Educando a inútiles

Me parece que estamos metidos en un proceso sin retorno de acabar con la educación pública en este país. Un sistema en el que cada vez se le da más responsabilidades a los profesores mientras se les quita a los padres y en el que a los alumnos se les trata poco menos que como imbéciles.

En mi instituto, que siempre se ha caracterizado por tener bastante libertad, se ha impuesto una orden para que los niños de 1º y 2º de ESO no salgan de sus clases durante los cambios, para evitar problemas. Y yo pienso: si ni nosotros, adultos, no somos capaces de estar 6 horas en el mismo sitio, ¿cómo se le puede exigir eso a los alumnos?

Antes, si a un niño había que avisarle de que se la estaba buscando, se le decía de manera oral o se ponía nota en la agenda. Ahora nos han puesto un “carné por puntos” porque parece que un parte es más de lo que los padres pueden soportar y necesitan un sistema de avisos previos. A esto directamente me he negado, yo no participo. Si mi hijo me trae un parte, es porque la ha liado lo suficiente como para que se lo pongan, o ya me informaré yo de qué ha pasado, pero por defecto la culpa es del niño, no del centro.

Había un programa para traer escritores, por parte del Ministerio de educación. Bien, pues ahora lo han complicado tanto que están quitando totalmente las ganas a los centros educativos que pedían un escritor. Ahora hay que presentar el proyecto de tres y luego el Ministerio decide cuál manda, pero claro, tú para quedar con un escritor necesitas coordinarte con él, es decir, que el escritor te hace un hueco en la agenda. Hay dos escritores que se quedan tirados.

Una experiencia de aprendizaje externa al aula que los responsables de la educación se han encargado de joder.

Desde Delegación han mandado una orden para que los institutos recojamos documentación de los padres separados, y nos han mandado a los tutores a hacerlo. A ver qué pinto yo con una cosa tan privada como una sentencia de divorcio. Evidentemente hay padres que se están negando, y me parece perfecto.

Este es mi sexto curso como docente. No me puedo ni imaginar lo que llevan visto los compañeros que llevan treinta años. Hay días en los que no puedo evitar sentirme cómplice de una estafa, y no me gusta nada.

Entrada basada en un hilo publicado en redes sociales el 7 de noviembre

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Un comentario en “Educando a inútiles”

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