‘Limbo’ no me llega

Hace un tiempo dije que los videojuegos ya no son para mí, y ya en aquel entonces dije que mi plan pasaba por hacerme con un buen ordenador (el cual ya tengo) y jugar juegos indie. Más tarde me compré una Nintendo 3DS (por los Zelda), la cual cojo de tanto en tanto, y también he comenzado con los indies. El primero del que os quiero hablar es Limbo.

Este juego se publicó en 2010 y lo cierto es que es bastante importante dentro del mundillo: podréis encontrar numerosos análisis y revisiones en internet hablando de cada uno de sus aspectos. Yo, como siempre, no vengo aquí a hacer un análisis riguroso sino a comentar las impresiones que me ha dejado como jugador ocasional.

En primer lugar, el juego es una delicia visual y sonora. La estética es aparentemente sencilla pero con una gran belleza debido al uso de la escala de grises, que permite diferentes niveles de profundidad y un reconocimiento rápido de los objetos con los que interactuamos. Por otro lado, los efectos de sonido son clave, puesto que de ellos depende superar cientos puzzles.

El control también es aparentemente sencillo, puesto que solo contamos con la cruceta para movernos y saltar, y un botón para agarrar y accionar objetos. Esta mecánica tan simple permite centrarse en lo verdaderamente importante, que es avanzar. Yo hubiera preferido que el salto hubiera sido con el espacio u otra tecla, pero no es un punto que me haya arruinado la experiencia.

El juego es una mezcla entre puzzles y plataformas, con una dificultad asumible para quien tenga paciencia para superarlos. Yo, como soy un impaciente, tiré de guía en cuatro o cinco ocasiones, cansado de ver morir al personaje. Las plataformas también requieren bastante precisión para evitar agua, pinchos, sierras y cualquier otra crueldad con la que el juego quiera castigarnos por fallar.

Precisamente este es uno de los aspectos que más me han llamado la atención del juego: la crudeza de las muertes, que contrasta con el personaje al que controlamos, que parece ser un niño pequeño. Durante el desarrollo de la aventura moriremos en numerosas ocasiones (suerte que hay guardado automático, de otro modo a mí se me habría hecho muy tedioso).

Sin embargo, a pesar de que he disfrutado el juego en muchos sentidos, el hecho de no tener una historia clara me ha dejado una sensación agridulce. ¿Dónde estamos? ¿En el limbo, efectivamente? Yo he llegado a pensar que puede ser una pesadilla del niño. La verdad es que ninguna de las interpretaciones que he visto ha terminado de convencerme.

Es un juego fantástico, eso no lo puedo negar, pero el hecho de no tener una historia más clara ha causado que el juego no termine de llegarme a un nivel más profundo. Es un ambiente de pesadilla, cruel, solitario y oscuro, en el que todo el entorno e incluso otras personas nos quieren matar y en el que solo hay un elemento de pausa que parece ser nuestro objetivo pero, ¿qué nos quieren decir con eso? Si tan solo hubiera alguna explicación breve, el juego me hubiera parecido redondo.

Imagen: Copyright Playdead, encontrada en PlayStation Network.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

2 opiniones en “‘Limbo’ no me llega”

  1. Vaya, me alegra saber que no soy el único.
    Comencé el juego varias veces, pero lo que comentas de encontrarte de golpe ahí en medio sin saber porque, ni adonde vas… me dejo frío y no me engancho.
    No sé si será por mi edad pero ningún juego me engancha; ni tan siquiera me llaman para empezar a jugar.
    Solo juego a HearthStone y por su aspecto competitivo que es un aliciente extra.

    1. A mí me atrajo lo bastante para continuar, y lo considero un buen juego, pero no esa maravilla que muchos dicen. A mí hay muchos cuya premisa me llama, y poco a poco iré jugándolos ahora que puedo. Todo son fases y situaciones, eso es innegable.

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