Tú antes sonreías más

Eso me dijo una compañera de trabajo hace algunos cursos. «Tú antes sonreías más». Ella ya me conocía de mi primer año. Ni siquiera me lo dijo como reproche, era un simple comentario de una persona observadora. 

Me lo dijo porque, cuando me veía por los pasillos, siempre iba serio. La explicación era (es) simple: iba de aquí para allá pensando en mis cosas, no miraba demasiado a mi alrededor, apenas saludaba a mis compañeros. 

¿Qué había cambiado desde mi primer año de trabajo? No sabía responderme. 

Esa simple observación me hizo darme cuenta de que, en aquel momento, no estaba a gusto con mi trabajo. La profesión docente, aunque pueda parecer lo contrario, es muy demandante a nivel psicológico: siempre hay mil tareas pendientes, siempre hay que planificar clases, siempre hay que corregir algo. 

Este vertiginoso ritmo me llevó a estar centrado en mí mismo y no atender a nada más. El primer año de trabajo estaba pendiente a todo porque todo era nuevo. No había adquirido la inercia de ir de aquí para allá pensando en lo que había por hacer.

No estaba del todo a gusto porque había prescindido casi por completo del factor humano de mi profesión, más allá de los alumnos: los compañeros. 

Esa simple frase fue el toque de atención que necesitaba para situar la mente donde tocaba. La docencia puede ser muy solitaria (después de todo, de las puertas del aula para adentro nadie controla lo que haces), pero también hay muchas oportunidades en las que entablar conversación con los compañeros, tanto de trabajo como de muchos otros temas, y esas ocasiones hay que aprovecharlas. 

Desde que esta compañera me indicó que ya no sonreía, mi cabeza hizo clic y cambié mi forma de estar en el trabajo. Es curioso cómo funcionamos a veces, adquiriendo una inercia que, en cierto modo, nos perjudica. Menos mal que aún queda gente buena para hacérnoslo notar, menos mal que, en este caso sí, nunca es tarde para cambiar.

Desde que esta compañera me indicó que ya no sonreía, volví a sonreír.

¿2021? Pues vale

El título resume perfectamente mi estado de ánimo y perspectivas respecto al año que entra. En pocas ocasiones me ha sido tan indiferente que un día estemos en un año y al siguiente, en otro diferente. Más aún con un año tan complicado como ha sido 2020 en muchísimos aspectos.

Ha sido un año complicado por lo evidente: coronavirus, confinamiento, mascarilla, gel, distancia social… pero también en lo personal y lo profesional.

Sin más, empiezo con el repaso del año siguiendo la estructura habitual: de mi vida personal, vida profesional y vida frente a las pantallas.

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Un resumen profesional de 2020

Este 2020 tan extraño está llegando a su fin, y mientras escribía mi habitual resumen del año me di cuenta de que el apartado de mi vida profesional estaba quedando más largo de lo debido. Lo cierto es que 2020, Covid mediante, ha traído bastante ajetreo al trabajo, así que me parece oportuno dedicarle una entrada aparte a este asunto.

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Mi experiencia haciendo ejercicio en casa

En febrero de 2019 comencé a hacer ejercicio en casa. Pequeños ejercicios de fuerza, primero con mi peso, luego con algo extra y poquito a poco iba subiendo. Aparte de esto, cuando puedo salgo a caminar a buen ritmo. De esto os quiero hablar hoy: del ejercicio físico y de cómo he empezado a hacerlo con treinta años en un estilo de vida muy sedentario.

No soy un experto y no pretendo ser preciso, esta entrada no busca convencer a nadie ni ofrecer información fiable. Solo voy a contar mi experiencia. 

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Veinte veinte

La entrada para comenzar 2019 la escribí a primeros de año. Esta vez no quiero que me ocurra lo mismo y aquí estoy, pocas horas antes de empezar el 2020, para contaros brevemente qué ha sido de mí durante este tiempo y hacer la típica chorrada de los propósitos para año nuevo. Este va a ser el cuarto año que lo haga (2019, 2018, 2017) y me parece un buen ejercicio.

La estructura de la entrada va a ser exactamente la misma que en las ocasiones anteriores: repaso de mi vida (personal, profesional y frente a las pantallas), repaso de los propósitos para 2019 y planteamiento de los propósitos para 2020. Al lío.

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