A veces me pega el apretón consumista y pienso en comprar cacharros por el puro gusto de trastear. Y lo peligroso es que me lo puedo permitir. Se viene una entrada larga de divagación tecnológica fuerte.
La lista de aparatos
Un FairPhone. Cada iteración parece mejor que la anterior en cuanto a características de hardware, especialmente la cámara. Me gustaría probar un teléfono que se vende como la opción más ética de este mercado que nos hace elegir siempre lo menos malo. Mejor con /e/ que con el Android por defecto. Hay ciertos aspectos que me tiran para atrás (el acceso a la batería ya no es tan simple, promocionan Google Gemini en su web, lo veo enorme) pero la curiosidad siempre está ahí.
Algún otro cacharro con /e/. Y digo /e/ porque Murena vende aparatos con el sistema preconfigurado, aunque algo más caros que su precio original. En realidad me valdría cualquier ROM sin Google. ¿Cómo se desenvuelve un teléfono habitual con sus aplicaciones y servicios reemplazadas por MicroG?
El nuevo teléfono que saquen con GrapheneOS. Está considerado como el sistema más privado y seguro, y todavía no he tenido ocasión de usarlo. Me gustaría comprobar de primera mano si sus virtudes y supuestos defectos casarían con mi uso habitual y cómo funciona ese sandboxing de las cosas de Google. Además, que vayan a lanzar un teléfono para que su sistema funcione con algo diferente a un Pixel es muy esperanzador. Han anunciado una colaboración con Motorola pero aún ningún modelo concreto. Con lo «mijitas» que son en Graphene con la seguridad, seguro que se vendrá algo bueno.
Algún teléfono de la marca Swift. No tiene la fama de FairPhone pero también se vende como teléfono reparable y también es europeo.
Un teléfono Volla que permite usar Android con MicroG o Ubuntu Touch se antoja muchísimo.
El nuevo teléfono de Jolla. Un hardware renovado con un sistema operativo diferente a iOS o Android que promete compatibilidad con aplicaciones del segundo. SailfishOS lleva muchos años de desarrollo y pinta como una alternativa interesante.
Algún teléfono con GNU/Linux. Sé que está en un estado muy preliminar, pero me gustaría probar un hardware decente para ver cómo se desenvuelve. Con una búsqueda he descubierto que existe uno reciente llamado FuriPhone FLX1s, un cacharro enorme y sin lector de huellas pero, por lo visto, un intento muy decente.
El ordenador convertible StarLite. También la Juno Tab, pero este se me antoja más. Un ordenador con pantalla táctil y funda con teclado que tiene sistema de arranque libre y que funciona con GNU/Linux. Estoy seguro de que debe ser una gozada usar el Gnome de Ubuntu en una pantalla táctil si el cacharro funciona bien.
El NMT Pocket Reform. Ese ordenador tan pequeñito se antoja de solo verlo, y además es hardware libre.
El Tangara. Un reproductor de música hardware libre. No creo que sea un cacharro para mí (además es enorme), pero me encantaría tocarlo.
El Ploopy Thumb. Muy seguramente sea mi siguiente ratón. Es muy caro pero se entiende el porqué.
Por qué (probablemente) no va a ocurrir
Muy seguramente no adquiera ninguno de los cacharros listados ni en el corto ni medio plazo.
En primer lugar, muchos de los aparatos que he mencionado funcionan con GNU/Linux. Aunque me encantaría ver cómo se desenvuelve en otros ámbitos, sé que el sistema no está del todo preparado, especialmente para el móvil. Además, tengo mi Slimbook One para trastear distribuciones, el miniPC que uso como ordenador principal desde que mi iMac se quedó sin actualizaciones oficiales. Realmente no necesito más.
En segundo, mi uso en movilidad está cubierto por aparatos de Apple. El iPhone en sí me da bastante igual (¡en serio!), pero es el compañero de un Apple Watch que me permite usar una bestia de app para salud como es Bevel. En el iPad es donde está iDoceo, de lo mejorcito para docencia. Y qué narices: llevo casi diez años usándolos y estoy acostumbrado a sus rarezas.
Además, yo ya no soy ese chavalito con tantas ganas de trastear. Me gusta, pero si lo pienso fríamente prefiero dedicar el tiempo a otras aficiones. Usar la tecnología como un medio, no como un fin.
Por otro lado, me toca renovar pronto las cosas de Apple. El teléfono (de pantalla y batería demasiado pequeños para Liquid Glass) tiene ya cuatro años, seis tiene el reloj (que lleva cuatro con la pantalla cascada) y ocho la tableta (que ya dejará de recibir soporte oficial). No son aparatos precisamente baratos como para comprar otros por puro capricho.
Bromas (o no tan bromas) aparte, la principal razón que me frena es el ecologismo. Estoy en un momento de mi vida en el que intento ser algo más consecuente con mis ideas (aunque estén los aparatos de Apple de por medio), y comprar cacharros por puro capricho supone un consumo de recursos que veo injustificable.
Si tuviera la necesidad y el deseo real de cambiar, la situación sería diferente. Pero ya caí en consumismo cuando me pasé a iPhone tras un año de OnePlus 3T y de iPhone Xs a SE tras solo dos. Tengo la necesidad de equilibrar el gasto energético que suponen mis compras tecnológicas. Ya conté mi trayectoria con los smartphones en una entrada de 2024.
En fin
Esta entrada, como muchas otras, nace de un mensaje en el fediverso y de la idea recurrente de probar estos cacharros. Como divagación que es y como persona variable que soy, no la tengáis muy en cuenta puesto que cualquier día puedo venir y contar que me he comprado algo. Diría que no, que es difícil, pero me conozco demasiado bien. Lo único medianamente realista a medio plazo es el ratón-trackball de Ploopy.
En cualquier caso, escribir batallitas tecnológicas me entretiene muchísimo y espero que también haya sido amena de leer.
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