El placer de un documento bien maquetado

En el momento de escribir estas líneas (varias semanas antes de su publicación en el blog) acabo de terminar unos apuntes para mis alumnos. Y el placer de ver un trabajo de varias horas completado con una maquetación cuidada es soberbio.

Los estilos son la clave

Hacer uso de los estilos de párrafo es la clave de todo. Eliges un párrafo, aplicas el estilo y si quieres cambiarlo, se aplica a todos los que tienen seleccionado ese estilo de una sola vez.

Lo mismo pasa con el índice. Tienes tus estilos de encabezado bien numerados y puedes generar un índice automáticamente. Mueves algún apartado y el número de cada uno se cambia solo.

Esto son muchas horas más de trabajo si usara el formato directo. Negrita aquí, negrita allí, tamaño catorce aquí y diez allá, ahora se me descuelga una línea, aquí un salto de página que luego hace que una hoja quede en blanco si retoco algo antes… Un caos. El paradigma de la máquina de escribir y todos sus problemas se manifiesta en el momento en que haces un documento complejo de más de cinco folios.

A esto debemos sumarle el aspecto tipográfico. Un documento con la familia Libertinus (continuación de Linux Libertine), con Tinos y Arimo o con cualquier otra fuente libre de calidad lucen fantásticas tanto en pantalla como en mano.

Ricardo, autor del libro Domando al escritor: LibreOffice Writer para escritores (libro con el que aprendí a maquetar documentos) recomienda tipografías libres de calidad. Os recomiendo encarecidamente que echéis un ojo. Al libro, a las tipografías y al blog en general.

Hablemos de tecnologías

Mi flujo de trabajo favorito con texto es comenzar con Markdown (para esto, escribir con GhostWriter es lo mejor que conozco ahora mismo), convertir el texto con MultiMarkdown a un formato compatible, y hacer los retoques de maquetación con LibreOffice Writer. Retoques que, después de trabajar bien con Markdown, suelen ser muy pocos.

Lo único que echo en falta en ciertos programas es poder mover con un clic el apartado entero sin tener que copiar y pegarlo del encabezado a la última línea, algo que solo he visto en Gingko.

Muchos me dirán que el resultado será mucho más profesional usando LaTeX o LyX y estaré totalmente de acuerdo. De hecho he tenido varios intentos de usar LaTeX y es una tecnología que me gusta. Sin embargo, tengo varios de esos motivos para no usarlo que en realidad no son ciertos y que responden a mi capricho.

Aunque no sea esclavo del formato directo, sí que hay ciertos aspectos de un documento que me gusta controlar, y algo que en LibreOffice me lleva dos clics, en LaTeX o LyX supone aprender una forma nueva de hacerlo, seguramente más farragosa en el inicio debido a las diferentes órdenes. Con LaTeX no puedo evitar la sensación de que estoy «programando» un documento y, además, no suelo escribir documentos tan largos como para agradecer su potencial (hacer un examen con LaTeX es un dolor de cabeza, por experiencia). Además, los ordenadores del trabajo tienen todos LibreOffice, con lo que la rapidez a la hora de hacer algún retoque o seguir trabajando es mucho mayor que si abriera ShareLaTeX o Lyx en mi portátil.

Pero, como digo, son excusas. En realidad es la fuerza de la costumbre y el hecho de que los documentos que genero con LibreOffice Writer me parecen lo suficiente bien maquetados para mi uso, aunque sea consciente de que uno con LaTeX pueda quedar mucho mejor. Mis habilidades en este sentido, desde el respecto y el cariño lo digo, son bastante superiores a las de muchos compañeros de profesión y mis profesores. Durante la carrera, y ahora también si me pasan algún documento, veo verdaderos esperpentos.

Todo un gusto

Más allá de la tecnología usada, trabajar con texto durante horas, pendiente de cada detalle de la corrección y ver el documento bien maquetado sin gastar horas en el formato es catártico. El mayor placer de aquellos que trabajamos creando documentos en mayor o menor medida.

Imagen: Pixabay, CC0

4 opiniones en “El placer de un documento bien maquetado”

  1. Deberías darle otra oportunidad a LyX. Baja MUCHO la curva de aprendizaje, y hay versión portable para windows que puedes emplear en otras máquinas.

    Yo también empleo markdown -> LyX en ocasiones y es una solución muy buena. De cualquier forma, maquetar un texto corrido con secciones y pocos insertos gráficos en LyX es cosa de pocos minutos, y luego el resultado es la calidad de composición de LaTeX

    Ojalá hubiera controlado LyX cuando mi tesis…

  2. En mi época de estudiante cuidaba mucho los estilos e incluso juge con LyX muchas veces.
    Hoy en día, casi no debo realizar textos escritos por lo que he dejado bastante en desuso esa práctica

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