‘Ippo, espíritu de lucha’, literal

Ippo Makunouchi es un chico que trabaja con su madre en un negocio de alquiler de botes para pescar. En el instituto es víctima de abusos y violencia física por parte de unos matones, hasta que un día, en estas casualidades tan al gusto del anime, aparece Takamura, un boxeador que pone a los matones en su sitio. El boxeador lleva al chico a su gimnasio para que reponga fuerzas y allí, en otra casualidad, descubre que Ippo tiene capacidades para el boxeo. De aquí en adelante la serie nos cuenta el camino de Ippo en este deporte, sus entrenamientos, sus peleas y todo lo que gira en torno a ellas.

He visto poco anime de deportes, y me decidí a ver este por comentarios que lo dejan en muy buen lugar. Tras ver sus 75 episodios no sé si es la mejor serie del género o si tiene algo especial, pero sí puedo decir que merece la pena verla, por muchas razones.

En primer lugar, por el autoestima y el afán de superación que se queda cuando termina un capítulo. Ver cómo Ippo y los miembros del gimnasio se esfuerzan para preparar sus peleas, cómo ponen a prueba su resistencia y desarrollan nuevas técnicas y estrategias, animan a conseguir cualquier cosa. Es por eso el título de esta entrada: es el espíritu de lucha lo que mueve a los personajes, superar un reto para afrontar el siguiente.

En segundo lugar, su visión del deporte. Es una meta para quien no tiene objetivo en la vida, un mecanismo de superación y autoconocimiento y una manera de hacer amigos: con el contacto con los miembros del gimnasio, que se convierten en una segunda familia por tantas horas de entrenamiento compartido.

Y en tercer lugar, y es lo que más me llama la atención, es que en esta serie no hay buenos ni malos. Hay peleas, hay deporte, hay personajes que dan el máximo para ganar, pero no hay odios ni rencores ni trampas. Simplemente hay boxeadores que quieren llegar a la cima, que ven las peleas como un reto y que se preparan para superar a sus contrincantes.

Aunque ha pasado mucho tiempo entre una y otra, cuando la veía me venía a la mente ‘Oliver y Benji’ y aquel sangriento partido donde un equipo iba a romper huesos por puro vicio, su estrategia era hacer el mal. En Ippo hay luchadores agresivos y hay lesiones, claro, pero todos tienen sus razones y la rivalidad es siempre sana. Ya que he mencionado la serie de partidos eternos, cabe decir que los combates aquí tienen una duración soportable. Ambas series tienen poco en común (por temática y por el tiempo entre una y otra), pero es el único referente que tengo para comparar.

Por supuesto, no puede faltar en un anime de este estilo el toque picarón y el amor. Los dos los encontramos en Ippo, que deberá enfrentarse a una relación un poco peculiar, cómo no, relacionada con el boxeo.

Para terminar quisiera destacar el estilo de dibujo. Estamos acostumbrados a que todos los personajes del anime se parezcan entre sí, e Ippo no es una excepción, pero es difícil encontrar dos personajes iguales, y las líneas y diseños me parecen diferentes a los de otros animes que he visto.

Si os gustan los animes de deporte no os lo podéis perder, y si no, pues tampoco, porque es una serie muy diferente, o al menos esa es la impresión que me llevo tras verla. El afán de superación de los personajes se contagia.

Imagen: Copyright Jōji Morikawa, encontrada en Cartoon Pictures

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

3 opiniones en “‘Ippo, espíritu de lucha’, literal”

  1. A mi siempre me ha encantado el Anime y manga más que el cómic, por decirlo asi, porque rezuma espíritu de superacion.

    Seguro que todos hemos visto también Dragón Ball, ahí los protagonistas se pasan la vida entrenando y buscando técnicas nuevas, la serie ha envejecido mal y es eterna, pero el fondo es el mismo.

    Recomiendo Slam Dunk de baloncesto, una obra maestra.

  2. Buenisimo!!!! Yo no he terminado de ver el anime, pero arduamente lo recomiendo.

    Aún te falta por ver la pelea de Takamura VS. Hawk

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