Quiero ser un profesor que recomiende (aún más) cultura

Hace un tiempo contaba que me queda mucho por hacer como profesor, y me preguntaba cómo puede haber docentes que se acomoden en su profesión, explicando siempre lo mismo y de la misma forma.

Una de los temas en los que me gustaría mejorar es en las recomendaciones que hago a mis alumnos. Cada vez que encuentro algo interesante lo comento en clase pero siempre tengo la impresión de que puedo mejorar, de que necesito más referencias para recomendarles. Esto es algo que me ocurre incluso a nivel personal: siempre quiero más tiempo para ver cine, para leer, para jugar… ¿cómo no me iba a pasar lo mismo desde el punto de vista docente?

Como objetivo a largo plazo quiero tener más referencias que recomendarles a mis alumnos, lo cual incluye todo lo siguiente:

Literatura juvenil. Es lo que ellos leen, y considero que yo, como profesor, debo tener varios títulos que recomendar según el género por el que me pregunten. Aún tengo demasiadas lagunas, aún me pongo a buscar en internet cuando me piden algún título de un género concreto. Quiero tener títulos en la cabeza para recomendar sin miedo cuando me pregunten.

Poesía. Reconocer esto es mi gran vergüenza: no soy lector de poesía. Cuando me pongo no le saco la magia que sé que tiene; en clase disfruto leyendo y explicándole los poemas a los alumnos, disfruto desentrañarlos para explicarlos… pero no como lector. Por otro lado, las lecturas que hago siempre son de clásicos: hay mucha poesía más actual que le podría gustar a mis alumnos, y también quiero conocer títulos para recomendar.

Cómics. Otra de mis grandes carencias. Tengo algunos cómics en casa (Maus, Watchmen, V de Vendetta…) y aún no me he puesto con ellos. El único cómic que he leído en los últimos años es la saga de Scroot Pilgrim.

Canciones. Evidentemente, escucho mucha música. Evidentemente, recomiendo todo lo bueno que encuentro en clase. Evidentemente, no entiendo la música que escuchan mis alumnos. Y evidentemente, necesito escuchar mucha más música para tener buenas letras que enseñarles y explicar diferentes temas, recursos y lo que haga falta con ellas.

Películas. También veo mucho cine, con mensajes profundos y sin ellos, y también lo recomiendo en clase. Pero me pasa lo mismo que con la música: tengo pocas referencias de títulos que puedan servir a fines educativos.

Videojuegos. Esto es menos ortodoxo. Llevo bastante sin jugar videojuegos, y cuando juego suele ser algún título relativamente antiguo. Me gustaría conocer títulos relacionados con la cultura, donde se vea algo de un modo interactivo que no te puedan enseñar de otra manera, como el modo Museo de Assassin’s Creed Originls o dicha saga al completo.

Como se puede apreciar, es un objetivo muy ambicioso y a largo plazo, y también con un problema muy grande: la vida se mete por medio. Ya no soy ese chaval de veinte años que tenía mucho tiempo para leer, jugar o lo que hiciera falta: ahora tengo novia y una casa, además del propio trabajo, con lo cual el tiempo se reduce considerablemente.

Piedra a piedra se va haciendo una muralla, muro a muro se va haciendo un gran castillo, y yo con el tiempo espero tener mucho más de lo que poder hablar en clase para seguir con una brecha cultural bastante reducida y con mucho que ofrecerles a mis alumnos más allá del conocimiento puro de mi asignatura.

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.