Privilegiado por tener lo mínimo

Tengo casa, y el trabajo muy cerca. A veces me siento mal por decirlo. ¿Cómo de fastidiado está nuestro sistema que se considera privilegio el tener algo tan básico?

Después de seis años (puede que mucho, puede que poco) tirando dinero al bolsillo de un propietario tengo una casa a la que puedo llamar mía. Ahora los alquileres están mucho más caros, se paga por una habitación lo que yo pagaba por un piso completo con dos, y ya me parecía caro por entonces. Hay personas que no pueden pensar en comprar, y a muchas ni siquiera le darían una hipoteca. ¿No debería ser lo normal, tener un lugar al que llamar casa?

Hay personas que dedican horas en ir y volver al trabajo, además del trabajo en sí. Aunque me ha costado once años (puede ser mucho, puede ser poco), yo lo tengo a diez minutos de casa. ¿No debería ser lo normal, tener el trabajo cerca, que no se nos vaya la vida entre trayectos?

Aunque parezca lo contrario, esto no va de mí. Va de un sistema torcido que nos ha implantado la idea de que son privilegios, que lo normal es vivir con un alquiler abusivo y dedicar tanto tiempo en un trabajo mal pagado, incluido trayectos, que no deja tiempo ni para plantearse nada más.

Nuestro objetivo a nivel social es que no seamos unos privilegiados quienes tenemos esto. «Si yo estoy fastidiado, tú también» no debería ser el motor sino «quiero lo mismo que tú, para mí y para todo el mundo». Para empeorar siempre hay tiempo: debemos empujar para que todo mejore.

Tener una casa y un trabajo cerca no son privilegios. Son el mínimo exigible.

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