Programas de escritura (II): Los ‘estándares’

Esta es la segunda de una serie de entradas sobre programas y formas de escribir textos y documentos.

Hablo sobre los programas más difundidos para escritura en general y para escritura de guiones en particular.

Un apunte rápido sobre procesadores de texto

Cuando hablamos de escribir en un ordenador, lo primero que se nos viene a la mente son los procesadores de texto: Microsoft Word, LibreOffice Writer, Google Docs o parecidos.

En esta serie de entradas no me voy a centrar demasiado en estos programas porque son más «soportes para escribir» que programas destinados a la escritura en sí. Nos permiten escribir cualquier tipo de texto, pero no están centrados en ninguno en particular, como ocurre con los programas de los que hablaré a continuación.

Scrivener, el peso pesado de los programas de escritura

Hay un nombre que siempre se repite cuando se habla de programas de escritura. Da igual si eres veterano en estos temas o si solo has investigado un poco.

Scrivener siempre aparece.

Es, posiblemente, el primer nombre que se viene a la cabeza cuando hablamos de escritura. Un programa con una larga trayectoria, usado por muchos para escribir ficción y no ficción, incluso tesis doctorales.

No solo ofrece opciones de escritura propiamente dichas, sino que funciona como un organizador de textos. Si estás escribiendo una novela puedes tener información sobre personajes o lugares, o documentos que sirvan de base a tu historia (por ejemplo, artículos sobre el siglo XVII si tu novela se basa en esa época). Si trabajas en tu tesis puedes tener todo el material aglomerado en un solo programa.

Viene precargado con plantillas para multitud de usos. Artículos académicos, poemas, guiones, novelas… Las opciones a la hora de generar un documento son enormes.

Y, para este que escribe, es un programa en el que es muy difícil entrar.

Cada vez que he intentado usarlo, en su versión de prueba, siempre tengo la misma impresión: si yo lo que hago es escribir relato corto, ya no escribo documentos académicos, y en definitiva mi escritura es bastante simple… ¿Para qué algo como Scrivener?

Se me permitirá una comparación quizá un tanto alocada. Cuando lo abro tengo la misma impresión que en las ocasiones en las que he investigado sobre LaTeX: es muy potente, pero yo no necesito tanta potencia.

No dudo de que sea el mejor en su campo, y seguramente, si me viera en la necesidad de escribir algo complejo de aquí al futuro, Scrivener sea el primer programa del que eche mano. Le dedicaré horas para aprenderlo. Pero, al menos de momento, usarlo me parece matar moscas a cañonazos.

Además, por lo que he podido leer tiene sus temas extraños en cuanto al formato de los archivos y la sincronización en la nube. No voy a profundizar demasiado dado que no uso el programa, pero sí quiero esbozar lo que sé al respecto.

En cuanto al formato de sus archivos, utiliza RTF. Es un formato de texto enriquecido bastante común, pero particularmente desde hace unos años prefiero trabajar directamente con texto plano.

En cuanto a la sincronización, al parecer solo recomiendan Dropbox, y lleva un buen rato configurarlo para que funcione debidamente.

Escritura de guiones: Final Draft

La escritura de guiones es el tema en el que he estado investigando en los últimos días. Y al igual que pasa con Scrivener para la escritura en general, cuando se habla de guiones el nombre que sale rápido a la palestra es siempre el mismo.

Final Draft, «el estándar de la industria».

Es un programa que es insultantemente caro a primera vista, como todas aquellas aplicaciones que están orientadas a profesionales. Al menos esta es compra única y no una suscripción como Adobe Creative Cloud.

Este software tiene muchísimos años a sus espaldas, e imagino que su fama no será casual. De él diré aún menos que de Srivener, puesto que solo he curioseado el tema y no lo he probado ni siquiera en versión demo (requiere registro para descargarlo).

Permite colaboración, buscar por escenas, lugares, personajes, tiene un lugar donde poner anotaciones e ideas, permite personalizar el formato de cada elemento del guion o dejar notas para otros escritores o para producción. Solo echando un ojo a su web se aprecia su potencial.

A pesar de que en algún sitio he leído que el formato realmente estándar para leer guiones es PDF, la mayoría de programas de escritura de guion incorporan características de importar o exportar en el formato de este software.

Mi pensamiento con esto es que ocurrirá lo mismo que con el formato de Microsoft Word o el de Photoshop… si tantos programas permiten exportar en su formato específico, su popularidad es evidente, y esta popularidad no puede venir por nada.

Avance

En la siguiente entrada hablaré sobre el paradigma de la máquina de escribir y la relativa importancia del formato en el texto.

Imagen: Flickr, CC BY-SA.

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