Simbología de izquierdas en la escuela

Hace unos días compartí en el fediverso una foto de la mochila que uso para trabajar. Soy profesor de Secundaria y tengo puestos seis pines con sendos símbolos: república, feminismo, sanidad pública y amor LGBT, además de Lorca y Miguel Hernández. Me falta uno de Palestina.

La (supuesta) neutralidad

Por una parte, da apuro señalarse de esa forma. Como si uno, por ser docente, tuviera que ser neutral en su posicionamiento, no dejar que sus ideas llegan al trabajo.

Me he dado cuenta de que tal cosa no existe y al final el posicionamiento acaba permeando en la forma de enseñar. Prefiero que mi alumnado (al menos, el mayor) sepa que soy un rojeras sin remedio y que me lean dese ese filtro.

También me aseguro de remarcarles cuándo hablo desde la «tarima de profe» (les digo que no soy «policía del pensamiento» cuando corrijo) y cuándo desde mi posicionamiento. Soy consciente de que eso lleva a que cierto alumnado no exponga opiniones contrarias a las mías, pero prefiero ser claro.

El (supuesto) adoctrinamiento

Por otro lado, está la rebeldía, quizá absurda, de «si dicen que los profesores adoctrinamos, que lo digan con razón».

Quizá hubo una época en la que el discurso de izquierda se pasó de frenada y eso llegó a la escuela, no lo sé, pero si tal cosa ocurrió, estoy seguro de que no tuvo el alcance que grita cierta derecha.

Aclaro por si fuera necesario que no considero adoctrinar el hecho de llevar estos símbolos ni hablar de ideas políticas con el alumnado. Al final la política está en todas partes, más aún ahora mismo. Me parece más adoctrinante no ser claro con mis ideas o promoverlas como únicas, que no es el caso.

Defender y difundir derechos humanos

Finalmente, si llevo esos símbolos es porque estoy convencido de que no promueven valores contrarios a los derechos humanos. Al revés.

La república es un sistema presente en otros países, las personas LGTB están ahí, el feminismo es hoy tan importante como siempre, ya notamos los efectos de que la sanidad pública esté en caída y en Palestina ha habido un genocidio.

No tienen nada que ver estos símbolos con las esvásticas que a veces mi alumnado encuentra en las mesas, con esos «Cara al sol» que a veces canta uno de sus compañeros o con esos «¡Arriba España!» y «¡Viva Franco!» que gritan otros. Todo ello está asociado a ideologías que hicieron y hacen mucho mal a otras personas.

Puedo estar equivocado

Parto de la libertad de expresión y de que la ley educativa contempla explícitamente fomentar los derechos humanos, pero a lo mejor estos pensamientos son matizables y debería ser más comedido. Es un tema en el que he pensado mucho pero estoy abierto a leer otros puntos de vista. Cualquier comentario será bienvenido.

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