El semáforo como problema

Este curso estoy en una localidad diferente y he corroborado un detalle que el año pasado ya experimenté: el semáforo es un problema para mí. Sobre todo cuando hay mucha luz y no soy capaz de distinguir en qué estado se encuentra.

Como ya muchos sabréis, tengo problemas de vista. Entre muchos otros problemas, el que más me afecta es que no veo bien de lejos, no veo muchos detalles. Esto origina que la luz de los semáforos me pasen totalmente desapercibidos.

Hay soluciones. Me podéis decir que hay semáforos que tienen sonido, pero en la localidad donde habito este curso solo he encontrado uno. La forma de implementar el sonido, sin embargo, es bastante efectiva: solo da un pitido cuando el semáforo cambia a verde, dos cuando está en rojo. Es una implementación que se podría extender dado que el sonido constante es muy molesto para ciertas personas, sobre todo si el semáforo está cerca de un piso de apartamentos. Pero, como ya he dicho, solo he encontrado uno.

Otra solución es fiarme de la gente. Cuando pase la gente, paso yo. Esto también tiene su inconveniente y es que, como ya comprobé este verano en Londres, la gente es muy loca y pasa con el semáforo en rojo a poco que vea una oportunidad. No me apetece a mí acabar atropellado por fiarme de un inconsciente, sin saber yo que era tal. Muchas veces me he fiado de la gente y luego me he encontrado la lucecita roja a mitad de camino mientras que un conductor me pitaba, con razón.

Cuando no hay gente de la que poder fiarme, lo que hago es darle la vuelta al semáforo para ver la luz de los coches. Pero los semáforos de esta localidad tienen una orientación que no permiten hacer esto y, para colmo, la luz está protegida por los lados, con lo que no tengo posibilidad de verlas.

No me parece normal que tenga que estar sacando la cámara del móvil en cada paso de peatones que me encuentre, o mi telescopio. Yo tengo resto visual pero, ¿qué pasa con un ciego total?

Digo que lo noto con respecto a la localidad en la que habitaba el curso pasado porque en dicha localidad no había semáforos. Todos los pasos de peatones dan prioridad al peatón y, cuando el conductor ve que hay alguien pasando, tiene que pararse. Para personas con problemas de visión es la forma ideal. Es comprensible que no se pueda llevar a cabo en muchos lugares, pero la comodidad para mí como peatón era máxima.

Es uno de los muchísimos detalles que nos demuestran que las ciudades no están preparadas para la inclusión. Algo cotidiano para una persona con buena visión puede convertirse en un verdadero inconveniente para alguien con problemas visuales.

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