‘Shrek’, el anti-cuento que se convirtió en uno

Cuando yo apenas tenía once añitos salió una película que me cautivó desde el primer minuto, una película que parodiaba a los cuentos clásicos y que estaba protagonizada por un ogro. Por una vez, el malo era el protagonista. Lo que entonces no podía saber es que no iba a ser solo por una vez: esa película se convertiría en una tetralogía.

Escribo estas líneas llevado más bien por mis recuerdos que por mis recientes visionarios de las películas. Como siempre, no pretendo en profundidad de cada película, sino de hacer una pequeña revisión personal de cada una.

El inicio de la saga: Shrek

Esta película todavía me fascina a día de hoy. Me parece fantástico cómo cambian los cuentos clásicos: Pinocho es un excéntrico, los enanitos cargan con Blancanieves, el hombre de Jengibre cantando Mamubrú mientras lo torturan en leche…

Lord Farquaad persigue a las criaturas mágicas, que acaban apalancándose en la ciénaga de Shrek, un ogro al que le gusta la soledad y que se ve obligado a ir a Duloc (genial la canción de bienvenida) y a rescatar a una princesa en nombre del gobernante.

En este viaje encontramos más sorpresas: un trasfondo psicológico para un personaje tradicionalmente considerado como malo, un dragón que es hembra y que se enamora de un burro, y un conjuro para princesas bastante peculiar.

Bien es cierto que es una película infantil y el final es previsible, pero con todos estos elementos que he nombrado hicieron de Shrek algo digno de recordar.

Shrek 2, el culmen de la idea

A los pocos años llegó la secuela de aquel fenómeno y oh, vaya secuela. Para mi gusto, mejor que la original puesto que ahonda en ese universo alterado de los cuentos de hadas.

Aquí, Muy Muy Lejano es un nombre de reino real, el Hada Madrona es el enemigo y su hijo, el Príncipe Encantador, su secuaz; Shrek se adentra en otra aventura para hacer feliz a su querida Fiona y aparece el personaje más recordado (y explotado) de toda la saga: el Gato con Botas interpretado por Antonio Banderas.

La vuelta que le dan a ese universo mágico le sienta genial. Esto, junto a los numerosos momentos humorísticos que tiene la cinta, hacen que esta sea la mejor película de la saga para mí e incluso, por qué no decirlo, una de mis películas favoritas.

Shrek Tercero, tocando fondo

No iban a dejar tranquila a la gallina de los huevos de oro y, después de una película absolutamente genial, se sacaron de la manga otra aventura más del ogro. En este caso, el rey de Muy Muy Lejano fallece, y Shrek se niega a ser el rey, por lo que va en busca de Arturo, un adolescente víctima de bullying, mientras que Encantador prepara su venganza.

La película tiene sus momentos (recuerdo especialmente uno con Pinocho), pero es notablemente inferior a lo contado anteriormente. Para mí la saga tocó fondo cuando, en lugar de acabar con un final alocado como en las dos cintas anteriores, termina con un discurso típico de Arturo hablando de que los malos no tienen por qué ser malos. El anticuento se convirtió en cuento, más allá de la historia de amor y los finales previsibles de las dos entregas anteriores.

Shrek: Felices para siempre recupera algo

Shrek tiene hijos y una atareada vida como padre, por lo que echa de menos su tranquila vida en soledad de antaño. Es por este motivo que hace un pacto con Rumplestinskin, un pacto que, por supuesto, tiene trampa, y Shrek se ve trasladado a una realidad alternativa donde tendrá que llevar todo a su cauce.

Esta película, sin llegar a ser lo que fueron las dos primeras entregas, recupera algo de interés. Llaman la atención algunas de las vueltas de tuerca a lo que se nos ha contado anteriormente. Sin embargo, se siguen echando de menos los giros y peculiaridades que hicieron grandes a las dos primeras: es una película entretenida y ya está.

El Gato con Botdas no existe

El personaje del Gato con Botas también protagonizó una película en 2011. Un amor romántico, un huevo como amigo que le trae por la calle de la amargura, una trama simple y típica… Sigan circulando, por aquí no hay nada que ver.

Para no ser demasiado injusto, quizá (solo quizá) sea la más infantil de las cinco, y quizá (solo quizá) haya sido disfrutada por dicho público. Pero viendo lo que consiguieron con las dos primeras Shrek, El Gato con Botas parece un chiste sin gracia (literalmente).

¿Shrek 5?

Resulta que Dreamworks fue comprada por Universal (me he enterado al investigar para escribir esta entrada) y planean seguir con la saga. Ya han salido algunas noticias (por ejemplo).

Como fan de las dos primeras películas que soy, no puedo evitar tener el corazón dividido. Por una parte, ¿conseguirán devolver la frescura a una saga caducada? Pero por otra… ¿seguirán hundiéndola aún más?

Hay que tener en cuenta que los últimos reboots y secuelas tardías no están teniendo demasiado éxito, al menos no en crítica. Pero los espectadores estamos en las manos de esos señores que deciden los proyectos y, una vez anunciada, seguramente acabe viéndola (seguramente no en el cine), tan solo por ver qué han hecho con unos personajes que constituyeron parte de mi adolescencia.

Imagen: Vista en Cinepremiere

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