Hoy escribo esto poco tiempo antes de que comience la celebración, así que será una entrada mucho más corta que en ocasiones anteriores.
Si tuviera que definir el año que acaba con una palabra, sin duda sería «estabilidad». Ha sido un año de descanso, de reencuentro conmigo mismo y de estabilizar hábitos.
Lo más destacable y lo que más impacto ha tenido en mi día a día ha sido el cambio de instituto. Trabajar a diez minutos de casa se nota muchísimo, y esos beneficios tan solo han comenzado porque el primer trimestre siempre es más duro. Pero, a pesar de la cuesta inicial (aprender el funcionamiento, más alumnado y bajón de ánimos estacional), he sabido gestionar el estrés bastante bien, cosa que me alegra y me enorgullece.
Más allá del trabajo, he logrado que el deporte, ya sí que sí, se haya convertido en un hábito. Pocas han sido las semanas en las que no me moví aunque sea un poquito. Caminatas de kilómetros, calentamiento de fuerza o sesiones completas. Como efecto secundario, este año he perdido más de diez kilos de peso y han mejorado mis indicadores de salud.
He pisado Madrid no menos que tres veces, he ido a muchos conciertos y visto varias películas en cine. También he completado algunas series, aunque el apartado cultural no ha sido muy destacado este año.
Como ya conté, me he centrado mucho en la actualidad política, y precisamente eso es lo que quiero cambiar. Redirigir mi energía a cuestiones que me hagan más feliz.
Este año hemos publicado 9 episodios de Radio Al compás, en 2026 se hacen 20 años del blog y tengo planes al respecto. Es un proyecto del que estoy muy orgulloso y quiero darle cariño.
Por lo tanto, mis energías en 2026 van destinadas a cuatro objetivos fundamentales:
- Mantener a raya el estrés.
- Hacer ejercicio.
- Darle cariño a Al compás gaditano y Radio Al compás.
- Dedicar tiempo a la cultura: cine, series, música y, sobre todo, libros.
Diría que este año no he leído absolutamente nada fuera del trabajo.
Pueden parecer poca cosa, pero no quiero exigirme más de lo que pueda cumplir. En mis circunstancias actuales, si termino el año habiendo leído varios libros y visto películas pendientes, estaré más que contento.
Tengo otros objetivos a largo plazo que me acompañan desde hace años: aprender a tocar la guitarra, profundizar en el esperanto, acreditar un B2 de Inglés, escribir una novela. Pienso que 2026 no es momento de centrarme en ellos. Tampoco desoiré mi cuerpo si me dan ganas de ponerme, pero termino el año decidido a bajar los títulos pendientes en la biblioteca y filmoteca.
Por supuesto, este blog seguirá siendo depositario de mis pensamientos. También el pódcast. Sin periodicidad, sin presiones. Escribo cuando puedo y programo una entrada a la semana. Así quito de mi cabeza esos pensamientos que necesito compartir.
Y me encanta saber que hay gente al otro lado que disfruta de leer esos pensamientos.
Feliz 2026. Nos vemos en el otro lado. Un abrazo.
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