Jerez, ciudad para coches

Como aún estoy con destino provisional en mi trabajo, voy cambiando de localidad de curso en curso. El año pasado, como comenté, estuve en una que me resultaba tremendamente cómoda y a la que me gustaría volver. Pero la de este año es un auténtico infierno. Estaba por no decir el nombre pero qué demonios: Jerez.

Jerez de la Frontera es una ciudad para coches.

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El egoísmo de los conductores

Como cada día, aquella mañana salí de casa para ir a trabajar. Paseaba tranquilamente, sin sobresaltos, hasta que llegué al primer paso de peatones. Como no tenía semáforo, tenía que esperar a que algún conductor me diera el paso. Un coche, y otro, y otro. Yo esperaba pacientemente. Por fin, algún alma misericordiosa vería mi creciente cara de desesperación y paró su vehículo.

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