Cómo escribo en 2026 (I): a mano

Uno de los temas a los que vuelvo cada tanto es la escritura. En esta entrada comento qué y cómo escribo a mano.

En el ámbito personal

He llegado a un punto en el que lo que escribo y las herramientas que uso para escribir a mano son de lo más básico. Vamos por partes.

Qué escribo

Lo único que escribo a mano, como hábito, son mis diarios, pensamientos cotidianos que no comparto en redes. Escribirlos a mano me ayuda a centrarme y despejar la mente.

Escribo mucho en digital, para este blog o para redes, pero hay ciertas cuestiones que van en papel sí o sí para sentir que realmente me centro y saco esos pensamientos de mi mente. Es una escritura sin ningún tipo de orden ni método, caótica incluso, sin pretensión, cotidiana, sin métodos ni índices más allá del mes. Hay meses que ocupan treinta páginas y otros que ocupan cinco.

Hablé sobre el tema con algo más de detalle en una entrada de 2024 llamada Escribe en papel.

Todo lo demás (otra escritura, gestión de tareas y eventos) va en digital como conté en Mi sistema actual de tareas, que tampoco tiene mucho método. Tan solo necesito una aplicación con tareas recurrentes.

Los bolígrafos

Tengo aquí un paquete con bolígrafos Uni-ball Signo 307. Creo que el responsable de que los comprara fue Javier Pastor con una entrada de su blog de 2015, ya ha llovido.

Después de tanto tiempo de uso y tras comparar, para mí se ven prácticamente igual que los Pilot G-2 07 que se pueden comprar en cualquier papelería de barrio. No sé por qué motivo pedí tantísimos por internet, seguro que me salieron por un pico.

He probado otros bolígrafos de gel. Todos me parecen idénticos al Pilot de la papelería.

También compré hace bastante plumas desechables Pilot V-pen, un paquete de cinco o seis de diferentes colores para ver si el asunto iba conmigo. Aún me dura la de color azul.

Estoy deseando gastarla.

No le veo la gracia a usar un instrumento que solo escribe en cierta postura. No me interesa el arte de la caligrafía o los matices que pueda aportar una pluma. He estado en una tienda de estilográficas donde todas se antojan muchísimo, pero es puro capricho. Es un mundillo que no tiene el menor atractivo para mí.

Las libretas

Tres cuartos de lo mismo. He probado Moleskine y Lechtturm1917 bien caras y las valoro, pero he usado de diario una libreta de propaganda con el papel medianamente grueso y me vale exactamente igual mientras las hojas no acaben hechas un asco.

He gastado tres libretas Moleskine «para llevar» y ahora estoy con una más gruesa que compré en 2011 y nunca completé. Y tengo alguna otra, ya más barata, en los cajones, también a medio usar.

La situación actual

Cuando se me gasten las plumas, los bolis y las libretas que tengo por aquí almacenados desde hace años, compraré más. Pero para eso queda muchísimo.

Mi decisión es usar bolígrafos G-2 07 y libretas con un papel más o menos grueso. Suficiente. No necesito más ni lo aprecio. Mi escritura es puramente utilitaria y la puedo hacer con herramientas puramente utilitarias, sin más romanticismo.

Todo mi cariño y respeto a quienes disfrutan probando bolígrafos, plumas, libretas o cualquier otro material de papelería, pero yo no estoy ahí. Tuve un conato, pero ya no. Al menos, de momento y, diría, por una buena temporada. Para quien le interese, en el fediverso hay bastantes personas apasionadas de las estilográficas.

Ámbito profesional

Soy especialista en perder cosas en el trabajo, así que los bolígrafos que llevo al trabajo son los más baratos de las papelerías, que suelen ser Bic. Lo más exquisito que uso es uno de cuatro colores.

Respecto a las libretas, he pasado de Lechttumm1917 con puntos que me montaba yo mismo, usando algo parecido al Bullet Journal, a un Cuaderno de todas las clases día/página de Additio.

Jamás hubiera pensado que acabaría con un cuaderno de profesor, pero aquí estamos. Es más cómodo que hacer yo a mano cada día. Tener las horas de trabajo y los días ya señalizados quita resistencia al usarla, puesto que antes acababa abandonando la libreta.

El boli de cuatro colores me sirve para separar ámbitos. En negro, los días, las horas y lo programado. En azul, lo mandado ese día y las notas tomadas al momento. En rojo, tareas. En verde, tutorías y eventos.

Cuando una tarea no está completada en las dos páginas a la vista, las traslado a las siguientes como hacía con las libretas, al estilo Bullet Journal. Apunto todo sin prioridades ni historias, algo así como el método Autofocus. Entre la agenda, los colores y la mezcla personal de estos dos métodos he dado con un sistema (que no es sistema) acorde a mis necesidades.

Eso sí, lo uso únicamente como agenda porque la versatilidad que ofrece iDoceo como cuaderno de profesor en iPad está a años luz que cualquier papel. En digital tengo todos los materiales, programaciones, propuestas de actividades y todo lo que necesito para mis clases, pero la gestión diaria va en papel en el cuaderno.

Escritura a mano en digital

Con esto me refiero a escribir con un lápiz sobre una pantalla. Una pequeña pausa para decir que me parece un gran timo que algunas personas nos comimos.

Cuando compré el iPad con el lápiz me lié a hacer esquemas de mi asignatura. Cuando quise modificar algo o ampliarlo, el tiempo que dedicaba a modificar líneas era mucho mayor que el que hubiera dedicado con un simple documento de texto en cualquier programa de ofimática.

Lo mismo para situar información: el OCR que aplican programas como GoodNotes es bueno, pero no infalible.

Por no hablar de los cambios entre versiones que tienen las aplicaciones destinadas a la escritura manuscrita en digital. GoodNotes 6 metió un montón de características de IA que no me interesan para nada.

Entiendo que el lápiz pueda ser un filón para quienes hacen muchos dibujos en sus notas pero para mí, que trabajo el 90% del tiempo con texto en bruto, es mucho más provechoso escribir con un teclado que cualquier solución de escritura manuscrita en digital.

Ratón y teclado llevan inamovibles desde el comienzo de la informática. Por algo será.

El lápiz lo uso casi exclusivamente para firmar actas de reuniones con padres y para anotar algún documento. Un uso residual puesto que ambas cosas las podría hacer directamente con el dedo sin perder demasiada usabilidad.

En fin

La idea inicial de esta entrada era recomendar dos lenguaje de marcado. Esa entrada llegará. De momento dejo recogidos mis casos actuales de escritura a mano porque seguro que volveré al tema dentro de otros tantos años y me vendrá bien tenerlo todo así recogidito. Mientras, si a alguien le sirve o le entretiene leerme, pues bienvenido sea.

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