante en Filología Hispánica debe conocerlo todo sobre un autor, sobre una época de la literatura, y no conocer nada sobre lingüística? ¿Un estudiante de letras no puede curiosear sobre astronomía o física, por miedo a ser menos experto en sus ámbitos? Muchos piensan que esto es así, y es una idea que yo rechazo completamente. Es más, me parece una idea peligrosa.

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Filólogo linuxero

Instalé mi primera distribución el 11 de septiembre de 2006. Guadalinex 3.1, una calamidad. Antes ya usaba software libre en Windows, programas tales como GIMP o aMSN. Y desde entonces no he parado.

Este año hará siete que uso GNU/Linux, un número no demasiado espectacular, pero hay algunos datos que me enorgullecen al recordarlos hoy. Hasta agosto de ese año no tuve PC propio (usaba uno “heredado”), y al parecer tardé menos de un mes en instalar Linux. Ya en el PC anterior hice un intento de instalar Suse, con lo que conseguí borrar mi disco duro.

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El final de un camino

La ceremonia de graduación para dar por finalizada mi Licenciatura de Filología Hispánica fue para mí casi como un rito de paso. Me di cuenta de que algo terminaba, de que todo iba a ser muy diferente a partir de entonces. Me propuse cambiar una serie de aspectos de de mi vida y de mí mismo, afrontar nuevos retos, y en este tiempo lo he intentado y creo que lo he logrado en buena medida. Aunque no haya experimentado un cambio radical (a estas alturas dudo que me pase algo así) creo que soy una persona diferente de la que salió de la Facultad de Letras.

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La vida con deficiencia visual

Hay algo sobre mí que muy poca gente sabe. Muy poca gente de la que me ha conocido por la red y que no haya desvirtualizado, porque es algo que se nota. Y no lo saben no porque sea mi intención ocultarlo; más bien porque, a la hora de presentarse a alguien en la red, no es un dato importante. ¿Qué más da cómo sea la persona que está al otro lado de la pantalla, si se puede mantener con ella una conversación interesante? Ahora creo que es un buen momento para contarlo. Así quien me siga sólo en la red conocerá un aspecto muy importante de mi, y puede que este texto sea útil a algunas personas.

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