Tres veces diez

Esa es la edad que cumplo hoy, diecinueve de agosto. Treinta años. Y como hace mucho que no escribo aquí de mi vida personal (de hecho, la última vez que hablé de mi cumpleaños fue cuando llegué a los veinticinco), me apetece contaros un poco qué es de mi vida.

Mis treinta son diferentes

Cuando se alcanza un número redondo al cumplir años, hay mucha gente que padece una crisis existencial. Yo no recuerdo que me haya pasado nunca, y esta vez no es la excepción, claro que mi situación personal es muy diferente de la que tiene mucha gente cuando alcanza los treinta.

Llevo trabajando cinco cursos como profesor de Lengua Castellana y Literatura en Secundaria, a punto de afrontar el sexto; he encontrado la forma de organizar el tiempo en el trabajo para no estresarme (tanto), tengo pareja desde hace tres años y (casi) medio y estoy independizado con ella.

Tengo mis problemas, evidentemente, pero dibujada con brocha gorda mi vida ahora mismo es tal que así. Entonces, ¿qué crisis existencial puedo tener? Estoy justo donde quería estar, y en muy buenas condiciones además.

Los treinta, para mí, son un número más. Otro año para afrontar retos personales y marcarme objetivos. Nada más y nada menos. Como todos.

Siempre he pensado que si los años se pasan rápido es porque no se está sufriendo (al menos, no demasiado) y yo tengo la fortuna de que mis años se pasan volando.

Hablemos del verano

He tenido el blog bastante abandonado durante este verano. Culpa mía, evidentemente. Como excusa puedo decir que este es un blog personal y mis lectores habituales saben cómo funciona esto, por rachas, y más aún en una persona tan variable como yo en este sentido. Tengo muchas historias que contaros en lo que se refiere a la vida frente a la pantalla, pero en esta entrada prefiero centrarme en la parte más personal.

El mes de julio empezó con un pequeño viaje a Zaragoza para estar con unos amigos, y el resto lo dediqué al ocio puro. Cine, series, videojuegos, libros… Todo lo que se me pusiera por delante y que me permitiera rebajar un poco mi enorme lista de pendientes. Resulta que tengo muchísimas series y pelis apuntadas, muchos videojuegos a los que no había tenido tiempo de jugar, y muchos libros comprados a los que no les había echado ni una triste ojeada. Esta situación ha cambiado, al menos un poco, porque me he hinchado. Me queda mucho, por supuesto, pero ya es un poco menos.

Durante lo que llevamos de agosto he empezado con algo que llevo mucho tiempo posponiendo: ejercicio y controlar lo que como. Es algo que dije hace muchísimo tiempo, pero no ha sido hasta ahora que he tenido el ánimo suficiente para hacerlo de una forma continuada. Tengo una tabla de ejercicios, salgo a caminar muy a menudo y no como tanto, ni en las comidas ni entre horas. Digamos que le hago caso al cuerpo, cuando noto que estoy lleno, paro y no sigo por pura gula.

Quiero hablar de todo esto en sucesivas entradas, así que lo dejo aquí por ahora.

También he aprovechado para quedar con amigos a los que veo muy poco y para ir a la playa algo más que los veranos anteriores. Es imperdonable que teniendo playas a cuarenta minutos de casa solo vaya dos o tres veces, sobre todo cuando es una actividad que me encanta y me viene bien para la salud.

Lo que viene ahora

Ya solo me quedan quince días de vacaciones (contando hoy), y puedo decir que ha sido un verano algo diferente (no ha habido viaje al extranjero) pero muy relajado y agradable.

Algo que he notado muchísimo es esto: para el curso que viene me han vuelto a dar en el mismo instituto, por tercer curso consecutivo. Dado que en septiembre del año pasado encontré un piso de alquiler en el que me siento muy a gusto (a pesar de ser algo caro), me he librado de organizar una mudanza, con todo el estrés y el ajetreo que eso conlleva, sobre todo ahora que estoy con mi pareja (ella es menos minimalista que yo, por decirlo de alguna forma).

Esto ha contribuido a aumentar la relajación que mencionaba antes en un grado que solo entenderéis quienes hayáis tenido que afrontar varias mudanzas en poco tiempo.

Al final del curso que viene puedo reclamar un sexenio, así que durante este curso me dedicaré a formarme y a investigar sobre muchos temas que tengo pendientes. Sobre todo quiero empaparme de la legislación educativa, que es como mi contrato y nunca me la he leído.

Cerrando

En definitiva, ha sido un verano muy tranquilo en el que he podido dedicar tiempo a algunas aficiones que tenía algo abandonadas y en el que he cogido con ganas el ejercicio. Ya solo me queda afrontar el curso con ganas y disfrutar de mi trabajo, y estoy dispuesto a hacerlo.

Mis treinta años se plantean interesantes dentro de una apacible cotidianidad. Bienvenida sea.

Imagen: Flickr, CC BY.

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2 respuestas a "Tres veces diez"

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