Hoy me toca ser consecuente

He hablado aquí de los problemas de Telegram, de la imposición que supone WhatsApp, de que Jabber es la tecnología del futuro, de que he eliminado mi cuenta de montones de lugares… Pero aún no era totalmente consecuente con mis ideas. Ahora estoy un poco más cerca: he borrado mi cuenta de Facebook.

La prueba del delirio. No me lo puso fácil con el captcha.
La prueba del delirio. No me lo puso fácil con el captcha.

No es un gran logro, algo de lo que enorgullecerse ni nada por el estilo. Simplemente era el siguiente movimiento lógico. He tenido cuenta durante cuatro años, la he usado asiduamente durante dos, y realmente me parece una herramienta de comunicación formidable. Pero no quería seguir pagando un precio tan alto por comodidad.

Cuando Facebook compró WhatsApp no hubo entrada en este blog. Y no hubo entrada porque no creía ser la persona adecuada para dar consejos (¿cómo voy a decirle yo a mis lectores ‘hay que ver lo que ha hecho Facebook’ cuando yo tengo cuenta allí?). Pero fue lo que me faltaba por leer para decidirme a salir. Una vez eliminada mi cuenta, el recomendar tecnologías libres me parece mucho más natural.

Realmente, salir de Facebook no supone ninguna liberación más allá de mi propia conciencia. Tienen cuatro años de mis datos, datos de muchos ámbitos (hubo una época que rellené información y di ‘megustas’ como un poseso, aun sabiendo entonces que son unos devoradores de datos), y el hecho de borrar la cuenta no supone que se vayan a olvidar de ellos. Pero es el único modo que tengo de mostrar mi desacuerdo.

Ahora mismo hay una serie de compañías que controlan muchísima información. Google, Microsoft, Amazon, Facebook, quizá Yahoo. No me gusta esta situación, y en tecnología es relativamente fácil posicionarse: no usar sus servicios, al menos no tan activamente. Sabrán cosas de mí porque tienen medios, pero al menos yo no les entregaré tantos datos voluntariamente.

Me quité de WhatsApp (y no creo que vuelva a ningún programa que use mi número de teléfono como identificador) y me he quitado de Facebook. De las tecnologías generales sólo me queda Twitter, que me parece el menos malo (algunos me matarán por decir eso). Mucha gente considerará que me he aislado socialmente, y puede que tengan razón. Pero a mí ahora mismo me supone tal tranquilidad saber que soy consecuente con mis ideas, saber que no contribuyo directamente a que estas grandes compañías se enriquezcan a mi costa, que merece la pena.

Además, quien quiera estar en contacto conmigo, tiene muchos medios para hacerlo: mail, Jabber, Diaspora, Pump.io y Twitter, no me he ido al monte (que es un argumento muy común y muy gracioso: ‘se puede vivir sin WhatsApp igual que se puede vivir sin internet’, como si una cosa fuera sinónimo de la otra).

Todo esto no quiere decir que no pueda recaer. No hoy ni mañana, pero puedo recaer. Que me conozco demasiado bien y soy especialista en contradecirme. Puede que este último párrafo invalide toda la entrada, pero qué le vamos a hacer. No me las puedo dar de grandilocuente si ni siquiera yo sé si voy a ser capaz de mantener mi postura en este sentido. La carne es débil.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

4 opiniones en “Hoy me toca ser consecuente”

  1. Adrián, tu compromiso es un testimonio bueno para mucha gente. Al final el empoderamiento comienza por decisiones personales y éstas, a menudo, deben ser progresivas.

    Solamente comentarte que tienes una gran alternativa para Twitter y que no sé si conoces: https://quitter.se (¿Gnu Social no?)El problema es que supongo que perderías tu audiencia en Twitter, claro. Aunque ya sabemos que el nivel de atención en esas redes, al ser masivas, es más bien, bajo.

    Un saludo,

  2. Bien saber que ya borró su cuenta en Facebook. ¿Y en Twitter? ¿Y en Google, y en Microsoft, y en Sony y en Nintendo y en Steam? Si de consecuencia se tratase, estaría usando usted una laptop con Trisquel y un teléfono con Replicant, y ya de pasada un BeagleBone o un AllWinner que hospede todas sus redes sociales federadas. Pero bien se sabe que implementar tal cosa a tal extremo es un sueño bien loco. Por algo se inicia.

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