La modita de los hilos de Twitter

Hace un tiempo Twitter añadió una característica a su servicio que consistía en que los mensajes que respondían a otros aparecían unidos por una línea azul. Esto hizo que muchos usuarios empezaran a unir sus propios mensajes para crear lo que se llamaron «hilos». Esto tuvo tal aceptación que leer «abro hilo» fue algo cada vez más habitual, hasta el punto en que el mismo servicio añadió la opción de publicar varios mensajes seguidos de manera oficial.

Esto ha supuesto un cambio bastante importante respecto al uso del servicio. Desde que yo tengo memoria se usaba Twitter para reflexiones cortas o compartir algún enlace. Ahora mismo la gente suelta auténticas peroratas. Esto, evidentemente, es un intento exitoso de la empresa por lograr que la gente pase cada vez más tiempo dentro de su plataforma, y las cuentas que tienen cierto número de seguidores ven sus mensajes difundidos rápidamente gracias a la inmediatez de la red social.

A mí, como internauta de la vieja escuela que parece que soy, es algo que me desconcierta bastante, porque yo tengo asociados los textos de cierto tamaño al formato blog. De hecho, es una pregunta que he lanzado allí alguna vez: ¿por qué esa gente que suelta hilos larguísimos luego no los recoge en un blog?

No digo ni siquiera que dejen de decirlo en Twitter, pero las redes sociales tienen un problema muy importante del que hablé aquí en alguna ocasión: el timeline es poco amable a la hora de situar un contenido pasado cierto tiempo, acaso días. Esos interesantísimos mensajes tienen un impacto de pocos días, el tiempo que quiera el algoritmo de Twitter, y luego pasa al olvido más absoluto.

Para muestra, un botón. El otro día me crucé con un un hilo de 17 tuits. Contando con que Twitter ha subido la longitud de los mensajes a 280 caracteres, eso son 1960 caracteres máximo. Una entrada en mi blog, que ronda las 500 palabras, son unos 3500 caracteres de media. Es decir, que podríamos estar ante unas 300 palabras perfectamente. Longitud más que de sobra para publicar una pequeña entrada y que ese contenido no se pierda.

Evidentemente, pedir que la gente recoja esos hilos en un blog es algo casi utópico que nadie hará, y no lo hará por muchas razones. En primer lugar, En Twitter tienen feedback inmediato. Su público indica que le gusta, lo comparte y comenta al instante. Aparte de esto, buscad por «dopamina en las redes sociales». En segundo, todo usuario de Twitter tiene una aplicación instalada: tener un cliente para escribir en un blog es mucho menos frecuente.

Es sencillo: ¿por qué hay tantísima interacción en Facebook, Twitter, Instagram, YouTube? La gente lleva sus aplicaciones encima. Comentar en blogs y podcast requieren varios pasos extra: entrar en la página correspondiente, poner datos, comentar. Esto tiene los problemas que también hemos comentado varias veces: la centralización de internet en unos pocos servicios que se están viendo con demasiado poder.

Hacer hilos en Twitter es jugarle el juego a la compañía. Que no digo que esté mal, evidentemente, yo tengo cuenta allí; pero publicar reflexiones largas y no recogerlas en otro lado por el simple hecho de que allí hay más seguidores y más interacción, dejando ese contenido perdido en la vorágine del timeline, me parece otro ejemplo más de que internet no va por el buen camino. Además están los enlaces: no sé si se notifica al autor cuando se enlaza un hilo y, desde luego, no es lo mismo que un pingback en un blog.

PD: Esto iba a ser una reflexión rápida y al final me ha quedado una entrada de 500 palabras, como es habitual en el blog. Y es que un cuadro de texto grandote da mucho más lugar a la reflexión.

Imagen: PXhere, CC0.

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