Una mañana de mierda

Hoy he tenido una mañana de mierda. Así, sin paliativos. No “una mañana complicada” o “una mañana dura”, no: una mañana de mierda.

A primera hora, un grupo totalmente apático que apenas responde si le pregunto si tiene dudas o si me siguen bien. No estoy haciendo las clases más interesantes de la historia, pero estas clases densas también hay que hacerlas, y me veo una hecatombe en el examen.

A segunda hora todo bien, salvo que al final se ha desmayado un alumno, con el susto que eso conlleva.

A tercera, a la biblioteca para leer en voz alta un libro… y mis alumnos que no callaban. Tendrán que convencerme durante la semana para ver si son merecedores de volver.

Cuarta hora, una guardia: me toca meterme en una clase, también revoltosa.

Quinta hora, una asignatura con una única hora semanal y sin nota final. ¿El problema? Los alumnos lo saben y no trabajan nada. Además se nos ha ido la luz un rato y cuando ha vuelto, no había internet y también me han dejado tirado mis datos móviles y la aplicación de presentaciones. Siglo XXI con aprendizaje TIC y todo eso.

Y para rematar el pack, este calor que nos ha venido que parece agosto, que contribuye a crear un ambiente de trabajo agradable para todos.

Dicho así podréis pensar que soy un exagerado, pero ha sido tal el desgaste que menos mal que esta semana no tenía tutorías y me he podido volver a casa, porque es uno de esos días en los que uno piensa: qué bien se estará metido ocho horas en una oficina.

Ya en casa he sido capaz de relativizarlo todo y convencerme de que estos días ocurren y ya está, que son gajes del oficio… pero ay dios mío cuando ocurren.

4 opiniones en “Una mañana de mierda”

  1. Adrián, tío, una mañana de mierda sería que uno de tus alumnos se hubiera muerto de una sobredosis de Red Bull, o que hubiera habido una pelea a navajazo limpio, o que hubieran robado a mano armada en el colegio, hubiera estallado una bomba o explotado la caldera.

    La verdad es que me dejas estupefacto con tus “problemas”.

    1. A ver, soy perfectamente consciente de que esto son problemas del primer mundo de un funcionario acomodado que para colmo está en un instituto para nada conflictivo. Pero creo que de mi texto no se extrae que sean unos problemas horribles, simplemente he contado las sensaciones de una mañana común en mi trabajo, sin más, y no creo que sea necesario poner una aclaración.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.