La generación de las cabezas gachas

Hay mucha gente que han accedido a la tecnología hace poco tiempo, con el boom de los teléfonos «inteligentes». O, al menos, muchos han empezado a usarla con más frecuencia cuando sucedió este hecho. Y ahora los adolescentes, en lugar de pedir el Messenger para hablar con sus amigos cuando llegaran a casa, tienen todo internet en el móvil, y el móvil todo el día en el bolsillo, con la tarifa de datos activada.

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El lector de feeds como único centro de noticias

La idea detrás del lector de feeds es tan simple como potente: leer todas las novedades de aquellos lugares que te interesen sin tener que acceder a ellos uno a uno. Te suscribes y todas las novedades llegan a una aplicación, ya sea web, de escritorio, del móvil o todo a la vez, para que estés al tanto de todos los temas que te interesan.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte se pregona la muerte de los RSS, y por una vez estoy de acuerdo: cada vez se usan menos, sobre todo en los sitios que no van destinados a la creación de contenidos como tal. Plataformas como Facebook o Twitter dificultan el acceso a sus feeds (de hecho, Twitter ya no los soporta oficialmente) para que los usuarios accedan a ellas y las usen como centro de noticias. Y, de hecho, les va francamente bien: no son pocos los casos que conozco de personas que usan las redes sociales para estar al tanto de las noticias.

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En YouTube nos enseñan el Cádiz que no quieren que veamos

Cádiz es una ciudad maravillosa. Todo aquél que entra en ella se enamora por el encanto natural de sus calles, por su cultura, por sus playas, por su gente… El Ayuntamiento aprovecha todos estos factores para atraer el turismo, e intentan convencernos de que ese es el mayor foco de riqueza de la ciudad. Pero, aunque eso fuera cierto, no parece que cuiden demasiado ciertas zonas de la Tacita y, sobre todo, no cuidan a sus ciudadanos como se merecen.

Se preguntarán que cómo sé todo esto. En primer lugar, aunque no viva en la capital, voy a menudo para disfrutar de sus muchos atractivos, y hay ciertos problemas que saltan a la vista. Es inevitable preguntarse por qué el Ayuntamiento gasta tanto dinero en monumentos y grandes obras (que en muchas ocasiones son para peor) y no en asuntos más urgentes y necesarios para el ciudadano. En segundo lugar, porque he encontrado quien me lo cuenta y me lo explica.

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La dificultad de seleccionar en internet

Recuerdo una época (no muy lejana, aunque lo parezca por la velocidad en que se mueve la red) en la que se prodigó otro de estos términos que yo llamo «modernitos» aplicados a internet: la «curación» de contenidos. Yo pensaba que la curación es lo que ocurría cuando se te cierra una herida, y no iba desencaminado: con eso de «curación» se referían a la clásica pero menos moderna «selección».

Cuestiones terminológicas aparte, esos servicios seleccionan el contenido por el usuario, aquél contenido que, se supone, le resultaría más interesante en base a los temas que indicara y el historial de lecturas. A mayor uso, mayor precisión. Estos servicios no hacen más que confirmar una idea, ni nueva ni revolucionaria: en internet, como en la vida, hace falta seleccionar.

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Mis razones para hacer dieta

En marzo de este año comencé a hacer dieta. Fui a una farmacia y me puse en manos de una dietista que controlara mi peso y mi volumen, para que me recomendara cuánto peso debería perder y qué debía comer para obtener mejores resultados. Os cuento qué me llevó a empezar, de menor a mayor importancia, y algunas consideraciones al respecto.

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Desaparecer del dospuntocero

Cansa cómo se frivolizan las relaciones en lugares como Facebook, lanzar ideas al aire en Twitter esperando alguna reacción que quizá nunca llegue aunque tengas 1000 seguidores, o que no existas si no tienes alguna cuenta en estos servicios o WhatsApp.

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Eterno aprendiz

«Aprediz de todo, maestro de nada». Aprender sobre muchos temas, no especializarse en ninguno, conocer un poco de cada ámbito pero sin profundizar. «Quien mucho abarca, poco aprieta». No puedes ser bueno en nada si no seleccionas, si no restringes tu ámbito de actuación. Esto defienden muchos sectores.

Pero, ¿hasta qué punto es una buena idea la especialización? ¿Un estudiante en Filología Hispánica debe conocerlo todo sobre un autor, sobre una época de la literatura, y no conocer nada sobre lingüística? ¿Un estudiante de letras no puede curiosear sobre astronomía o física, por miedo a ser menos experto en sus ámbitos? Muchos piensan que esto es así, y es una idea que yo rechazo completamente. Es más, me parece una idea peligrosa.

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Tecnología perdurable

Últimamente paso mucho tiempo entre el ordenador y el móvil. Trasteo, investigo y aprendo. Este tiempo lo podría emplear en otras aficiones, como la lectura o el cine, con las que me siento mucho más cómodo y me llenan más. Dentro de nada tengo que preocuparme en serio por mi futuro profesional, de modo que se verá muy reducido.

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Discurso de graduación de Erica Goldson

Un discurso de graduación es algo muy importante. Yo me gradué hace poco tras terminar mis estudios universitarios, sé lo que significan estas palabras para quien las pronuncia. Es un alegato al pasado y al futuro, el punto de inflexión que separa lo que vino de lo que vendrá. Por eso, cuando navegaba en Tumblr (esa arma de distracción masiva) y me crucé conparte del discurso de Erica Goldson en El guindilla, no pude más que detenerme a leerlo. Copio la traducción de dicho lugar; las imágenes vienen de Zen Pencils y el discurso puede leerse íntegro en el blog de la chica.

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Whatsapp, una imposición innecesaria

No conozco bien la historia de WhatsApp, esa aplicación que ha sustituido a MSN Messenger u otras formas de comunicación desde la masificación de los smartphone. Supongo que todo se resume en «quien llega primero golpea dos veces», y aunque hay alternativas, es lo que más se usa y por ello ha triunfado. Esto no evita que, para mí, WhatsApp sea una imposición, y una imposición innecesaria, por destacar uno de los muchos adjetivos que se le pueden atribuir a esta aplicación.

Actualización: Como bien comenta César, en esta entrada trato la aplicación como un chat más que como un reemplazo de los SMS, que es su objetivo primero. Lo veo así porque puedes entrar en grupos con gente que no tienes en tu lista de contactos, por citar un ejemplo, y por el uso que mis contactos hacen de él.

Actualización 2 (10/01/14): Dado el alcance de la entrada, he modificado un par de detalles inexactos.

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