El estado de la mensajería instantánea

Desde hace más de una década tenemos un statu quo respecto a los sistemas de mensajería instantánea, y veo conveniente valorar la situación tanto a nivel individual como global. 

Esta entrada es absurdamente larga, así que al final dejo un resumen para quien quiera leer sobre el tema y saltarse la parrafada, aunque yo me ponga triste si lo hacéis. 

Lo que debería tener un mensajero hoy en día

Cada quién tendrá su visión y sus necesidades respecto a lo que debe ser una aplicación de mensajería, por lo que veo necesario indicar qué le pediría yo a un mensajero para que me sea útil a día de hoy. 

Conexión persistente. Que no se pierdan mensajes porque no tener internet en algún momento sino que los mensajes lleguen en el momento en que haya conexión. 

Notas de voz. Muy odiadas por mucha gente, son una característica muy interesante para usuarios que no se manejen bien con el teclado o para contar algo que llegue mejor por voz. Eso sí: las preguntas o lo importante es siempre mejor decirlo por escrito. 

Compartir ubicación. No necesariamente en tiempo real, pero resulta muy útil compartir una ubicación para que el destinatario la abra en la aplicación de mapas que use y así poder encontrarse o indicar una ubicación con facilidad. Esto puede suplirse copiando una dirección de un sistema en concreto, pero lo suyo es que fuera algo más universal. 

Llamadas de audio y vídeo. Me es indiferente el sistema que use debajo, pero es muy cómodo hacerlo desde la misma aplicación de mensajería.

Mensajes fijados en grupos. Los grupos o salas de los sistemas de mensajería no son el lugar ideal para una comunidad grande, pero es útil tener algún mensaje siempre a la vista cuando se está organizando algún encuentro en un grupo de amigos, por ejemplo. 

Respuestas que lleven al mensaje original. En los grupos es habitual responder a un mensaje en concreto y está bien que la aplicación permite ver el mensaje original completo en su contexto. 

Yo no soy usuario de stickers ni de las historias que desaparecen tras un día, pero están presentes en todos los sistemas habituales así que aquí puedo ser yo el raro. 

Multitud de sistemas

El principal problema que veo con el estado actual es que hay cientos de sistemas de mensajería. Propongo una clasificación (sacada de la manga) para agruparlos.

Sistemas generalistas. Aquí podríamos incluir a WhatsApp, Telegram, Signal, iMessage o RCS pero también clientes XMPP o Matrix. No tienen un objetivo concreto sino que buscan conectar personas o grupos de personas. 

Sistemas para grupos. Los dos más conocidos son Slack y Discord, que tienen alternativas libres como Zulip o RocketChat. Están destinados a grupos más o menos grandes de personas, de ahí que se puedan dividir en subcategorías. Soy de la opinión de que es mejor usar un foro, pero entiendo que los usos son diferentes. 

Sistemas privados. Aunque muchos de los sistemas generales prometen buena privacidad y cifrado de extremo a extremo, hay aplicaciones que prometen no usar un servidor central (serían P2P) ni un sistema de identificación clásico para garantizar más privacidad. Aquí aparece un nombre cada tanto, y son bastante minoritarios. Pienso en Briar o en SimpleX.

Todos los sistemas tienen problemas

A pesar de que haya tantos sistemas, todos tienen problemas en algún sentido si pensamos en el uso diario o en la difusión a cualquier usuario. 

WhatsApp pertenece a Meta. Ya eso es motivo suficiente para querer alejarse de él lo máximo posible, a pesar de que es el sistema más usado y, ciertamente, de los más cómodos y mejor implementados. Meta se ha visto involucrado en muchas polémicas, algunos muy turbias, y está demostrado que los metadatos de WhatsApp quedan muy expuestos. Con solo los metadatos ya se puede sacar mucha información de los usuarios. 

Telegram es la gran alternativa a WhatsApp. Ya traté en su momento cómo las razones que daban para hacerlo centralizado eran bastante débiles, pero es que también son muy oscuros con el cifrado: no está demostrado que sea fuerte, lo tienen muy oculto en la interfaz y los mensajes cifrados no se sincronizan. A esto hay que sumarle la reciente monetización: es normal que una empresa busque financiarse, pero están ofreciendo opciones de privacidad como recompensa para quien pague, lo cual supone una desventaja para quien no quiera o pueda hacerlo. La privacidad no debería ser moneda de cambio. Además, su creador no pierde oportunidad de criticar Signal

Signal, por su lado, se presenta como la opción más privada de los sistemas centralizados. La lleva una fundación sin ánimo de lucro, su cifrado es muy fuerte, está auditado y su protocolo se ha usado en otras tecnologías. El único problema que se le podría achacar, por ponernos muy tiquismiquis, es que sus servidores están en Estados Unidos, cuyo gobierno no es demasiado respetuoso con la privacidad de los usuarios. Tampoco me hace gracia que tenga una criptomoneda propia. Problema añadido es su adaptación: yo tan solo tengo un contacto.

RCS quiere ser la alternativa a los SMS, depende de las operadoras, es el sistema por el que apuesta Google y también será adoptado por Apple. Estaría fantástico que todos lo tuviéramos en nuestro teléfono sin necesidad de ninguna aplicación de terceros, pero su implementación requiere desde ya añadidos no libres que excluyen, al menos por el momento, teléfonos Android sin Google. Podría ser una opción interesante para no confiar más que en nuestro proveedor de telefonía, que ya tiene muchísimos datos sobre nosotros, pero dudo que eso ocurra. Además, cualquier persona mínimamente informada sabe que las palabras «Google» y «privacidad» son antónimas.

iMessage solo está disponible en aparatos Apple, con todo lo que ello conlleva en cuanto a precio, dependencia y privacidad (no hay garantías de que Apple no venda datos a terceros, y la propia Apple monitorea todo lo que se hace en su sistemas, por más apariencia de privacidad que den). De cara a la funcionalidad es, sin embargo, uno de los sistemas más simples y limpios que conozco: las llamadas se agrupan en la app FaceTime, no en el mensajero, y no tiene estados ni historias que desaparezcan al día. 

Respecto a los sistemas descentralizados, Matrix tiene muchísimos clientes y muchas de las características que cualquier usuario necesita en su día a día. Sin embargo, tiene problemas de privacidad dado que el servidor mayoritario recoge muchos datos por el simple hecho de conectar con él. Y usar un cliente Matrix supone conectar con él porque la mayoría de usuarios están ahí. 

XMPP me parece (y me pareció siempre) la solución ideal. Asentado desde 1999, no ha parado de cambiar y evolucionar, con muchos servidores disponibles tanto para registrarse como para autoalojarlo. Pero tiene muchos problemas de cara a una adopción masiva. Por una parte, hay personas que aún pierden mensajes (especialmente en grupos), hay problemas de compatibilidad entre clientes porque no todos adoptan las últimas novedades, y ni siquiera hay un cliente gratuito de referencia en cada sistema (el asunto está regular en entornos Apple). Ojalá hubiera un Conversations en cada plataforma, pero no es el caso. 

Respecto a los sistemas para grupos, Discord es una pesadilla para la privacidad y se basa en ese paradigma, para mí fallido, de confundir mensajería con foros. Eso sí, su chat de voz persistente es un puntazo. Por su lado, Slack no parecía tener problemas de privacidad, o al menos no tan evidentes, pero sigue ese mismo paradigma de foro, pide pagar para aumentar el historial de mensajes (con fuertes restricciones en el plan gratuito) y hace poco han anunciado que los mensajes se usarán para entrenar una IA. Desconozco qué ventajas ofrecerán las opciones libres, pero el simple hecho de no pagar para eliminar limitaciones, una mayor privacidad y no entrenar una IA ya son razones para pensárselo.

Por último, los sistemas privados como SimpleX tienen el problema de adopción elevados a la máxima potencia. No veo yo a alguien sin conocimientos de tecnología usando una aplicación de este tipo como su base para comunicarse con el mundo. Son la mejor alternativa para una comunicación realmente privada cuando el escenario lo requiera, pero no es lo que trato en este momento. 

Las aplicaciones que uso

Ahora mismo tengo instalados cuatro sistemas en mis aparatos.

WhatsApp es una imposición social de la que soy incapaz de prescindir. Hay empresas con las que es cómodo comunicarse por ahí, muchos contactos jamás se plantearían usar otro sistema, y tiene muy bien implementada la accesibilidad. La mayor ventaja de WhatsApp es que todo el mundo tiene WhatsApp. 

Telegram lo uso para contactos de la red, de los que no tengo ni me interesa su número de teléfono. Es mi opción preferible frente a WhatsApp por el simple hecho de salir de Meta, pero estaría encantado de borrarlo junto con el anterior si hubiera algún sistema con una adopción parecida. Los problemas que mencioné en el punto anterior me parecen muy preocupantes. 

iMessage lo uso con tres o cuatro contactos y me parece una solución magnífica, muy simple y sencilla, pero no puedo ni quiero pretender que todos mis contactos se gasten quinientos pavos en un iPhone. 

Por último tengo algún cliente XMPP. Siskin IM en iPhone, BeagleIM en macOS. Ahí están mis contactos del mundillo libre. No son clientes ideales pero cumplen, serían Conversation y Gajim si tuviera Android y GNU y estaría mucho más contento. 

En su momento tuve Slack y Discord, pero decidí salirme de ellos por simple saturación, en un momento dado determiné que no quería estar pendiente de tanta cosa. No he vuelto a necesitarlos ni los echo de menos. 

También tuve Signal con un único contacto. Incluso pensé en mover gente allí, pero el statu quo de WhatsApp y Telegram es demasiado fuerte como para lanzarme a una ardua batalla sin garantías de victoria. Si tuviera que pelearme con las personas para que adopten un sistema por mi influencia, prefiero sin dudas esperar a que XMPP esté en un estado que me satisfaga. 

El menor de los males

Esta situación, en realidad, tiene una solución muy sencilla. Si todo el mundo usa WhatsApp, pues uno se queda con WhatsApp y ya. Total, al final hay que hacer oídos sordos a los problemas que tiene porque es donde está todo el mundo, y el factor social es fundamental en esta cuestión. WhatsApp golpeó primero y golpeó más fuerte: se hizo hegemónico y nadie lo ha destronado, a pesar de las polémicas que lo rodean. 

Pero claro, es que no todo el mundo quiere dar su número de teléfono, y Telegram fue quien primero permitió usar nombres de usuario. Pues nada, Telegram para esos contactos de la red que no tenemos ni queremos tener en la lista de contactos. 

Pero es que hay algunos contactos que no quieren ni oler los dos sistemas anteriores. Cliente XMPP al canto. 

¿Y si nos movemos a Signal? Con la monetización de Telegram, parece que Signal se está prodigando un poco como alternativa. Pero resulta que esos contactos que ya están en Telegram no tienen Signal, aunque esta última también haya agregado los nombres de usuario. 

Si alguien está dispuesto a tener una batalla social para mover a sus contactos a un nuevo sistema de mensajería, mis respetos. Yo no estoy dispuesto. Si la dinámica fuera migrar a Signal, me sumaré encantado porque es el menos malo, pero no pienso ser yo quien dé el primer paso. Me rindo antes de luchar, lo sé. 

Y aquí es donde quería llegar. No me siento cómodo moviendo gente a Signal, un sistema centralizado con sede en Estados Unidos porque, a la larga, su compañía (por más que sea sin ánimo de lucro) puede hacer lo que quiera con su tecnología. Signal es el menor de los males, pero no es lo ideal.

Si tuviera que empezar una batalla social para mover gente, lo haría para llevarla a XMPP y, por desgracia, esa misión es muy complicada. De nuevo, mis respetos a quienes habéis logrado mover a vuestros contactos más cercanos.

Y este es otro punto. No todo son contactos cercanos. A lo mejor podría convencer a mi familia y a varios amigos, pero no a todos. Quitar sobre todo WhatsApp supone para mí un aislamiento voluntario por el que no estoy dispuesto a pasar porque la alternativa más realista serían las llamadas telefónicas y, la verdad, no es una solución tan práctica como un saludo por mensajería para que el destinatario responda cuando pueda. 

Y así estoy. Con cuatro sistemas de mensajería instalados, valorando Signal como la mejor alternativa por ser el menor de los males, pero sin ganas de mover a nadie a otro sistema mejor y soñando despierto con una solución ideal. 

La situación ideal

Lo primero que me gustaría ver es que los desarrolladores dejen de reinventar la rueda. Me he dejado en el tintero un montón de tecnologías y he hablado del desprecio de Telegram a los sistemas descentralizados. ¿No hubiera sido mejor que los recursos de todos esos desarrolladores se hubieran dedicado a mejorar un sistema ya existente? Sea XMPP o cualquier otro. Pero no, cada uno quiere tener su propio jardín vallado para poder controlar a los usuarios y luego monetizar. Y así estamos los entusiastas de la tecnología, pendientes a cualquier alternativa con una mínima mejora. 

Ya que estamos utópicos, daría lo que hiciera falta para que todo el mundo usara un único sistema de mensajería generalista con los menos problemas de privacidad posibles. Como decía, Signal es el menos malo de los centralizados, pero mi solución ideal pasaría por la descentralización: confiar en un único servidor para almacenar todas las identidades de los usuarios me parece, cuanto menos, peligroso. 

Este sistema usaría un sistema de identificación de tipo correo electrónico. La incomodidad de no basarse en el número de teléfono se podría paliar con algún servidor, con una seguridad muy fuerte, que permitiera asociar un teléfono a esa identidad para ser localizado más fácilmente por los contactos del teléfono. Sería centralizar, claro, pero sería algo siempre opcional y no como primera opción de identificación. 

Como ya he dicho, a mi entender XMPP es la tecnología que más se acerca a esta visión idílica, y clientes como Conversations y Gajim satisfacen prácticamente todas mis necesidades cotidianas. De hecho, hay intentos como Quicksy para usar los números de teléfono como identificador, pero requiere pagar un poco para ser listado en caso de tener una cuenta externa a su servicio. 

XMPP con OMEMO ofrece, a mi entender, el suficiente nivel de privacidad. De hecho, algunos locos como Joselito o yo tenemos visible parte de nuestra clave OMEMO para que quien quiera compruebe nuestra identidad. 

Hay quien critica el sistema de identificación única y no tengo datos técnicos para meterme en ese fregado pero, por lo menos, con XMPP es fácil tener una cuenta personal para amigos y familia, una cuenta para compañeros de trabajo (separada de la otra, por favor: desconexión digital) y quizá una tercera para contactos de la red. Si a la posibilidad de tener varias cuentas sumamos OMEMO tenemos, a mi entender, las suficientes medidas de privacidad. 

Para que XMPP mejore en cuanto a su adopción haría falta un cliente gratuito que se pudiera instalar en cualquier sistema. Este cliente tendría las últimas novedades y garantizaría compatibilidad entre plataformas. Pienso, al menos, en un Conversations gratuito tanto en Android como en iOS y en un Gajim con binarios también para macOS: ya solo con eso, la situación mejoraría bastante. Si a esto sumamos un buen plan para asociar el número de teléfono, avanzaríamos mucho. 

Nota al margen: Conversations es de pago en Play Store. No es la situación ideal pero no me parece criticable. La lástima es que no haya más recursos para desarrollar estos u otros proyectos en torno a XMPP que permita descargar los clientes de manera gratuita desde las tiendas habituales. 

Es cierto que XMPP no está pensado para grupos grandes como sí están Discord o Slack, pero estoy seguro de que se podría lograr algo similar con los suficientes recursos. En cualquier caso, no estaría mal tener tres aplicaciones principales que cubriera los subtipos propuestos: un buen cliente XMPP como generalista, algo para grupos (basado en XMPP o no) y un sistema más privado para los puristas. Nombro de nuevo a SimpleX porque me pareció un buen equilibrio entre privacidad y relativa simplicidad. 

En resumen

Veo que todos los sistemas de mensajería actuales tienen problemas, bien de privacidad (los centralizados) o bien de adopción (los descentralizados). Me encantaría mover a la gente a una solución mejor, pero esta situación tan poco ideal me lleva a la inactividad y al conformismo, a tener instalados cuatro sistemas de mensajería en mis aparatos. 

No quiero conformarme con el menor de los males cuando haga campaña para mover gente, quiero una solución completa, una solución descentralizada pero con la suficiente facilidad de uso y la suficiente ubicuidad como para recomendarla sin reservas. 

Esta es otra de mis contradicciones tecnológicas. Detesto con toda mi alma WhatsApp, un poco menos Telegram, pero soy incapaz de actuar por Signal, el menor de los males, y menos aún por sistemas descentralizados. 

Tan solo me queda seguir soñando.

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4 respuestas

  1. Me sorprende lo propios que somos respecto a las necesidades de mensajería instantánea. Aunque estoy de acuerdo en que hay aspectos indispensables, como asegurarse de que los mensajes no se pierdan, difiero en varios puntos. Personalmente, detesto las notas de voz y mis contactos saben que no las escucho, por lo que prefieren llamarme cuando necesitan decirme algo. Más allá de la funcionalidad que pueda tener cada aplicación, lo que no puedo aceptar es ignorar los problemas que tiene WhatsApp y seguir usándola como si nada pasara. Y no, no fue WhatsApp la que pegó primero; de hecho, siempre la he considerado una mala aplicación, incluso antes de que se hiciera popular. En mi caso, prefiero hacer caso omiso a la opinión generalizada y no usarla.

    Volviendo a la funcionalidad, es posible seleccionar un punto en el mapa en OpenStreetMap (o en alternativas como Google Maps o Apple Maps) y compartir el enlace mediante una aplicación de mensajería. Agregar tantas opciones en una aplicación de mensajería significa tener funcionalidades redundantes en el móvil, lo cual, siendo cansinamente purista, es bloatware. En este sentido, prefiero la filosofía de Unix: tener aplicaciones que hagan una sola cosa pero que la hagan bien; una para cámara, una para galería y una para compartir fotos. En cuanto a la mensajería, una para escribir mensajes, otra para llamar, otra para videollamadas, otra para compartir archivos, otra para compartir ubicaciones y una aplicación de notas para guardar mensajes importantes… en fin, todo lo contrario a las tecnologías que se han popularizado.

    Para mis contactos cercanos, como familia y amigos, uso Signal. Para los contactos más distantes, uso Mastodon, correo electrónico y Signal… El problema surge con aquellos que no están tan lejos ni tan cerca. Como usuario de Signal, podría despotricar aspectos como la moneda criptográfica, las historias o el hecho de que al sincronizar un nuevo dispositivo no se sincronicen los mensajes anteriores. Sin embargo, entre todas las opciones disponibles, Signal es la que elijo, tanto por su protocolo destacado por su privacidad y seguridad, como por su facilidad de uso.

    Para mí, Telegram dejó de ser una opción desde que comenzaron a analizar los mensajes, y aunque iMessage podría estar disponible para otras plataformas, el software de Apple no es tan bueno como muchos usuarios de Apple creen.

    Saludos Adrian!

  2. Me quedo en Telegram. Aparte de ser una app de mensajería, la total integración de escritorio independientemente del tlf, es una gozada. Aparte sus millones de grupos, sustituyen de alguna manera a los añorados foros tradicionales.

    Uso Whatsapp para gestionar un grupo de gente. En cuanto no lo gestione, lo borro. No voy a tener remordimientos ni me preocupa perder contactos. Ya lo hice y decidí volver simplemente pk era más fácil para mí.

    Respecto a demás alternativas, no las contemplo. Me ofrecen mucho menos que Telegram y no más que Whatsapp (la privacidad es circunstancial, no le importa a casi nadie). Además no hay nadie. Punto.
    Meto en el saco a XMPP. Tengo cuenta desde hace muchos años y apenas la he usado. Siempre acabo borrando la app porque no la uso. Debido al sistema de servidores, me parece poco fiable.

    Lo dicho, me quedo con Telegram por lo que me ofrece con sus grupos, sin dar el tlf…. En cuanto pueda, Whatsapp (y Meta) se va de mi vida por fin. El que quiera encontrarme, sabe que sólo contesto en Telegram y además, hay llamadas, que se nos olvida.

    Respecto a los mensajes de voz, me gustan cuando no puedes plasmar algo con palabras fácilmente. Abusar de ellas tb es muy fácil.

  3. Yo tengo que decir que me encanta usar Stikers, las publicaciones no las uso. Para eso tengo redes sociales.
    Y aunque odio escuchar algunos audios, a mí me encanta hacerlos y hacerlos largos. Me gusta mandar podcasts por Telegram. Aunque opino que los audios tendrían que tener una duración mínima para evitar esos audios en los que simplemente dicen un monosílabo. Y ya que estamos, esa gente que empieza a comunicarse a través de audios casi en tiempo real??? O sea, ¿Sabéis que existen las llamadas?
    Odio que WhatsApp y otras apps de mensajería tengan llamadas integradas. Suelen funcionar muy mal si la conexión no es ideal. Y a mí me resultan más molestas que otra cosa.
    En cuanto a lo que suelo usar en mi día a día, suelo usar WhatsApp por el grupo de trabajo y el de los compañeros de trabajo, para todo lo demás uso Telegram. Aunque en el último año la app de iPhone e iPad está funcionando realmente mal. No sé si a alguien más le pasa lo de «Conectando…»que siempre se soluciona entrando y saliendo del modo avión.
    También estoy de acuerdo con Alexis: es mejor que cada app sirva para hacer algo bien hecho, en vez de tener 20 apps que hagan todo mal hecho.

  4. ¡Excelente artículo! Disfrute leyéndolo, de verdad que te marcaste un muy buen texto.

    En cuanto a la mensajería, coincido con vos respecto al hecho de que odiamos que se reinvente la rueda una y otra vez, en mi caso, aún sueño con la interoperabilidad y así erradicar de raíz ese mal de tanta diversificación de aplicaciones, eso sí, siempre con los mejores estándares de privacidad/seguridad.

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