Adrián Perales http://adrianperales.com Blog personal sobre cultura, educación, tecnología y algo más Thu, 24 May 2018 12:03:41 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.6 http://adrianperales.com/wp-content/uploads/2017/03/cropped-logo-adrianperalescom-32x32.png Adrián Perales http://adrianperales.com 32 32 Blog personal sobre cultura, educación, tecnología y algo más Adrián Perales Blog personal sobre cultura, educación, tecnología y algo más Adrián Perales http://adrianperales.com/wp-content/plugins/powerpress/rss_default.jpg http://adrianperales.com Sentirse español http://adrianperales.com/2018/05/sentirse-espanol/ http://adrianperales.com/2018/05/sentirse-espanol/#comments Thu, 24 May 2018 08:35:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3546 Hace tiempo leí un artículo donde se hablaba de que la religión ya apenas tiene espacio en la identidad nacional de los españoles. Esto me alegró, puesto que lo veo como un avance en la forma de pensar de nuestro país respecto a épocas anteriores. Leer ese artículo me hizo pensar: ¿qué hace que yo … Continuar leyendo "Sentirse español"]]>

Hace tiempo leí un artículo donde se hablaba de que la religión ya apenas tiene espacio en la identidad nacional de los españoles. Esto me alegró, puesto que lo veo como un avance en la forma de pensar de nuestro país respecto a épocas anteriores.

Leer ese artículo me hizo pensar: ¿qué hace que yo me sienta orgulloso de ser español? Y me lancé a escribir mis razones.

Avisos previos

Voy a entrar en un tema tremendamente personal y controvertido. Lanzaré afirmaciones sobre historia, fundadas en mis (pocas) lecturas, y me equivocaré. Pero es mi interpretación de los hechos, y en esa interpretación solo entra mi criterio personal. Eso sí, no me voy a extender: no tengo los conocimientos necesarios y no quiero meter la pata (demasiado).

Por otro lado, quiero dejar claro que la historia no es algo que se deba criticar. Yo procuro conocerla (dentro de mis escasas posibilidades) y la interpreto según mi visión del mundo, pero no la juzgo. Me parece absurdo que aún haya quien responsabilice a los españoles de hoy en día por la colonización, algo que comenzó hace más de medio milenio. Ocurre.

La historia es algo que debe conocerse para aprender de ella. Hay quien dice que la historia es la historia, pero yo creo que se puede interpretar, y lo que doy aquí es mi visión sobre la misma. Estaré encantado de leer comentarios que completen información, me den fuentes de lectura o que me contradigan.

La religión

Actualmente vemos la religión como una decisión personal y apenas hay presión desde el poder o los medios para que nos unamos a una u a otra. Evidentemente tenemos una cultura católica, pero hoy en día no es imprescindible ser practicante para poder vivir en paz. Esto no siempre fue así.

La actitud que, históricamente, han mostrado el pueblo y los dirigentes españoles hacia la religión ha sido de sumisión. Baste como ejemplo la Reforma protestante: mientras que en otros lugares se hicieron cambios respecto a la religión, en España se cerraron en banda y lucharon por que la Iglesia se quedara tal y como estaba. Esos cambios podían dar en soluciones mejores o peores, pero eran cambios.

La religión también era un punto de presión durante el régimen franquista, y me parece formidable y fantástico que, apenas en cuarenta años, la religión haya pasado de ser uno de los elementos de la identidad nacional a algo que uno decida libremente si incorporar a su vida o no.

Ahora solo falta que, desde el Estado, la poca o mucha relación que queda con la Iglesia se rompa, y que esta se mantenga por sus propios medios.

La historia

Por lo poquito que sé, desde luego la historia española no supone un motivo de orgullo para mí. Durante la historia de España hay mucho de lo que sentirse orgulloso, pero también mucho de lo que avergonzarse.

Considero España un país eminentemente conservador. Dos ejemplos.

Durante el siglo XIX, tiempo de avances, el monarca y sus partidarios hicieron todo lo posible por impedirlos. Ahí tenemos la Década Ominosa y las guerras carlistas.

Hay una frase que se repite muchísimo en España: Franco murió en la cama. Sea verdad o no, lo cierto es que tuvimos dictadura durante casi cuarenta años cuando toda Europa, después de la II Guerra Mundial, había avanzado hacia ideas más progresistas. Las razones son claras: Franco se encargó de eliminar cualquier tipo de potencial oposición, pero el hecho está ahí.

Pero no solo los conservadores son motivo de sonrojo en este país. La II República tampoco era un modelo que imitar. Por lo poco que he leído, había muchísimo caos y la corrupción campaba a sus anchas.

Y así podría seguir con muchísimos ejemplos más. Insisto: no juzgo la historia, no responsabilizo a nadie y tampoco sé si en otros países se hicieron las cosas mucho mejor en según qué épocas. Yo hablo de lo que me toca y, por desgracia, en demasiadas ocasiones la mentalidad española se ha dejado llevar por unas ideas que después se han demostrado dañinos.

La cultura

Este es el punto que me reconcilia con mi país, el motivo por el que soy profesor de Lengua Castellana y Literatura y por el que hablo de la cultura de este lugar.

Mio Cid, Manrique, Celestina, Garcilaso, Lazarillo, Lope de Vega, el Quijote, la Generación del 27, tantos autores de posguerra… son tantas y tantas obras, con tantos temas interesantes y tratados con tal maestría formal y estilística… He mencionado escritores, pero también podría hablar de pintores o músicos.

Evidentemente sé apreciar la literatura de otros lugares, y defiendo que deberíamos estudiar más literatura comparada para valorar realmente la nuestra en su medida. Soy consciente de que Reino Unido ha dejado grandísimas obras a lo largo de toda su historia, lo mismo que Francia, Hispanosamérica o Estados Unidos, pero nadie nos puede quitar la maestría de tantísimos autores que han pisado la piel de toro.

Si verdaderamente me siento orgulloso de ser español es por esa ristra interminable de autores que puedo nombrar si me preguntan por la cultura española. Lo único que puedo hacer es postrarme ante los pies de tantísimos autores y agradecer el hecho de haber nacido aquí para poder disfrutar de sus obras.

Conclusión

Hay más razones para sentirse orgulloso de mi país, evidentemente pero, al partir de la religión, he preferido centrarme en temas más complejos. Mi país me gusta por su gente (hay muchísima buena gente en España, a pesar de la picaresca que nos define y de los políticos que nos representan), por su clima (tenemos climas cálidos, lluviosos, templados…) o por sus paisajes (también hay de todo: nieve, playa, montaña, ciudades de buen tamaño…). Me parece importante dejar constancia de esto.

La cultura me parece lo más importante. En España debería imperar el ojo crítico que nuestros autores nos enseñan a cultivar. Sin ojo crítico no habría un Lazarillo que denunciara los abusos de la Iglesia, un Quijote donde un loco idealista se lanza a combatir las maldades, un García Lorca que hable de la represión en nuestro día a día…

Sin embargo, lo que impera es la mediocridad. Buena parte de los españoles no saben, y algunos se enorgullecen de no saber, situar siquiera a algunos de los autores que he citado anteriormente. Esto nos lleva al momento en el que estamos y a estar perpetuamente en guardia para ver cuándo comenzará un momento histórico vergonzante como los muchos que hemos tenido a lo largo de los siglos, si es que no estamos ya en uno de ellos con la gestión de esta crisis que dicen que se ha acabado.

Los españoles tenemos que abrazar nuestra cultura clásica, quererla y defenderla. Para mí, es la mayor razón para sacar pecho al pensar que soy español.

Imagen: Wikimedia

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Redes de podcast http://adrianperales.com/2018/05/redes-de-podcast/ http://adrianperales.com/2018/05/redes-de-podcast/#comments Sat, 19 May 2018 14:10:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3529 Continuar leyendo "Redes de podcast"]]> Os he contado que últimamente hago mucho uso del formato audio, y ahí entran los podcast. Me he suscrito a algunos este año, y me he dado cuenta de que ha aparecido algo algo que no se daba en 2009, cuando me metí en serio con esto del podcasting: las redes de podcast.

Han nacido un buen puñado de redes que aglutinan diferentes programas bajo una marca, por así decir. Esto tiene varias ventajas pero la más importante, claro, es la difusión: si alguien, como yo, curiosea sobre cada una de ellas, encontrará otros podcast que le puedan interesar, y eso se traduce en más escuchas para cada uno de los programas individuales.

También da cierta capa de profesionalidad al asunto, puesto que estas redes recuerdan a las cadenas de radio que albergan su parrilla de programas de temática variada. Imagino que alguna red habrá nacido con intención de poder dar datos contundentes a posibles anunciantes, aunque no es algo que a mí me afecte.

Aunque sé que una parte de mis lectores es oyente de podcast, me parece buena idea recopilarlas aquí para quien aún no lo sea. Recomiendo encarecidamente que las curioseéis, seguro que hay algún programa que cumpla vuestras expectativas y con los que pueda llenar espacios muertos. También lo hago para mí, claro, para volver aquí cada cierto tiempo y mirar si alguno de los podcast que forman parte de las diferentes redes me puedan interesar en el futuro aunque no lo hagan ahora mismo.

Vamos con ello, en estricto orden alfabético.

  • AVpodcast. De los que estoy suscrito están Ya conoces las noticias y Podcast Linux, también está CosasDeModernOS u Ota educación, entre muchos otros.
  • Cuonda. Tienen Mixx.io, programa diario de tecnología muy bueno, o Politibot, al que estoy suscrito, o Histocast.
  • Emilcar.fm. Del señor que sacó un libro de podcasting con su careto (me traumatizó eso), tiene un montón de programas en su haber, como Emilcar Daily, Trending o Están locos estos romanos.
  • La Constante. Una red de podacst sobre cine y series, centrados la mayoría en una serie en concreto.
  • Magazine Por momentos. Yo sigo nada menos que cuatro: Palabras, Cine y Series por momentos, y Crónica en negro, pero tiene algunos más.
  • Nación Podcast. Tiene programas conocidos como Nación Podcaster, Por qué podcast o La Mamanazzi.
  • Podstar.fm. Aloja Una cosa más y otros cuantos podcast.
  • Sonos. Alberga Ohhh! TV, y yo también estoy suscrito a Librorum.
  • Sospechosos habituales. Enlace feed directo. Alberga Wintablet.info, Monos del espacio y podcast personales de los miembros del grupo.
  • La tecnologería. Programas dedicados a la tecnología.

Es imposible que no haya nada que os llame mínimamente la atención. Ya es cuestión de echar un rato y mirar qué duración y estilo os convence más para disfrutar de este maravilloso medio.

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¿Enseñar el potorro en público es arte? http://adrianperales.com/2018/05/ensenar-el-potorro-en-publico-es-arte/ http://adrianperales.com/2018/05/ensenar-el-potorro-en-publico-es-arte/#comments Thu, 17 May 2018 16:00:39 +0000 http://adrianperales.com/?p=3516 Deborah De Robertis es una artista (así la llaman) que se dedica a representar en público cuadros de desnudos femeninos. Esto se traduce en que se pone delante de un cuadro, abre las piernas y enseña el chocho. En público. Tal cual. Hace unos meses la llevaron a TEDxBruselas para dar una charla. Allí no … Continuar leyendo "¿Enseñar el potorro en público es arte?"]]>

Deborah De Robertis es una artista (así la llaman) que se dedica a representar en público cuadros de desnudos femeninos. Esto se traduce en que se pone delante de un cuadro, abre las piernas y enseña el chocho. En público. Tal cual.

Hace unos meses la llevaron a TEDxBruselas para dar una charla. Allí no queda claro si hizo su actuación o mostró imágenes de su actuación, por lo que fue sacada a la fuerza del escenario. Se puede encontrar alguna noticia al respecto, pero yo me enteré por un hilo en Twitter. Sobra decir que en ambos enlaces se ve el potorro de la señora.

Según nos cuentan en la noticia, esta mujer ya ha sido expulsada de varios museos por su actuación, si se le puede llamar así. La intención de sus acciones es bastante clara, creo yo: reivindicar las partes nobles de la mujer, que siempre han estado ocultas y mal vistas en muchos ámbitos de la vida.

En TEDxBruselas la llamaron para dar una ponencia, al parecer sobre la censura a la mujer, y fue ella quien salió censurada. Aquí, más allá de la actuación de la señora, algo no casa: si la llaman sabiendo qué tipo de actuación hace, ¿por qué la expulsan del escenario? ¿Para darle la razón? De hecho, el evento ha sido cancelado por este hecho.

Y aquí viene el asunto peliagudo: ¿se puede considerar arte a lo que hace esta mujer? ¿O es meramente una provocación, una manera de llamar la atención sobre su persona? ¿Una ordinariez?

Si miramos los comentarios en los enlaces anteriores, hay uno que me llamó poderosamente la atención: tenemos como imagen cultural de un señor atado a una cruz, una imagen que se saca a la calle en procesión. ¿Es tan malo enseñar el chocho en público, o son dos temas totalmente diferentes?

Yo soy el primero que se da cuenta de la contradicción social en la que vivimos, y de hecho quiero escribir al respecto: estamos acostumbrados a ver violencia, pero los cuerpos están totalmente censurados en nuestra cultura.

En internet se ha creado una «estética de la vagina», por llamarla de alguna forma: muchísimas imágenes y actuaciones para darle a la vagina el papel que merece, según defienden.

Cuando me lancé a escribir estas líneas iba a tachar los actos de esta señora como una ordinariez, y no estoy muy seguro de haber cambiado de opinión tras haber leído un poco más. Veo claro que es una contradicción por parte de TEDxBruselas llamarla para dar una ponencia y echarla del escenario, puesto que fue allí amparada por sus acciones previas.

Ahora bien, el acto en sí no me merece respeto. Y no me lo merece por simple agravio comparativo: no veo que nunca se le haya dado tanta importancia al pene como el que ahora se le está dando a la vagina. Nadie va a enseñar el rabo a los museos, nadie lo enseña en una conferencia.

Yo creo que lo que provoca todo esto es rechazo y alejar el foco de la lucha que realmente importa, la igualdad entre hombres y mujeres en tantos ámbitos donde hace falta.

Algunas personas deberían plantearse muy seriamente dónde están los límites, y yo creo que plantarse en un museo a enseñar el chocho es cruzarlo, por más libertad de expresión que haya.

Imagen: Olympia de Monet, Wikimedia

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Creación: La secta del Bola-bola http://adrianperales.com/2018/04/la-secta-del-bola-bola/ http://adrianperales.com/2018/04/la-secta-del-bola-bola/#comments Fri, 27 Apr 2018 17:45:59 +0000 http://adrianperales.com/?p=3508 Continuar leyendo "Creación: La secta del Bola-bola"]]> —Inma, vete tú con las niñas, anda, que nosotros estamos aquí muy a gusto tomándonos un café.

—¿¡Qué!? ¡Es que lo sabía! ¿Ahora me va a tocar a mí sola cuidar de las niñas?

Era el cumpleaños de su prima pequeña, Sara, y sus tíos habían reservado hora en el Bola-bola, un parque infantil con piscinas de bolas y toboganes. Desde el momento que se enteró, Inma supo que le tocaría a ella hacer de niñera, y no le hacía la menor gracia que se tuviera que quedar ella con Sara, su amiga Elena y otros diez niños más mientras los adultos estaban sentados tranquilamente en una cafetería cercana.

—¡Sí! —dijo Elena, alargando mucho la «i»— Venga, Inma, que seguro que tú también lo pasas muy bien.

—Porfa, Inma… —le rogaba Sara con cara de ternerito degollado.

El resto de niños también comenzaron a azuzar a Inma con grititos y súplicas para que accediese.

—Qué remedio… —replicó Inma, de mala gana, intentando sacar fuerzas para soportar la tarde que se le venía encima. Miró a sus padres—. Yo no sé cómo habéis sido capaces de reservar en este sitio con los rumores que corren. ¿No os habéis enterado de que cada cierto tiempo desaparecen niños? ¡Si pasa algo yo no quiero saber nada, eh!

—¡Inma tiene miedo a los fantasmas! —intervino Elena, que había puesto atención a la conversación, burlándose descaradamente. Algún niño le siguió; la mayoría, que sabían que la tarde dependía del humor de Inma, le dijo que se callara.

—¡Anda ya, mujer, qué asustadiza eres! —le dijo su madre— ¡Si es un parque infantil normal y corriente! Venga, que nosotros os vigilamos desde aquí y en un rato largo vamos a buscaros.

—Sí, claro, mucho vas a vigilar con esas dioptrías que te han sacado —dijo Inma sonriendo. Mientras su madre señalaba lo muy graciosa que era, ella les daba la mano a Sara y a Elena—. Venga, vamos.

—¡¡Bien!! —gritó Elena, un clamor que se extendió por todo el grupo de niños.

—Gracias, prima —le dijo Sara, bajito, con una sonrisa cómplice.

El parque infantil era igual que todos los demás: piscinas de bolas por aquí, toboganes por allá, mesas pequeñas en otro sitio… Las paredes estaban adornadas con pelotas de colores como las de las piscinas y, en el centro, presidiendo la estancia, una gran bola de color violeta que, a pesar de estar bastante bien conservada, debía ser considerablemente vieja porque tenía zonas descoloridas. Estaba colgada de una cadena oxidada que parecía muy frágil. Inma prefirió no preguntarse cuánto tiempo tendría el sitio ni su seguridad.

A pesar de haber llegado poco después de que abrieran, dentro ya había otro cumpleaños con unos quince niños que correteaban de un lado a otro. Al entrar en el local, Inma notó un calor sofocante, por lo que supuso que el aire acondicionado estaba estropeado.

Salió a recibirlos un trabajador de pelo grasiento, con una gran barriga redonda, vestido con una camiseta apretada y sudada. En la mano llevaba una lata de Coca-Cola.

—¡Bienvenidos! ¿A quién tenemos aquí?

—Venimos porque teníamos una reserva. Es el cumpleaños de Sara —Inma dio un tironcillo del brazo a la niña para que se adelantase.

—¡Encantado, Sara! Soy Raúl —dijo el hombre mientras le tendía a la niña la mano que no tenía ocupada con la lata.

—Hola —le respondió tímidamente la niña, un poco intimidada por el aspecto del hombre.

—Ven por aquí, tenemos un rincón muy especial preparado para la cumpleañera y sus amigos.

Sara esbozó una sonrisa mientras su amiga Elena gritó un prolongado «¡bien!».

Los llevaron a una de las esquinas del local donde, efectivamente, había unas cuantas mesas vacías con juguetes. A Sara le cantaron cumpleaños feliz, le trajeron una tarta y, antes de dejar a los niños libres para que jugaran donde quisieran, unos animadores del mismo aspecto que Raúl pero con la cara pintada de payaso hicieron unas cuantas actividades.

Inma estaba sentada en una pequeña silla, vigilante, evitando que dos niños se pegaran y gritando. «¡Ten cuidado!», «¡espera antes de tirarte que le vas a dar una patada a ese niño!», «¡como te hagas daño me voy a enfadar encima!» Mientras, los trabajadores le ofrecían insistentemente latas de refresco. Decían que invitaba la casa por el problema del aire acondicionado. Ella, con la misma insistencia, las rechazaba.

—No entiendo cómo alguien puede rechazar una Coca-Cola —le dijo una vez un trabajador, con tristeza.

Su prima, que era bastante tímida e introvertida, se lo estaba pasando genial. Estaba estrechando lazos con los demás niños de su clase, para envidia de Elena, que conforme avanzaba la tarde dejaba progresivamente de ser el centro del universo.

El tiempo pasaba. En el aire se olía una mezcla entre el sudor de los niños, el sudor de los empleados y el dulzor de los refrescos. El calor por la falta de aire acondicionado no era insoportable pero sí agobiante. Todo esto, sumado a las vocecitas de los diferentes grupos de niños que se subían a un tobogán, se lanzaban bolas, reían, lloraban… hacían del ambiente algo irreal.

Para Inma era imposible saber cuánto tiempo llevaba allí, si había pasado una hora o si habían pasado cuatro. Ella tan solo vigilaba a los niños y esperaba, cada vez con menos esperanza, que sus padres aparecieran por la puerta para llevárselos.

Varios trabajadores cerraron a cal y canto las puertas del local. Dejaron la lata en diferentes mesas, se ataviaron con unas largas túnicas de color violeta y comenzaron a reunir a todos los niños en el centro del local.

«¿Otra actividad?», pensó Inma, extrañada. Sin comprender qué ocurría ni tiempo para reaccionar, uno de los trabajadores fue rápidamente hacia ella, la agarró firmemente del brazo y la llevó tras el resto de niños

—¡Que me haces daño, animal! ¡Déjame! —protestó, sin éxito. La mano del empleado parecía una tenaza de hierro que no estaba dispuesta a abrirse.

Cuando estuvo con el resto de pequeños pudo verles las caras. Estaban aturdidos, mirando a todas partes preguntándose qué ocurría, y algunos, los más pequeños, rompieron a llorar.

—¿Pero qué pasa? ¿Qué ocurre? —gritaba Elena, histérica— ¡Que alguien me responda! ¡Si nadie me responde, voy a llamar a mi papá y vamos a poner una hoja de reclamaciones! —cada vez su tono iba a más, y se le llenaban los ojos de lágrimas de pura rabia— ¡Conseguimos cerrar un restaurante que nos puso unos espaguetis fríos! ¿¡Os enteráis!?

Una vez estuvieron todos concentrados en el centro, rodeados con una barrera circular perfecta de trabajadores que impedía que los niños se escaparan (más de uno lo intentó, incluso dando dentelladas a los empleados, que en aquel momento parecían hechos de plomo), arrancaron con unos cánticos que querían asemejarse a los gregorianos, pero con voces estridentes y nada uniformes.

—¡Oh, Bola, forma primera, te adoramos, pues en ti se encuentra la esencia primera del mundo, la perfección geométrica, el sentido de esta compleja y efímera vida!

En ese momento, Raúl, que iba ataviado con una túnica con brillantes, algo más ostentosa pero igual de sudada que el resto, elevó los brazos y miró a la inmensa bola violeta central y clamó:

—¡Oh, Gran Bola, te alabamos! —todos los demás lo repitieron— ¡Te traemos estas ofrendas para que tu magnificencia siga impoluta!

Justo después de decir eso, sin que Inma pudiera todavía asimilar lo que estaba ocurriendo, los sectarios empleados empujaron a los niños hacia la piscina de bolas central, la que estaba situada justo debajo de la que ellos llamaban la Gran Bola. Todos los niños rodearon la piscina, y los sectarios volvieron a cerrar un círculo a su alrededor.

En ese momento Raúl empezó a dar paseos entre los niños, con una agilidad impropia de un hombre de tal envergadura, y fue empujando niños a la piscina, aparentemente al azar. Uno de ellos fue Elena, que no había dejado de protestar ni berrear en ningún momento, a pesar de los intentos de Sara por que se tranquilizara.

—Ahora que las ofrendas están listas, hermanos, ofrecedles una última libación.

Dicho esto, algunos trabajadores se adelantaron y ofrecieron a los niños una lata de Coca-Cola.

—¿Un refresco? ¿Qué quiera que haga con un refresco? ¡Quiero irme de aquí! ¡Como mi padre se entere…!

—¡Calla, niña! —la interrumpió bruscamente Raúl, con una potente voz que hubiera amedrentado a cualquier niño. Pero no a Elena—. El Coca-Cola es el elixir sagrado, aquello que permite que la Gran Bola mantenga su sagrada forma y su color. La Coca-Cola nos mantiene con vida y nos da energía, nos…

—¡Así estáis de gordos, por beber tanto refresco! —replicó la niña.

—¡¡Suficiente!!

El techo se abrió. Aparecieron cuatro cuchillas posicionadas horizontalmente. Rápidamente bajaron haciendo un gran estruendo y cayeron sobre la piscina, sin que los niños que había en ella pudieran hacer nada. Esas cuchillas subieron y aparecieron otras cuatro, esta vez en vertical, que volvieron a caer con la misma impasibilidad. Los niños que se habían librado de las primeras no pudieron con estas y los gritos provenientes de la piscina se apaciguaron a la vez que aumentaban todos los demás.

Los niños lloraban y llamaban a sus padres. Inma estaba paralizada, no solo por la pinza en forma de mano que la sostenía alejada del círculo de niños sino también por todo el horror que estaba viendo.

—¡Preparad la segunda tanda! —gritó Raúl, que estaba completamente sudado.

Inma se dio cuenta de que su prima Sara, a la que tenía justo enfrente, estaba respirando profundamente.

—¡¡Esto es una locura!! —gritó con todas sus fuerzas, de tal modo que todos los trabajadores sectarios se quedaron paralizados. Inma se sorprendió muchísimo de que su tímida prima hubiera encontrado la valentía suficiente para articular palabra, puesto que ella no podía— ¿Un parque infantil con un grupo de hombres que rezan a una bola? Además, ¿qué birria de sistema es ese de las cuchillas? Si no fuera por que tenéis a los niños asustados, sería muy fácil esquivarlas. ¡Basta con ponerse de lado, echarse para un lado y luego para el otro!

Los trabajadores estaban petrificados ante las palabras de la niña. Cuando pudo reaccionar, Raúl, con los ojos inyectados en sangre, se abalanzó lentamente sobre ella, seguramente para hacerle daño. Entonces fue cuando Inma decidió que ella era la única persona medianamente adulta de la sala que no tuviera el seso sorbido por una absurda secta y pensó qué hacer.

El hombre que la sujetaba tenía la misma pinta que Raúl y que el resto de empleados: grandes, barriga prominente, fuertes brazos. Intentar golpearle en la barriga sería completamente inútil (incluso rebotaría) y un golpe en la cara o la cabeza lo vería venir, así que decidió atacarle a las piernas. Le dio una fuere patada en la espinilla, con lo que consiguió que el hombre la soltara y cayera de rodillas en el suelo.

Decidida a sacar a su prima Sara de allí, salió corriendo y embistió por la espalda a uno de los empleados para abrirse paso en el círculo de niños y, lo más rápido que pudo, buscó a su prima, la agarró con fuera de la mano y se la llevó de allí. Jadeantes, se escondieron detrás de una de las numerosas piscinas de bolas que había en el local, rezando por que no las encontraran.

—¡Inma! ¡Elena…! —sollozaba Sara, a la que ya se le había acabado la dosis de valentía. Inma le hizo gestos para que se callara.

En el círculo de niños se había iniciado una pequeña rebelión. Algunos de los niños vieron lo que había hecho Inma y se lanzaron contra las piernas de los sectarios y salieron corriendo por todo el local.

Raúl estaba desquiciado viendo el caos que se había originado.

—¡Coged a esos niños! —gritaba con todas sus fuerzas— ¡En especial a esa molesta adolescente!

Inma sabía que sería cuestión de tiempo que las encontraran, y así fue. Un trabajador enorme las agarró y las llevó ante Raúl, que definitivamente era el jefe de todo aquello.

—¡Ofrecedlas a la Gran Bola!

En ese momento, viendo que su vida y la de su prima pendían de un hilo de un modo para ella incomprensible, decidió contraatacar con un plan igual de absurdo.

—¡Espera, espera! ¡¡Os reto!!

—¿Cómo? —dijo Raúl, consternado.

—¿No tenéis algún tipo de reto, duelo o juicio? Todas las religiones tienen uno. Si no tenéis… vaya birria de secta.

—¡Pues claro que tenemos! ¡No somos ninguna secta de pacotilla, señorita: esto es un culto milenario! Pero no esperaba yo que una profana fuera a conocer su existencia…

—¿Qué habéis dicho antes que significa para vosotros la Coca-Cola?

—¡La Coca-Cola es el elixir sagrado, la forma más cercana de aproximarnos a nuestra diosa, la Gran Bola!

—¿De qué es esa lata que llevas en la mano?

—Coca-Cola de violeta, por supuesto. El violeta es el color primigenio, del que nacen todos, porque es el color de la Bola Madre.

Inma prefirió no explicarle que los colores primarios son el azul, el amarillo y el rojo, y siguió adelante con su plan.

—¿Tenéis de más sabores?

—Por supuesto. Ya en un nivel más mundano, el aire acondicionado se estropea muchísimo y de algún modo tenemos que refrescarnos.

—Bien. Pues el reto consiste en probar todos y cada uno de los sabores de Coca-Cola que tengáis aquí, aguantarse las ganas de echar la primera papilla y, una vez probados todos, soltar un eructo. Quien suelte el eructo más grande, gana.

—¿Qué?

—¡Lo que has oído! ¡Y te advierto que soy una experta! En un viaje a Londres probé todas las variedades que tenían en un McDonald’s y conseguí revolverle el estómago a mis padres. ¿Qué? ¿Te atreves o no?

—¡La Coca-Cola es el elixir sagrado! ¡Por supuesto!

—Si gano yo, me voy con Sara y los demás niños. Si ganas tú, me descuartizas, me torturas haciendo que me tire mil veces por los toboganes o haces conmigo lo que te dé la gana. ¿Trato?

—¡Trato!

Los demás miembros de la secta pusieron delante de los dos contendientes todas las latas de Coca-Cola que tenían en el recinto. Eran cuarenta y una, así que se eliminó una y se quedaron con veinte cada uno. Las repartieron para que los sabores estuvieran más o menos equilibrados y comenzaron a beber.

—Inma —dijo uno de los trabajadores—, por alguna coincidencia aleatoria, tus latas ha resultado que están más calientes, así que aquí te dejo un vaso. Toma, te ponemos hielo; cuando se derrita te ponemos más.

Inma vio de lejos sus intenciones: querían que el hielo se derritiera en el vaso para que acabara bebiendo más que su amado líder. Pero no dijo nada.

Bebieron, bebieron y bebieron. El olor en el ambiente era cada vez más insoportable, conforme se impregnaba con los sabores de las latas. Pese a considerarse el líder de la secta de la Bola y de la Coca-Cola, cuando llevaba siete latas Raúl pidió una palangana. Inma, a paso lento pero seguro, iba por la quinta lata y todavía no presentaba rasgos de cansancio. Cuando el líder iba por la decimotercera lata ya tenía mal color, estaba completamente sudado de nuevo y había tenido varias arcadas fuertes. Inma iba por su lata diez y seguía aguantando.

Raúl no pudo más. En la lata que hacía la número diecisiete el cansancio pudo con él y soltó su eructo, uno que dejó fascinados a todos los miembros de su secta. De inmediato todos volvieron a empezar con sus cánticos.

—¡Oh, Bola, forma primera, te adoramos, pues en ti se encuentra…!

Dado que su contendiente ya había presentado su participación, Inma valoró el estado de su cuerpo y determinó que ya había reunido la energía suficiente para mostrar la suya. Se puso en pie, encogió los hombros, pegó los brazos al cuerpo y poco a poco fue elevando la cabeza para después soltar algo de magnitud tal que rompió los cristales del local e hizo llorar a los niños más pequeños.

Los mayores empezaron a aplaudir. Los miembros de la secta se quedaron boquiabiertos. Especialmente Raúl.

—Bueno, me parece que tenemos una clara ganadora, ¿no? ¡Me llevo a las niñas!

Los miembros de la secta estaban paralizados, con los ojos muy abiertos, todos mirando a Inma.

—¡Es la nueva mesías!

—¡La Bola la ha escogido!

—Inma —lentamente se acercó a ella el trabajador más anciano del lugar—, tenemos una antigua profecía que habla del advenimiento de nuestro nuevo mesías. Aquel que superara las capacidades de nuestro líder será quien nos guiará a nuestro destino.

—¿Pero qué dices tú? ¿Qué clase de destino podéis esperar que esté relacionado con una pelota gigante? Anda y dejadme ya tranquila, que bastante tengo yo con explicarle a mis padres y a mis tíos que me faltan niños.

Raúl mandó que abrieran las puertas del local y, como gesto de deferencia, le ofreció a la chica la lata de Coca-Cola restante. Inma la cogió y la contempló como quien contempla lo más desagradable del mundo, gritó lo más fuerte que pudo que la dejaran en paz y tiró la lata con todas sus fuerzas al centro de la estancia, con puntería tal que alcanzó la frágil cadena de la Gran Bola.

—¡Vámonos de aquí, Sara! ¡Y todos los demás, detrás de mí! Además, que tanto beber Coca-Cola me está empezando a hacer efecto y necesito un wáter con urgencia —agarró decididamente a su prima de la mano y salió del parque infantil sin mirar atrás.

Justo cuando estaba saliendo, provocando un gran estruendo, la cadena de la Gran Bola cedió. Raúl, el casi-anciano y otros sectarios, alborotados, se pusieron debajo con los brazos elevados para recogerla. No esperaban que la bola pesaría tanto como para aplastarlos.

Adrián Perales
Agosto de 2017
Inspirado en una pesadilla de mi novia que, casualidad o no, también se llama Inma.

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Algunos profesores me complicaron la vida como estudiante http://adrianperales.com/2018/04/algunos-profesores-me-complicaron-la-vida-como-estudiante/ http://adrianperales.com/2018/04/algunos-profesores-me-complicaron-la-vida-como-estudiante/#respond Thu, 19 Apr 2018 12:24:35 +0000 http://adrianperales.com/?p=3503 Llevo cuatro años metido en la profesión docente y no he parado de trabajar en ningún momento. Siempre estoy leyendo, haciendo apuntes o algún recurso, todo con el objetivo en mente de facilitarle la vida a mis alumnos, que tengan herramientas suficientes y variadas para afrontar el estudio. El otro día me vi haciendo esquemas … Continuar leyendo "Algunos profesores me complicaron la vida como estudiante"]]>

Llevo cuatro años metido en la profesión docente y no he parado de trabajar en ningún momento. Siempre estoy leyendo, haciendo apuntes o algún recurso, todo con el objetivo en mente de facilitarle la vida a mis alumnos, que tengan herramientas suficientes y variadas para afrontar el estudio.

El otro día me vi haciendo esquemas sobre las oraciones subordinadas y sorprendiéndome de lo sencillo que es (evidentemente, a nivel secundaria y sin tener en cuentas las mil excepciones que hay en sintaxis). Cuando lo explico, simplificándolo después de mi trabajo previo, me da la impresión de que mis alumnos lo entienden perfectamente. Si entienden la base, luego se les puede complicar la vida cuanto queramos, no defiendo con esto que debamos bajar el nivel de exigencia.

Conforme hacía mis esquemas, pensaba en los profesores que tuve durante la secundaria y el bachillerato. Mi conclusión fue clara: me complicaron demasiado la vida. No me dieron pautas claras, no me explicaron la sintaxis con simplicidad. Alguno lo intentó, pero no lo logró. E igual que hablo de lengua, porque es lo que me toca a mí, puedo hablar de muchas otras asignaturas.

Evidentemente, estudiar supone encontrarse con profesores de todo tipo. Todos tenemos profesores que nos motivan y otros que nos aburren. Forma parte del aprendizaje. Sin embargo, usar una metodología u otra, explicar de una forma u otra, puede hacer que la experiencia de un alumno cambie radicalmente.

Yo, que actualmente soy profesor de Lengua y Literatura, quise serlo desde segundo de ESO, momento en el que tuve una profesora que me hizo amar las letras. Cuando llegué a ese infierno que para mí fue segundo de Bachillerato, me planteé seriamente meterme en Filología Clásica. No lo hice, pero mi experiencia con Lengua y Literatura en los cursos previos a la carrera no había sido para nada buena, lo cual me generó muchas dudas.

Actualmente me cuesta mucho señalar a algún compañero como mal docente. Ahora que conozco de primera mano las dificultades que conlleva este trabajo, me gusta pensar que quienes estamos en el aula damos lo mejor de nosotros por los alumnos, pero siempre se puede mejorar nuestra práctica, y con esto no quiero decir que nos pongamos a montar fanfarrias de las llamadas innovadoras. Simplemente, muchos profesores (no voy a decir todos porque hay docentes maravillosos que ya lo hacen fantástico) podemos y debemos hacerlo mejor.

Imagen: Pixabay, CC0.

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El blog tiene un canal en Telegram http://adrianperales.com/2018/04/el-blog-tiene-un-canal-en-telegram/ http://adrianperales.com/2018/04/el-blog-tiene-un-canal-en-telegram/#respond Sat, 14 Apr 2018 07:46:11 +0000 http://adrianperales.com/?p=3493 Continuar leyendo "El blog tiene un canal en Telegram"]]> De un día que me pilló con ganas de trastear. Básicamente se trata de difundir las entradas del blog, pero también publicaré alguna cosilla extra. Si alguien prefiere este método de difusión a los RSS o a Twitter, donde también publico otras cosas y no solo lo del blog, aquí lo tiene.

Blog de Adrián Perales en Telegram

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Me queda mucho por hacer http://adrianperales.com/2018/04/queda-mucho-por-hacer/ http://adrianperales.com/2018/04/queda-mucho-por-hacer/#respond Thu, 12 Apr 2018 08:00:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3497 Esta entrada no pretende ser más que otra reflexión en voz alta sobre la profesión docente a partir de dos mensajes lanzados en redes sociales. No tienen, ni pretenden tener, orden ni concierto más allá de expresar lo que tengo en la cabeza ahora mismo. Me siento tremendamente bien cuando termino una rúbrica, una propuesta … Continuar leyendo "Me queda mucho por hacer"]]>

Esta entrada no pretende ser más que otra reflexión en voz alta sobre la profesión docente a partir de dos mensajes lanzados en redes sociales. No tienen, ni pretenden tener, orden ni concierto más allá de expresar lo que tengo en la cabeza ahora mismo.

Me siento tremendamente bien cuando termino una rúbrica, una propuesta de trabajo, unos apuntes o cualquier recurso para mis alumnos. Creo que en cuatro cursos he acumulado muchas estrategias y experiencia. Si ahora creo que me falta mucho por hacer, al recordar a mi yo de cuando empezó… ahora creo que estaba en pañales.

La profesión docente tiene mucho de eso: empezar sin estar demasiado seguro de qué es esto, darte de bruces con la realidad y aprender, aprender siempre, con cada grupo, con cada curso, a cada momento. El máster es una mera introducción; la oposición, un sistema de criba; pero hasta que no se llega al aula uno no sabe realmente qué es esto.

También me planteo que en la profesión docente siempre hay algo para hacer y mejorar. Si me paro a pensar tan solo un poco se me ocurre: leer más obras de las que explico en literatura, ahondar en la gramática, buscar más recursos complementarios en línea, hacerme mis propios apuntes y esquemas de muchos temas… Todo esto, claro, sin parar el ritmo de las clases ni las exigencias del día a día.

Tanto es así que me pregunto cómo hay gente que se acomoda tanto en este trabajo. Hay profesores que hacen lo mínimo imprescindible, lo cual a veces no es suficiente. No me refiero a aquellos que ven el trabajo como tal y que prefieren trabajar en el centro para separar ámbitos, o que no se llevan trabajo a casa en ninguno de los sentidos: digo aquellos que cumplen con unos mínimos muy mínimos incluso dentro del centro. Los hay, pocos en mi experiencia, pero los hay.

La conclusión a la que llego es que, después de todo, me gusta mi trabajo. Ha habido épocas en las que me he planteado seriamente si he elegido bien mi camino porque en estos cuatro cursos apenas he tenido tiempo de respirar. Siempre he estado haciendo algo, con el ritmo que pudiera en cada momento, para mejorar mi práctica. Pero cuando un alumno me dice que una actividad extra le ha gustado o cuando se monta un debate interesante en clase me reafirmo: sí, merece la pena todo el esfuerzo, y es esto lo que quiero hacer.

A pesar de que hagan conmigo lo que quieren por el problema de vista, a pesar de que hay épocas en las que estoy agotado, a pesar de las horas de corrección… al final uno se queda con lo bueno. Pueden ser pequeños detalles, pero cuando ocurren compensan de sobra todo lo malo. Puede que yo sea una persona que se conforma con muy poco para ser feliz, pero si eso me permite disfrutar de este trabajo, adelante con ello.

El trimestre pasado pasé por una pequeña crisis personal. Quería más tiempo para mí y mis proyectos. Si me pongo a mirar, llevo muchos años sin parar: carrera, máster, oposiciones, trabajo… Bien es cierto que las exigencias en cada momento son diferentes, pero hay veces en los que me planteo seriamente parar. Este trimestre lo he empezado equilibrando bien ambos ámbitos… Veremos cuando lleguen los exámenes.

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La modita de los hilos de Twitter http://adrianperales.com/2018/04/la-modita-de-los-hilos-de-twitter/ http://adrianperales.com/2018/04/la-modita-de-los-hilos-de-twitter/#respond Thu, 05 Apr 2018 08:00:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3483 Hace un tiempo Twitter añadió una característica a su servicio que consistía en que los mensajes que respondían a otros aparecían unidos por una línea azul. Esto hizo que muchos usuarios empezaran a unir sus propios mensajes para crear lo que se llamaron «hilos». Esto tuvo tal aceptación que leer «abro hilo» fue algo cada … Continuar leyendo "La modita de los hilos de Twitter"]]>

Hace un tiempo Twitter añadió una característica a su servicio que consistía en que los mensajes que respondían a otros aparecían unidos por una línea azul. Esto hizo que muchos usuarios empezaran a unir sus propios mensajes para crear lo que se llamaron «hilos». Esto tuvo tal aceptación que leer «abro hilo» fue algo cada vez más habitual, hasta el punto en que el mismo servicio añadió la opción de publicar varios mensajes seguidos de manera oficial.

Esto ha supuesto un cambio bastante importante respecto al uso del servicio. Desde que yo tengo memoria se usaba Twitter para reflexiones cortas o compartir algún enlace. Ahora mismo la gente suelta auténticas peroratas. Esto, evidentemente, es un intento exitoso de la empresa por lograr que la gente pase cada vez más tiempo dentro de su plataforma, y las cuentas que tienen cierto número de seguidores ven sus mensajes difundidos rápidamente gracias a la inmediatez de la red social.

A mí, como internauta de la vieja escuela que parece que soy, es algo que me desconcierta bastante, porque yo tengo asociados los textos de cierto tamaño al formato blog. De hecho, es una pregunta que he lanzado allí alguna vez: ¿por qué esa gente que suelta hilos larguísimos luego no los recoge en un blog?

No digo ni siquiera que dejen de decirlo en Twitter, pero las redes sociales tienen un problema muy importante del que hablé aquí en alguna ocasión: el timeline es poco amable a la hora de situar un contenido pasado cierto tiempo, acaso días. Esos interesantísimos mensajes tienen un impacto de pocos días, el tiempo que quiera el algoritmo de Twitter, y luego pasa al olvido más absoluto.

Para muestra, un botón. El otro día me crucé con un un hilo de 17 tuits. Contando con que Twitter ha subido la longitud de los mensajes a 280 caracteres, eso son 1960 caracteres máximo. Una entrada en mi blog, que ronda las 500 palabras, son unos 3500 caracteres de media. Es decir, que podríamos estar ante unas 300 palabras perfectamente. Longitud más que de sobra para publicar una pequeña entrada y que ese contenido no se pierda.

Evidentemente, pedir que la gente recoja esos hilos en un blog es algo casi utópico que nadie hará, y no lo hará por muchas razones. En primer lugar, En Twitter tienen feedback inmediato. Su público indica que le gusta, lo comparte y comenta al instante. Aparte de esto, buscad por «dopamina en las redes sociales». En segundo, todo usuario de Twitter tiene una aplicación instalada: tener un cliente para escribir en un blog es mucho menos frecuente.

Es sencillo: ¿por qué hay tantísima interacción en Facebook, Twitter, Instagram, YouTube? La gente lleva sus aplicaciones encima. Comentar en blogs y podcast requieren varios pasos extra: entrar en la página correspondiente, poner datos, comentar. Esto tiene los problemas que también hemos comentado varias veces: la centralización de internet en unos pocos servicios que se están viendo con demasiado poder.

Hacer hilos en Twitter es jugarle el juego a la compañía. Que no digo que esté mal, evidentemente, yo tengo cuenta allí; pero publicar reflexiones largas y no recogerlas en otro lado por el simple hecho de que allí hay más seguidores y más interacción, dejando ese contenido perdido en la vorágine del timeline, me parece otro ejemplo más de que internet no va por el buen camino. Además están los enlaces: no sé si se notifica al autor cuando se enlaza un hilo y, desde luego, no es lo mismo que un pingback en un blog.

PD: Esto iba a ser una reflexión rápida y al final me ha quedado una entrada de 500 palabras, como es habitual en el blog. Y es que un cuadro de texto grandote da mucho más lugar a la reflexión.

Imagen: PXhere, CC0.

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¿Qué es ver bien? http://adrianperales.com/2018/03/que-es-ver-bien/ http://adrianperales.com/2018/03/que-es-ver-bien/#comments Thu, 29 Mar 2018 08:00:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3439 ¿Qué es ver bien? Es una pregunta que para muchos puede parecer absurda, pero os propongo un ejercicio. Poneos por un momento en la piel de una persona con serios problemas visuales, o directamente ciega. Pensad que para entrar en la ONCE es imprescindible tener menos de un 10% de visión ¿Qué es ver bien? … Continuar leyendo "¿Qué es ver bien?"]]>

¿Qué es ver bien? Es una pregunta que para muchos puede parecer absurda, pero os propongo un ejercicio. Poneos por un momento en la piel de una persona con serios problemas visuales, o directamente ciega. Pensad que para entrar en la ONCE es imprescindible tener menos de un 10% de visión

¿Qué es ver bien? Ya no es una pregunta tan baladí, ¿verdad?

Como ya he contado alguna vez, yo tengo problemas de vista (de hecho, la accesibilidad es una categoría en este blog) y, a pesar de que vivo mi vida lo mejor que sé, hay días en los que el mundo se me hace muy cuesta arriba o, simplemente, uno se detiene a reflexionar sobre lo que implica ver poco.

¿Qué es ver bien? Esta pregunta se puede convertir en toda una obsesión. Querer saber qué se siente, cómo es algo tan cotidiano para mucha gente y que para uno mismo es una utopía, imposible en muchísimos casos. Ver a tu lado a una persona que te dice lo bonito que es algo mientras tú ni siquiera ves ese algo, o ni siquiera ves el lugar donde se encuentra ese algo.

Ahora que estamos en la época, cuando voy a ver Semana Santa con amigos, ellos me describen los detalles de las procesiones, ven detalles que yo ni siquiera alcanzo a ver con las ayudas ópticas de las que dispongo. Evidentemente les agradezco la ayuda, y a la vez no puedo evitar preguntarme por qué no las podré ver yo también.

Por desgracia, en esta vida ocurren cosas sin razón, y es realmente duro aceptarlo.

La gente sin problemas de visión se queja por su miopía, su vista cansada y tantísimos problemas de vista habituales. Un día alguien me dijo «He perdido visión, tengo un 84%». Yo le respondí que tenía un siete, que si me podía prestar un poco. No quiero decir con esto que nadie se queje por su vista porque cada uno se preocupa de lo que le toca, pero insisto: saber que la mayoría tiene una visión superior al 80% mientras tú ni siquiera alcanzas un diez… hay días que duele.

¿Sabéis lo más irónico? Yo me puedo llamar dichoso. Mi 7% de visión lleva siendo un 7% desde que tengo quince años, y ya no va a disminuir. Tampoco va a aumentar, evidentemente.

Hay muchísima gente con problemas visuales mayores que el mío, gente que pierde visión progresivamente o incluso se queda ciega ya en edad adulta después de haber pasado por un verdadero infierno en vida por una enfermedad que no les deja tranquila. La gente con glaucoma padece dolores oculares peor que los dolores de un cáncer o un parto.

Lo mío ni siquiera es una enfermedad. Yo puedo trabajar durante horas delante de pantallas o papeles y solo me entra dolor de cabeza por cansancio. Hay gente que a los cinco minutos ya no puede más, si llega a esos cinco minutos.

Esta entrada es simplemente un desahogo. No pretendo causar lástima, ni crear malestar en el lector. Quizá sirva para que algunos valoren algo tan cotidiano como su vista, pero nada más. Llevo un tiempo en el que me apetece escribir sobre estos temas, y espero que estas reflexiones en voz alta sean del agrado de quien me lee.

Imagen: Flickr, CC BY.

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Mi lista de podcast (edición 2018) http://adrianperales.com/2018/03/mi-lista-de-podcast-edicion-2018/ http://adrianperales.com/2018/03/mi-lista-de-podcast-edicion-2018/#comments Sat, 24 Mar 2018 11:00:00 +0000 http://adrianperales.com/?p=3474 Hace poco os contaba mi reciente redescubrimiento del audio como formato, pero realmente lo que me lanzó a escribir esas líneas fue que hace más tiempo del que recordaba os dije que me había suscrito a podcast nuevos, y nunca hice seguimiento de aquellp. La idea original era hacer una lista de programas, pero como … Continuar leyendo "Mi lista de podcast (edición 2018)"]]>

Hace poco os contaba mi reciente redescubrimiento del audio como formato, pero realmente lo que me lanzó a escribir esas líneas fue que hace más tiempo del que recordaba os dije que me había suscrito a podcast nuevos, y nunca hice seguimiento de aquellp. La idea original era hacer una lista de programas, pero como me lié a contar batallitas preferí dejar la lista para una entrada futura.

Estas líneas que leéis son esa entrada futura, así que vamos con la lista sin más dilación. Solamente nombre y pequeña descripción personal.

Cultura

Tengo de cine, de series y de literatura, aunque de los dos primeros temas me gustaría encontrar algunos otros. Como veréis, bastante monopolizado por el Magazine Por momentos, me parecen unos programas muy interesantes.

  • Series por momentos. Centrados en una única serie por programa, hablan sobre ciertos aspectos y opinan, no entran demasiado en detalle.
  • Cine por momentos. Igual que el anterior, pero sobre series.
  • Palabras por momentos. Más, pero de libros.
  • Qué leemos hoy? Este programa agrupa algunos libros con una misma temática.
  • Librorum. La presentadora da a conocer sus lecturas al público, le gusten o no.
  • La biblioteca de Trantor. Monográfico sobre una película, una serie, un libro… normalmente por estar de actualidad.

Tecnología

A pesar de que ya no escribo tanto sobre el tema, sigue siendo un punto importante en mi vida, y ha resultado que el audio me parece muy conveniente para estar en contacto con esta faceta porque he encontrado programas con un tono que me gusta.

  • Wintablet. A pesar del nombre, no es solo Windows. Cada programa habla de noticias, de gadgets y luego se centran en un tema concreto, ya sea porque les apetezca o porque la actualidad invite a ello. Además hay una comunidad con muy buen rollo de la que formo parte.
  • Error404. Está presentado por dos viejos conocidos, tienen un tono distendido y hablan sobre temas tecnológicos varios.
  • Podcast Linux. Para estar informado de ciertos aspectos del sistema del pingüino sin caer en esos extremismos que al final me causaron rechazo.
  • Una cosa más. Lo mismo, pero sobre Apple. De este tema hay un montón, pero es difícil encontrar uno que no esté presentado por alguien con el seso sorbido por la manzana.

Personales

Bien podría meterlos en la categoría anterior, pero realmente los sigo porque me gusta escuchar lo que tienen que decir, sin más.

  • Leña al mono que es de goma. El programa de RFOG donde habla de sus cabreos tecnológicos pero también sobre animales, entre otros temas.
  • Unicorn ST. El programa de Sansa. Sus experiencias tecnológicas me han dado más de una idea, y habla también sobre cerveza o coches.
  • Mahjong en 10 minutos. Últimamente muy centrado en su adorado ChromeOS, Javier también entra de tanto en tanto en temas sociales o políticos.
  • eDucando Geek. Un profesor de primaria linuxero. Ya solo con eso me tiene ganado.
  • Lynx’s podcast. Sobre videojuegos, narrativa y temas aledaños.

Otros

  • Politibot. Sobre política, cada episodio se centra en un tema concreto.
  • Ya conoces las noticias. Sobre sociedad, cada capítulo es un monográfico. Da a conocer realidades muy diversas.
  • Agencia ROM. Relatos e historias en formato audio, con muy buena edición.
  • Crónica en negro. Historias macabras.
  • XYZ.Sobre ciencia e historia.
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