El arte de dormir en el autobús

Cada vez que me subo en un autobús, me duermo. Es automático. Todos los días tengo 40 minutos de viaje, y a no ser que me ponga a leer o a escuchar podcast, me duermo, como muy tarde, a los 20 minutos. Y sólo me funcionan esos dos métodos. La música también me duerme. Pero muchos días soy yo quien quiere dormirse… y dormir en el autobús tiene sus trucos y sus reglas. Dormir en el autobús es un arte.

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