Me gusta la Navidad

Es absurdo negarlo: me gusta la Navidad. Reunirse con la familia, cenar, ir a dar una vuelta… Realmente puede ser como cualquier otro día pero un poco más bestia, o puede ser algo especial, según como se lo plantee cada uno.

Este año, por el hecho de haber terminado de trabajar ayer (gracias, administración) parece que haya venido más de sopetón y prácticamente no he comido polvorones ni he escuchado villancicos, pero estoy dispuesto, como siempre, a reunirme con la familia a pasar un buen rato. Al fin y al cabo, de eso se trata vivir.

Celebréis la Navidad, el Solsticio de Invierno o como lo queráis llamar, espero que esta noche vosotros también paséis un rato agradable rodeado de vuestros seres queridos, ya sea familia, amigos o los dos.

Reyes Magos, padres, niños y creencias

Recuerdo que creí en los Reyes Magos durante mucho tiempo, al menos bastante más de lo que el resto de niños de mi entorno dejaban ver. Cuando les preguntaba a mis padres, ellos me decían «¿tú qué crees?», y yo que sí, que los Reyes existían, y ellos me decían: «pues entonces ya está».

Cuando los otros niños me preguntaban en la clase o escuchaba conversaciones sobre este tema, yo aseguraba saber que los Reyes son los padres, ¡por supuesto!, pero en realidad seguía creyendo en ellos. Así daba la apariencia de ser mayor, tan al gusto de los niños de mi entorno, cuando en la intimidad seguía con mi inocencia y mi imaginación desatada. También aparté los juguetes bastante tarda, pues menudas batallas campales me montaba yo con mis Power Rangers. Ellos parecía que habían dejado los juguetes hace años, y que buscaban en los armarios para ver los regalos antes de tiempo. Niños grandes y malotes, era la estética del momento.

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