Las mujeres con caderas anchas no existen

Cuando mi novia va a comprar ropa se representa delante de mí un verdadero drama. Siempre acaba en el mismo punto: probándose mil prendas, sintiéndose gorda, con media depresión encima y, si los astros se alinean, con una o dos de las muchísimas prendas que se probó. Y seguramente haya tenido que dejar varias tiendas atrás por el hecho de que los pantalones no le suben de las caderas.

¿El problema? Mi novia tiene las caderas anchas. Y no está gorda. Algún kilillo le sobra, pero nadie diría que mi novia está gorda.

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