El estado de las cosas

Últimamente en este blog soy como una veleta. Lo dejo un tiempo sin actualizaciones, digo que vuelvo, publico una o dos y vuelvo a desaparecer. Y así. Pero, a pesar de este fallo recurrente, no me gusta dejar el blog en este estado sin dar a mis pocos lectores algún tipo de explicación.

Así están las cosas:

Este curso se plantea como el más complicado de los siete que llevo trabajando. Covid mediante, tengo dos grupos con una presencialidad alterna muy rara (me niego a llamar a eso semipresencialidad) y, por lo tanto, mucho que hacer. Mi compromiso con mi trabajo (que, por otro lado, me gusta) me impiden iniciar o comprometerme con cualquier proyecto online. Aunque…

Hay un proyecto que me tiene muy ilusionado y del que os hablé recientemente: Radio Al compás. Al hacerlo junto a un amigo y ser un tema que me apetece, estoy dedicando a él los pocos esfuerzos que puedo dedicar ahora mismo a un proyecto online.

El inicio del curso, el hecho de centrarme en Radio Al compás y unos ánimos tocados desde que pasó aquello dejan este blog en una situación complicada.

No lo voy a abandonar, porque es mi blog y me gusta escribir en él, pero no estoy en situación de comprometerme con una periodicidad, y menos aún con la calidad que le quiero dar a los artículos. Podría sentarme a escribir cualquier cosa pero, la verdad, si me pongo a escribir quiero hacer algo medio decente. Es una forma de limitarme, pero no me apetece luchar contra ello.

A lo mejor tardo un mes, dos meses en escribir de nuevo, o a lo mejor estas palabras sirven como pistoletazo de salida a una serie de entradas. Desde luego, tengo borradores apuntados para publicar una entrada semanal durante medio año, borradores que llevan ahí otro tanto. No puedo asegurar nada.

Estamos en una situación en la que hay muchos temas de los que hablar. Coronavirus, gestión del coronavirus, educación, gestión de la educación, o simplemente cultura, porque sigo viendo series y películas, sigo jugando y sigo escuchando música. Pero no me apetece escribir nada desarrollado. Lo más que hago es dejar algunas líneas en mi Tumblr. Además, últimamente estoy descubriendo muchos creadores en YouTube y tengo la falsa sensación de que ellos pueden hablar de cualquier tema mucho mejor que yo. Sí, sé que es una sensación falsa porque mi voz es solo mía y mi punto de vista solo lo tengo yo.

En resumidas cuentas, un feed RSS no come pan y os aseguro que este blog no está muerto, solo en letargo, así que os pido que no os desuscribáis aunque pase tiempo.

Mientras tanto, podéis saber algo más de mí en mi Tumblr, y me podéis saludar por las vías que tengo en la página de contacto. Como también soy un puñetero veleta con las redes y los sistemas de mensajería, ya me da hasta vergüenza decir dónde estoy y dónde no. Ahí lo tenéis actualizado.

Pues ya está, dicho queda. Saludos y todo eso que dice la gente educada.

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