La libertad de expresión carnavalesca

Creo que no es ningún secreto que la libertad de expresión se encuentra en un momento delicado en nuestro país; algo, en mi opinión, bastante lamentable viendo el historial que tenemos. Acabamos de salir, como quien dice, de una dictadura donde se perseguía la libertad de expresión, que era castigada con cárcel o muerte. Hoy no hay tales penas, pero sí el escarnio público e incluso la posibilidad de quedarse sin trabajo, lo cual lleva a la autocensura, que es el peor tipo de todos: el miedo al qué dirán.

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Sobre los espacios exclusivos para mujeres

Llevo ya unas cuantas entradas hablando de temas relacionados con el género, y la entrada de hoy tiene cierta relación con la del 50-50 entre sexos.

Últimamente se está produciendo un fenómeno que, creo yo, hace unos años se hubiera visto como algo tremendamente discriminatorio y hoy se nos vende como una ventaja: el tener espacios reservados para mujeres. Me he cruzado con tres casos que ahora paso a comentar.

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Acercar a los niños a otras sexualidades

Estamos en un momento en el que ciertos sectores de la sociedad le están dando cada vez más importancia al tema de la sexualidad y la identidad de género, y es algo que poco a poco va llegando (o hacen llegar) a las edades más bajas. Tanto es así que últimamente estamos viendo cómo este tema llega a asuntos que son propios de los niños.

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Autocensura impuesta

La corrección política se nos come. Es un hecho cada vez más patente que estamos llegando a un sistema totalmente intolerante a la expresión de ciertos pensamientos porque cada vez hay más gente ofendida por cada vez más razones, y las redes sociales se han convertido en un deleznable altavoz para esta nueva ola de gente con la piel fina. Bajo estas circunstancias hemos llegado a un punto en el que nuestros abuelos, aquellos que lucharon por conseguir la libertad de expresión y que realmente arriesgaron su vida para conseguirla, se sorprenderían del punto al que hemos llegado.

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La obsesión con el 50-50 entre sexos

Últimamente podemos leer mucho sobre la paridad de sexos. Es un tema sumamente importante, puesto que, en el año en el que estamos, la mujer aún no cobra lo mismo que un hombre en ciertos puestos. Dentro de la cantidad de temas que hay en la lucha por la igualdad, últimamente se está viendo un gran esfuerzo por que haya el mismo número de mujeres que de hombres en todos los ámbitos de la vida.

La pregunta es, ¿es esto posible? Diré más: ¿es esto deseable?

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Violencia sí, cuerpos no (NSFW)

La mentalidad norteamericana resulta tremendamente puritana en algunos puntos y muy contradictoria en otras. Como región dominante en muchos aspectos de la vida (es el país en el que más guerras ha estado metido, es el país más exporta cine, series, música, y tantísimas otras cosas), esa mentalidad permea al resto del mundo, y provoca que nos escandalicemos por asuntos como este del que hoy quiero hablar.

Estamos acostumbrados a ver a héroes de acción armados hasta los dientes, explosiones, no nos escandalizamos con imágenes de guerra en televisión… pero si vemos una teta, se para el mundo.

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El arte de dormir en el autobús

Cada vez que me subo en un autobús, me duermo. Es automático. Todos los días tengo 40 minutos de viaje, y a no ser que me ponga a leer o a escuchar podcast, me duermo, como muy tarde, a los 20 minutos. Y sólo me funcionan esos dos métodos. La música también me duerme. Pero muchos días soy yo quien quiere dormirse… y dormir en el autobús tiene sus trucos y sus reglas. Dormir en el autobús es un arte.

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El desprecio a los símbolos nacionales

No me considero nada patriota. Nacer en un sitio o en otro me parece una circunstancia arbitraria, pero es imposible no tenerle cariño al sitio donde uno ha crecido. Y aunque yo no manifieste orgullo ni cariños por los símbolos nacionales, me parece que quien sí lo hace merece todo el respeto sin ser tachados de absolutamente nada.

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