La dificultad de seleccionar en internet

Recuerdo una época (no muy lejana, aunque lo parezca por la velocidad en que se mueve la red) en la que se prodigó otro de estos términos que yo llamo «modernitos» aplicados a internet: la «curación» de contenidos. Yo pensaba que la curación es lo que ocurría cuando se te cierra una herida, y no iba desencaminado: con eso de «curación» se referían a la clásica pero menos moderna «selección».

Cuestiones terminológicas aparte, esos servicios seleccionan el contenido por el usuario, aquél contenido que, se supone, le resultaría más interesante en base a los temas que indicara y el historial de lecturas. A mayor uso, mayor precisión. Estos servicios no hacen más que confirmar una idea, ni nueva ni revolucionaria: en internet, como en la vida, hace falta seleccionar.

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Mis razones para hacer dieta

En marzo de este año comencé a hacer dieta. Fui a una farmacia y me puse en manos de una dietista que controlara mi peso y mi volumen, para que me recomendara cuánto peso debería perder y qué debía comer para obtener mejores resultados. Os cuento qué me llevó a empezar, de menor a mayor importancia, y algunas consideraciones al respecto.

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Desaparecer del dospuntocero

Cansa cómo se frivolizan las relaciones en lugares como Facebook, lanzar ideas al aire en Twitter esperando alguna reacción que quizá nunca llegue aunque tengas 1000 seguidores, o que no existas si no tienes alguna cuenta en estos servicios o WhatsApp.

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Eterno aprendiz

«Aprediz de todo, maestro de nada». Aprender sobre muchos temas, no especializarse en ninguno, conocer un poco de cada ámbito pero sin profundizar. «Quien mucho abarca, poco aprieta». No puedes ser bueno en nada si no seleccionas, si no restringes tu ámbito de actuación. Esto defienden muchos sectores.

Pero, ¿hasta qué punto es una buena idea la especialización? ¿Un estudiante en Filología Hispánica debe conocerlo todo sobre un autor, sobre una época de la literatura, y no conocer nada sobre lingüística? ¿Un estudiante de letras no puede curiosear sobre astronomía o física, por miedo a ser menos experto en sus ámbitos? Muchos piensan que esto es así, y es una idea que yo rechazo completamente. Es más, me parece una idea peligrosa.

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Tecnología perdurable

Últimamente paso mucho tiempo entre el ordenador y el móvil. Trasteo, investigo y aprendo. Este tiempo lo podría emplear en otras aficiones, como la lectura o el cine, con las que me siento mucho más cómodo y me llenan más. Dentro de nada tengo que preocuparme en serio por mi futuro profesional, de modo que se verá muy reducido.

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Discurso de graduación de Erica Goldson

Un discurso de graduación es algo muy importante. Yo me gradué hace poco tras terminar mis estudios universitarios, sé lo que significan estas palabras para quien las pronuncia. Es un alegato al pasado y al futuro, el punto de inflexión que separa lo que vino de lo que vendrá. Por eso, cuando navegaba en Tumblr (esa arma de distracción masiva) y me crucé conparte del discurso de Erica Goldson en El guindilla, no pude más que detenerme a leerlo. Copio la traducción de dicho lugar; las imágenes vienen de Zen Pencils y el discurso puede leerse íntegro en el blog de la chica.

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Whatsapp, una imposición innecesaria

No conozco bien la historia de WhatsApp, esa aplicación que ha sustituido a MSN Messenger u otras formas de comunicación desde la masificación de los smartphone. Supongo que todo se resume en «quien llega primero golpea dos veces», y aunque hay alternativas, es lo que más se usa y por ello ha triunfado. Esto no evita que, para mí, WhatsApp sea una imposición, y una imposición innecesaria, por destacar uno de los muchos adjetivos que se le pueden atribuir a esta aplicación.

Actualización: Como bien comenta César, en esta entrada trato la aplicación como un chat más que como un reemplazo de los SMS, que es su objetivo primero. Lo veo así porque puedes entrar en grupos con gente que no tienes en tu lista de contactos, por citar un ejemplo, y por el uso que mis contactos hacen de él.

Actualización 2 (10/01/14): Dado el alcance de la entrada, he modificado un par de detalles inexactos.

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Filólogo linuxero

Instalé mi primera distribución el 11 de septiembre de 2006. Guadalinex 3.1, una calamidad. Antes ya usaba software libre en Windows, programas tales como GIMP o aMSN. Y desde entonces no he parado.

Este año hará siete que uso GNU/Linux, un número no demasiado espectacular, pero hay algunos datos que me enorgullecen al recordarlos hoy. Hasta agosto de ese año no tuve PC propio (usaba uno “heredado”), y al parecer tardé menos de un mes en instalar Linux. Ya en el PC anterior hice un intento de instalar Suse, con lo que conseguí borrar mi disco duro.

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Software libre, el camino lógico

Perdóname, Tux, porque he pecado. En los últimos tiempos he tenido pensamientos oscuros: me tentaba Apple con su simplicidad y sus diseños bonitos, me tentaba Microsoft porque ahora parece que respeta más al usuario que Google, pensé hacer de una cuenta de Outlook mi correo principal, o usar más Skype. Pero ahora he vuelto a la senda.

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Píldora cinéfila

Tengo un serio problema con los nombres de Rita Hayworth, Katharine Hepburn y Audrey Hepburn. No tienen nada que ver una con la otra pero es así. Para colmo hace poco vi ‘Adivina quién viene a cenar’, donde aparecen Katherine Hepburn y Katharine Houghton, ¡terminemos de complicarlo!

‘Adivina quién viene a cenar’, de 1967, es muy buena película con grandes actuaciones. La vi como se deben ver las buenas películas, sin saber absolutamente nada de ella, sólo conocía el título por verlo mencionado en algún lugar.

Siempre me resulta curioso el aire de distinción y educación que tienen las películas antiguas. Los personajes se tratan de usted y usan fórmulas tales como «Espero no importunarle». Y las actrices, tremendamente atractivas sin necesidad de enseñar nada, basta con su saber estar y sus rostros.