Lo que sé de la inteligencia artificial

Llevamos un tiempo leyendo muchísimo sobre inteligencia artificial. Es la nueva tecnología de moda, a la que todas las grandes tecnológicas se están sumando. Yo aún no he tocado el tema en este blog, y no lo quiero convertir en un tema recurrente. En esta entrada plasmo lo que sé y mis opiniones al respecto.

Los obligatorios avisos previos

En primer lugar, llevo unos años con mucha resistencia al cambio. No he hecho el ejercicio de probar por mí mismo las inteligencias generativas de las que luego hablaré, ni tengo el más mínimo interés en hacerlo.

Esto quiere decir que ni siquiera hablo desde el punto de vista de un usuario. Este texto es una opinión formada a partir de opiniones de otros. Cada quién que le dé el valor que estime oportuno.

El objetivo de este texto es, sin más, plasmar lo que sé sobre el tema y mis opiniones al respecto.

Llevamos tiempo usando IA

Empiezo con una idea muy simple.

Cuando saco una fotografía con mi teléfono móvil, este hace una serie de procesos para elegir una buena toma de las todas las que saca: balancea el color, ajusta la entrada de luz y un montón de historias más. Muchas personas hacemos uso de traducción automática cuando navegamos por internet. Hay herramientas para quitar la música de fondo a un vídeo, generar subtítulos de manera automática, quitar la voz o dividir una canción en pistas por instrumentos. Seguro que todos hemos visto esas escenas de los Lumière restauradas en 4K.

Yo mismo he hablado de Upscayl, una herramienta que aumenta hasta cuatro veces el tamaño de una imagen, y el editor que uso, Pixelmator Pro, tiene una opción para eliminar el fondo de una fotografía.

Todo esto son inteligencias artificiales, o así lo entiendo yo. Hace un tiempo se hablaba de «algoritmo», y no estoy seguro de cómo se diferencia un concepto de otro. En el fondo creo que son lo mismo: hay un aparato que elige una serie de reglas para mejorar lo que el usuario tiene delante.

Algunas de estas herramientas funcionan en local, otras se conectan a un servidor externo, pero todas tienen en común que sirven para ayudarnos en una tarea muy concreta. Modifican un contenido que los usuarios les proporcionamos, y ya llevan un rato con nosotros.

Pero de un tiempo a esta parte han aparecido las inteligencias artificiales que son las primeras en las que pensamos cuando leemos este término, y son las generativas. A partir de ahora, cuando use el término IA, me referiré principalmente a esos modelos.

Inteligencias artificiales generativas…

Por si alguien en la sala no identifica el concepto, este término se refiere a ChatGPT, Midjourney y tantísimos otros modelos en los que introduces una serie de instrucciones (también hay que conocer su lenguaje) y genera, crea, algo nuevo a partir de material anterior con el que han sido entrenados.

Es curioso cómo cambia la visión que uno tiene respecto a la tecnología con el paso del tiempo. Estoy convencido de que hace unos años me hubiera vuelto loco con esto. Tiene muchas posibilidades: generar personajes para partidas de rol con amigos, ilustraciones para inspirarnos en la escritura, material para clase y mil escenarios más. A mí, que hace años me gustaba hacer mis dibujitos, me podría servir para generar esos personajes que tenía en mi mente y hacerlo de un modo que jamás estará a mi alcance.

Sin embargo, me es imposible cerrar los ojos a todos los problemas que traen consigo. Ese calificativo de «generativas» puede aplicarse a que generan muchos problemas.

…de problemas

Y es que, para entrenar a cada uno de los modelos, lo que han hecho es nutrirlas de muchísimo material con derechos de autor. Todo internet ha sido la base para hacer ese entrenamiento, y a las empresas responsables les ha dado exactamente igual la licencia con la que se compartía ese trabajo.

Algunas consecuencias del uso de estas IA. Podemos encontrar obras «inspiradas» en artistas clásicos mezclados con las obras originales, ya hay campañas de marketing hechas con IA, y he visto a Chiquito de la Calzada contando chistes en inglés.

El problema de los derechos de autor ha tardado en salir a la palestra, pero una vez que se han visto consecuencias reales han empezado procesos legales contra estas empresas y herramientas para entorpecer el entrenamiento de los modelos, entre otras medidas e iniciativas como Not by AI.

Podríamos entrar también en muchos perfiles que se la dan de artistas por introducir unas instrucciones en uno de estos modelos y luego se dedican a arreglar, mal que bien, las imágenes muy bonitas en apariencia pero llenas de imperfecciones que generan. Alva Majo habla del asunto en uno de los vídeos sobre el desarrollo de su nuevo juego.

Claroscuros de estas IA

Evidentemente, cada nueva tecnología nace para quedarse y, aunque se limite el uso de obras con derechos de autor, nos toca convivir con estas IA generativas, y ya hemos visto algunos de esos claroscuros.

Empecemos con los oscuros.

El vídeo de Chiquito contando chistes en inglés lo vi en uno de los resúmenes semanales de Miguel Charisteas y, si Miguel no fuera una persona de bien que avisó de lo que era, me lo hubiera creído. ¿Cuántas veces no me avisarán?

Gracias a C3PO me entero de la denuncia de un especialista en seguridad informática cuya voz han empleado para hacer anuncios.

El caso más flagrante de deepfake que he oído en los últimos meses es el uso de IA para crear material sexual de una menor.

Esto solo puede ir a más. Podrían revivir actores muertos para ahorrarse el dinero de contratar. Podrían usar mi voz, que está disponible en multitud de audios de mis pódcast, para suplantar mi identidad y autorizar cualquier historia en mi nombre.

El uso de estas IA no solo complicarán la búsqueda de información útil en internet (ya es difícil con las técnicas SEO en textos escritos por personas, pues ahora el proceso se automatiza aún más) sino también ámbitos como la investigación académica y veremos casos de despidos en favor de una IA (ya está ocurriendo).

Además, la existencia de estas IA generativas plantean aún más retos en el ámbito educativo y destruye casi por completo trabajos de investigación o de creación si no se hacen bajo la atenta supervisión del docente.

Sin embargo, si se ponen las medidas adecuadas, no todo tiene que ser un futuro cyberpunk donde no puedas fiarte de nada. No se pueden poner puertas al campo y habrá muchos usos malévolos de la IA, pero también puede traer consigo muchos beneficios y, aunque mi redacción al respecto sea mucho más escueta por desconocimiento, es de justicia tenerlos en cuenta.

Para aquellos que no tenemos habilidades artísticas, las IA nos pueden ayudar para hacer material en clase y atender a alumnado con necesidades educativas específicas. He visto también experiencias de adolescentes que usan estas IA para ponerse a prueba antes de los exámenes. Y esto son solo un par de ejemplos.

Más allá de la educación, la capacidad de estas IA para interpretar patrones y crear a partir de ellos hacen posible un futuro en el que puedan servir para curar enfermedades, usarlas para ayudar a personas con deficiencias (por ejemplo, describir el entorno, una imagen o leer etiquetas) o mejorar la eficiencia en muchos campos.

IA por todas partes

En otro de sus minicast (imposible situarlo, ese hombre crea demasiado), Lynx comenta que, en ocasiones, tener el último iPhone es una cuestión de imagen. Si tu imagen depende de aparentar éxito económico, debes tener el último iPhone.

Ni siquiera tienes por qué pensar que el teléfono de Apple es el mejor del mercado, simplemente lo tienes porque tenerlo denota cierto estatus social. La gente con dinero tiene el último y mejor iPhone y tú, que quieres aparentar ese estatus y te lo puedes permitir, también.

Últimamente todo viene con IA, y mi pensamiento es que a las tecnológicas le ocurre con estos modelos lo mismo que a la gente adinerada con los iPhone.

Meta se cambió el nombre por el metaverso, que es su gran apuesta, y tiene su IA. Microsoft está metiendo su IA por todas partes, y la última en incorporarse ha sido Google con su Gemini (qué nombre tan desafortunado).

Eres una tecnológica, una de esas compañías que, se supone, deciden el devenir de los usuarios. ¿Cómo vas a ser una gran tecnológica, puntera y vanguardista, y no vas a tener tu modelo de IA? ¿Acaso estás detrás del resto? Inconcebible.

¡Las IA son el futuro!

Esa canción ya me la conozco. Llevamos varios años en los que han nacido varias tecnologías que iban a ser el futuro. Criptomonedas, NFTs, metaverso (las meto en un mismo grupo) y, ahora, inteligencias artificiales generativas.

El primer grupo causó mucho revuelo y, de cara al gran público, se han deshinchado pronto. Dos, tres añitos con mucho ruido y ya solo lo usarán los más implicados.

Por su lado, estas IA han irrumpido con mucha fuerza, pero los procesos legales me llevan a pensar que este tirón dudará unos años más pero tendrá que parar en algún momento. No veo viable a largo plazo que cojan sin permiso material con derechos de autor y hagan lo que quieran con él.

Relaciono ambas tecnologías también por el impacto medioambiental que implican. Todo lo relacionado con las criptomonedas y las IA generativas requieren una gran capacidad de procesamiento, lo cual se traduce en multitud de centros de datos con su impacto correspondiente. He encontrado un artículo en Muy interesante que habla de estas cuestiones y algunas otras.

Humanizar nuestra relación con la tecnología

Este es un pensamiento recurrente en los últimos tiempos, viendo la deriva actual de la tecnología.

En el estado actual, sumamos contenido generado por unas IA manejadas por personas que no tienen respeto por los derechos de autor o el derecho al honor de las personas a una tecnología que nos espía sin sonrojos y que nos aísla dentro de scrolls y notificaciones sin fin.

La única reacción que veo a esto es replantearnos nuestra relación con los aparatos y rechazar los usos que veamos inmorales, castigando como podamos a aquellos que lo hagan. Es añadir una capa de complejidad más a estos tiempos que nos han tocado vivir, pero no veo otra opción.

Es eso o tirar nuestros aparatos, volver a las máquinas de escribir y mudarnos al campo. No creo que sea el camino más sano. Prefiero pensar en un futuro donde se pongan ciertos límites a estos modelos o, al menos, que se penalice con dureza a quien los use con motivos deshonestos.

Mientras este futuro llega o no llega, las personas como tú y como yo, sin poder de decisión sobre esta deriva, lo único que podemos hacer es relacionarnos y crear con respeto a la persona que está al otro lado. Tenemos que humanizar nuestro uso de la tecnología, y me alegra ver que iniciativas como WebSencilla o el protocolo Gemini, a paso lento pero seguro, apuntan en esa dirección.

Para estar más o menos al tanto de los problemas que causan, recomiendo mucho el blog de Ángeles y los minicast de Lynx que, además de ser geniales en todos los temas que tratan, cubren novedades sobre estas IA. En el último minicast sobre el tema, Lynx repasa algunas polémicas que he enlazado en este texto.

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3 respuestas

  1. Un artículo de reflexión interesante. Muchas gracias por la mención.

    Como ya comentamos en Mastodon, es una época muy difícil porque por mucho que nos enamora el campo de estudio, se está asimilando, sobre todo a nivel comercial, que «emplear Inteligencia Artificial Generativa» significa «no sé cómo se ha elaborado esto, ni me importa, y todos los participantes están eximidos de toda responsabilidad al respecto en caso de que haya algún problema». El único factor que les prima es la inmediatez.

    Me paso el horario laboral revisando programas o publicaciones antes de que vayan a producción, a menudo revisando las fuentes empleadas oficialmente para generar los mismos, y por eso soy tan crítica pese a ser una enamorada del concepto teórico de trabajo con Inteligencia Artificial. Esa fe ciega en una herramienta no supervisada puede resultar peligrosa, especialmente en un campo como la ingeniería: «Calculé el punto de tensión de este puente con IA, si se cae no es culpa mía, ni tampoco del proveedor de esa herramienta»… lo siento pero no, alguien es responsable de un mal cálculo de ese tipo que se puede cobrar vidas.

  2. Reflexión interesante.

    Coincido contigo en que hay mucho claroscuro por ahí, pero que las IA han llegado para quedarse (entre otras cosas, porque, como has apuntado, ofrecen un montón de ventajas palpables). Los inconvenientes que arrastran, sin embargo, quedan lejos de la mirada del usuario: consumo energético y de agua, derechos de autor… Cuando los usos ilegales (generación de porno con menores, estafas) se hagan más frecuentes, tal vez el gran público comenzará a repensar su relación con ellas; o no, porque «repensar» incluye «pensar», una cosa que nunca se nos da lo bastante bien (y que, estoy seguro, muchos van a delegar a las IA).

    Mi relación con las IA, creo que te lo he comentado alguna vez, es opuesta a la tuya: desde el momento en que estuvieron al alcance del público, he procurado ir conociéndolas y descubrir sus utilidades. Puedo confirmarte que me ayudan a crear ejemplos para ejercicios de gramática (ojo, que hay que revisarlos con lupa), preguntas de examen, rúbricas para diferentes actividades, textos burocráticos (son mucho mejores que yo escribiendo emails a las familias y describiendo, diplomáticamente, las burradas que hacen sus hijos y las consecuencias que estas tienen). También me están ayudando a practicar idiomas; a mi madre, que no tiene ninguna creatividad, le van muy bien generando ideas para sus redacciones en italiano.

    Además, para el mes que viene, me he apuntado a un cursillo para profes sobre IA: espero descubrir nuevas aplicaciones, ya iré compartiéndolas por aquí.

    Pero, nos guste o no, esta tecnología no va a desaparecer. Y me atrevo a hacer una predicción: legislar para ponerle límites va a convertirse en una pesadilla para los gobiernos, porque, al mismo tiempo, los mismos gobiernos van a querer utilizarla (sobre todo, para controlar a los ciudadanos), de manera que no le van a poner trabas con demasiado entusiasmo.

  3. Yo creo que va a producir un cambio radical en la humanidad, aunque nos pese a muchos. Y también en la forma de comunicarnos, trabajo y un largo etcétera.
    Veremos la que se nos avecina. No todo tiene por qué ser malo. Será lo de siempre: con sus cosas buenas y otras malas.
    Gracias por la mención a mi Blog respecto a ese podcast.

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