Hoy mucho alumnado del instituto en el que trabajo hablaba de los therian, personas que se sienten animales. No entro en mucho más detalle porque ni los sé ni son importantes para lo que quiero decir. Una búsqueda del término lleva a un montón de noticias al respecto.
El hecho de que los adolescentes hablen del tema con tanto interés me provoca pensamientos interesantes.
Primero, la sobredimensión. Los titulares hablan de «fenómeno viral» o «moda», conceptos que le dan una importancia que (seguramente) no tiene. Será una pequeña comunidad de personas que por el capricho de las redes se han hecho virales esta semana.
Segundo, y para mí más importante, la habilidad de los medios de comunicación de lograr que despreciemos al vecino.
Pensar en esto es mucho más complejo que reírte, criticar, cuestionar la salud mental o, en definitiva, despreciar a unas personas que resultan extrañas, que viven su vida de un modo diferente al habitual.
A cuántos colectivos nos recuerda este comportamiento. Colectivos más o menos minoritarios que han recibido, o reciben aún, la incomprensión o el desprecio de otras personas.
Yo no entiendo cómo piensa un therian ni tengo por qué entenderlo. Mientras no haga daño a nadie ni a sí mismo, cada cual que viva su vida como quiera. Si el tema perdura y me pica la curiosidad, investigaré sobre el asunto más allá de los titulares para comprenderlos un poco mejor. Al menos, un poco. Al menos, intentarlo.
“Deberían llevarlos al veterinario a ver si les gusta” es, quizá, lo más suave que he escuchado al respecto. Pero lo he escuchado en clase, de boca de adolescentes. Seguro que José Luis, con sus cuarenta años, ha escrito lo mismo, muy airado, en su cuenta de Twitter.
No hay que mirar tanto al vecino. Ni siquiera a ese vecino que te parece tan raro porque se siente animal. Tus vecinos son personas como tú, incluso aunque te parezcan tan diferentes, y su manera de vivir no debería afectarte en lo más mínimo. Sin embargo, el tiempo que dedicas al trabajo, tu bajo sueldo o el precio de tu alquiler sí condicionan tu vida, y tu vecino therian no es responsable de eso. Pero para verlo hay que mirar hacia arriba, y el desprecio es más sencillo.
Viendo estos comportamientos, a veces me gustaría que el ser humano estuviera más cerca de otros animales que se cuidan y se protegen.
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