Mis viajes y yo

Siempre me ha llamado la atención la idea de viajar. Recuerdo desde pequeño sentir cierta envidia cuando algún compañero de clase decía que se iba a otra ciudad con su familia, y me encantaba cuando cogíamos el coche con la mía para ir a cualquier sitio. El tiempo pasa y ahora, aunque no puedo conducir por razones obvias, sí estoy en disposición de hacer un viaje cada tanto.

En esta entrada os hablo un poco de los viajes que he hecho hasta el día de hoy, cómo me organizo, dónde he ido y os cuento algunas anécdotas.

Evidentemente hablo de viajes que yo considero como tal, puesto que si sumo pequeñas visitas a pueblos cercanos podría añadir muchos más. No considero un viaje, por ejemplo, ir a Sevilla siendo yo de Cádiz.

Mis viajes antes de trabajar

Tuve la suerte de hacer algún viaje suelto por España, ya fuera con mi familia (Madrid, Barcelona, parques temáticos…) o con amigos (Santander). También hice viajes de estudios por España (el más destacado fue a Madrid en primaria) y al extranjero (a Italia en el bachillerato y a Grecia en la carrera).

Pero un viaje con la familia o de estudios, aunque estén muy bien, nunca son el viaje que uno se organizaría si lo hiciera por su cuenta, especialmente si es al extranjero. Por eso tuve siempre claro que, en el momento que empezara a trabajar, viajaría por mi cuenta.

Diferentes formas de organizar un viaje

En el verano de 2016 hice el primer viaje organizado por mí, a Londres. Mi novia y yo buscamos hotel, nos hicimos nuestro itinerario y nos compramos el London Pass, maldito sea por siempre. Fue toda una experiencia, como ya conté.

Dado que yo mis viajes los hago en vacaciones, me planteé que no me merecía la pena estar tantísimo tiempo pendiente de buscar vuelos y hoteles a un buen precio. Para el siguiente viaje decidí hacer uso de una agencia, pero no para contratar un viaje organizado al detalle sino solo para buscar vuelos, alojamiento y traslados, y es lo que he estado haciendo desde entonces. Sale algo más caro (evidentemente, los que trabajan en la agencia tienen que cobrar) pero yo gano en tranquilidad.

En el segundo viaje también descubrí que me encanta hacer tours. Me parecen una forma fantástica para aprender lo más típico de una zona, que es lo que a mí me interesa, de una forma muy amena (aunque esto depende del guía) y estando cara a cara ante el escenario explicado. Es lo que vengo haciendo desde entonces, y dadas mis buenas experiencias, es lo que voy a seguir haciendo. Tengo buenas experiencias con Sanderman’s New Europe, Civitatis, Londres en Español, Good Tours y alguno más.

Mis viajes trabajando

A día de hoy, los viajes que he hecho por mi cuenta han sido:

  • Londres (2016).
  • París y Disneyland (2017).
  • Varsovia, Cracovia y Austria (2018).
  • Otra vez Londres (2018).

En este 2019 solo tenemos pensado ir a Oporto y ciudades cercanas. Con esto conseguiremos conocer un poco Portugal, país vecino pero muy desconocido para nosotros y, por qué no decirlo, bajar un poco el ritmo que llevábamos, especialmente en cuanto al gasto.

Tenemos apuntados muchísimos otros destinos en el extranjero, y yo estoy antojado de hacer una ruta por diferentes ciudades de España, pero es algo que ya dejaremos para próximos años.

Anécdotas inconexas

Aunque no es hoy cuando os hablaré en profundidad de los viajes que me faltan (si es que llego a hacerlo), sí quiero contaros algunas anécdotas o destacar algunos puntos que me han llamado la atención o que pueden ser curiosos.

Londres

Era una ciudad esta que no me llamaba especialmente la atención. La elegí como primer destino simplemente por la cercanía. Y me enamoré. He hecho ya dos viajes y tengo pensado un tercero, porque tengo mucho por ver aún. Al lío:

  • La gente se disculpa cuando te roza. No cuando te empuja: cuando te roza. Al menos si el rozante es inglés o está muy metido en dicha cultura. En España también se ve, claro, pero yo rara vez me he encontrado el grado de miramiento que le he visto a los ingleses en general.
  • La comida británica no es tan horrible como pensaba. Mahjong me hizo algunas recomendaciones en la reseña de mi primer viaje. Al final no probé ninguno de esos platos, pero lo que probé me gustó. Me llamó la atención que solo encontré comida británica en pubs, no en restaurantes «normales». La comida británica no es para comerla todos los días, por los productos usados y por la forma de cocinarla, pero está bien para probarla y quizá para comerla de tanto en tanto.

París

Estoy enamorado de París desde los 14 años. No fui hasta los 27. Me dejó frío. Es una ciudad preciosa, sí, y es un gusto pasear por sus calles… pero mi impresión es que una vez vista, vista está. No me invita a volver una y otra vez como sí está haciendo Londres. Y en cierto modo me fastidia.

  • En París apenas levantan la voz en los locales: el tono de voz es sorprendentemente bajo. Contrasta mucho con el ambiente habitual en algunas zonas de España.
  • Según me han dicho, y según pude yo comprobar, los parisinos (que no los franceses de otros lugares) son bastante antipáticos. De hecho, en mi experiencia no te ayudan si no les hablas en francés. Si no tienen un nivel de inglés que ellos consideren satisfactorio, prefieren no ayudarte a chapurrear lo poco que sepan, lo cual se puede convertir en una barrera idiomática importante.

Polonia

Hablar de Polonia es hablar de la II Guerra Mundial, y cada vez el turismo está más masificado por este tema. Varsovia es una ciudad muy peculiar por sus mezclas arquitectónicas (hubo que reconstruirla prácticamente entera), y Cracovia tiene un estilo mucho más unificado.

  • En Polonia pueden ser muy ariscos. Incluso llegan a mirarte con cara de mala leche si les preguntas si saben inglés, o si tardas un poco más de la cuenta en hacer la compra. Y por supuesto, nada de despedirse al salir de los sitios, no lo aprecian.
  • Fuimos a un restaurante con una estrella Michelín y comimos por el equivalente a 17,5€ por cabeza cada uno, mi novia y yo. Evidentemente, todo estaba riquísimo. Es lo que tiene el zloty: es una bendición para quienes manejamos el euro, pero los polacos deben vérselas canutas si quieren viaja a otro país.
  • Siguiendo con la comida, fuimos a un local en Cracovia (cuyo nombre, si mal no recuerdo, se traducía algo así como El restaurante de la abuela) donde comimos los mejores pierogi de todos los que comimos en Polonia. Eso, y un par de sopas exquisitas.
  • Auschwitz es un parque temático del terror. La entrada es cara, los tours en español están muy limitados, y si lo haces en inglés te lleva una guía que habla excesivamente rápido y sin darle ningún tipo de emoción. Está bien ir para decir que has ido, pero nada más. Tenemos entendido que el campo de concentración de Liublin está mejor conservado y se ve con más claridad lo que era la vida en uno de esos lugares.
  • El polaco tiene siete declinaciones. No os pongáis a aprenderlo.

Viena

Fuimos a Viena para aprovechar el viaje, y solo echamos un par de días.

  • Los váteres de Viena (los alemanes, en realidad) son raros. En lugar de tener el agujero para que baje el asunto detrás, lo tiene delante. Y… puede ser muy desagradable.
  • Hay un plato muy típico, un sanjacobo. Fuimos a un restaurante que tenía muy buenas críticas, típico vienés, para comerlo, Era un sanjacobo del tamaño de mi cabeza pero sin más detalle, lo podría hacer cualquiera con un poco de arte en la cocina. Y luego decimos de la comida inglesa.
  • No compréis entradas para un espectáculo musical para extranjeros. Nosotros somos los guiris que en Sevilla se van a ver unas sevillanas de cuestionable calidad. Lo mismito, pero con música clásica de cuestionable calidad.

Concluyendo

Esta entrada iba con el simple propósito de contar algunas anécdotas, y al final he acabado ampliando la temática y con un texto mucho más largo de lo que pretendía en un principio. Espero que al menos se haya hecho ameno de leer. Si así ha sido, sobra decir que seguiré contando cosas de mis viajes (cuando tenga más que decir, evidentemente).

Imagen: Pixabay, CC0

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