‘Hollow Knight’, obra maestra

Ni siquiera recuerdo cuándo vi por primera vez imágenes de este juego. Solo sé que me atrajo inmediatamente su estética. Un escenario oscuro que solo se ilumina por donde pasa el personaje, animación con estética tradicional, esos personajes tan extraños… Tarde o temprano tenía que jugarlo.

El momento llegó en verano de 2020 y resultó ser un auténtico juegazo que se ha convertido en uno de mis favoritos de todos los tiempos. Entre los muchos motivos se encuentran su absoluto mimo al detalle y la historia que nos cuenta, simple pero llena de entresijos que la vuelven muy atrayente.

Sobra decir que conviene llegar a él sin conocer nada, aunque yo no voy a entrar en detalle.

Empecemos con el mimo al detalle. El mundo de Hollow Knight es absolutamente precioso. Cada zona de está perfectamente caracterizada por un esquema de color y una personalidad propia. Además, Bocasucia, el escenario central que funciona como «base de operaciones», se llena de habitantes conforme los encuentras en los túneles. Pero este mimo no se centra solo en lo artístico, sino que mecánicamente también funciona de forma fabulosa, con una progresión muy bien pensada conforme se consiguen las nuevas habilidades.

Respecto a la historia, Hollow Knight es uno de estos juegos que esconde su historia en los escenarios. Se puede completar en poco tiempo si se es habilidoso, pero dejando por el camino bastante de la historia. Para conocerla al completo hace falta dedicarle tiempo, hablar con todos los personajes y mirar bien los objetos. La historia no es demasiado compleja, pero la forma de descubrirla logra que se conecte muy bien con ella.

Hay un vídeo de Plano de juego y otro de Dayoscript que ahondan mucho más y mejor que yo en estos detalles.

Eso sí, le invertí muchísimas horas (más de las que teóricamente ofrece el juego) porque mi habilidad a los mandos deja bastante que desear. No acabé el coliseo ni completé los combates del segundo DLC, ni conseguí los talismanes mejorados. Mi habilidad llega hasta donde llega, y quienes consiguen el 112% son dioses para mí. Yo me conformo con haber logrado el final bueno, que considero toda una hazaña.

Es un juego totalmente recomendable para quien no lo haya jugado, especialmente para fans de la acción y la aventura. Es una gozada perderse en sus túneles y enfrentarse a esos enemigos, aunque (como es mi caso) cueste veinticinco intentos (o más) el derrotarlos.

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