La generación de las cabezas gachas

Hay mucha gente que han accedido a la tecnología hace poco tiempo, con el boom de los teléfonos «inteligentes». O, al menos, muchos han empezado a usarla con más frecuencia cuando sucedió este hecho. Y ahora los adolescentes, en lugar de pedir el Messenger para hablar con sus amigos cuando llegaran a casa, tienen todo internet en el móvil, y el móvil todo el día en el bolsillo, con la tarifa de datos activada.

No es la primera vez que se escribe sobre este tema, ni será la última. De cómo estos aparatitos, de pantalla cada vez más grande, han impactado en el día a día. Se dan situaciones que bien se podrían narrar a partir de aquella célebre frase cinematográfica…

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Mirar el móvil en mitad de una película en el cine, mirar el móvil en el teatro, caminar con el móvil en la mano, comer con el móvil en la mano… Todo para ver un tuit, un mensaje, un correo.

La gran diferencia es que ese tuit, ese mensaje, ese correo no se perderá como lágrimas en la lluvia. Y si se pierde, pues que se pierda: el mundo puede sobrevivir cinco minutos, cinco horas, cinco días, ¡e incluso más!, sin que nosotros estemos pendientes de él.

Tenemos un grave problema cuando nosotros trabajamos para la tecnología y no al revés. Tenemos un grave problema si la tecnología nos consume el tiempo que debemos tener para nosotros o para nuestros seres queridos, lo realmente importante, que está lejos de esas pantallas.

8 opiniones en “La generación de las cabezas gachas”

  1. Coincido plenamente lo que decís. Ya escribí mis comentarios en publicaciones similares. La gente se volvió totalmente Zombie de un celular. Los otros días casi atropellan a una mina por cruzar mirando un whatsapp. Hay mucho más para hablar, pero estoy saturado la verdad.

    1. Sí, yo mismo he tratado temas similares en este blog ya, pero esto en concreto me apetecía concretarlo. Muchas gracias por tu comentario :)

  2. Hola Adri,

    Odio profundamente a la gente enganchada; que es la mayoría, mirando el móvil cuando hablas con ellos o tomas un café, andando por la calle. No entiendo nada. La era del Messenger estaba mucho mejor, te conectabas una vez al día una horita y a la marcha, sin estar pendiente durante todo el tiempo del Twitter ni del Facebook.

    Por cierto, soy Jordi, antiguamente estabamos enlazados pero dejé un poco de lado el blog, por si quieres enlazarme de nuevo sigo teniéndote en mi BlogRoll. El enlace está en mi nombre.

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