A dos centímetros de la cara

No necesito tu lástima. No necesito tu falsa admiración.

Si ves que tengo problemas de vista es porque yo me acerco el móvil a dos centímetros de la cara en mitad de la calle. Porque no me escondo. No me quedo en mi cuarto lamentándome de mi suerte, y me da igual que mires descaradamente o cuchichees con tus amigos. Me da igual que te rías.

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