El blog se adapta para la GDPR

Como sabrá cualquiera que tenga un correo electrónico y se haya registrado en cualquier sitio, el pasado 25 de mayo entró en vigor la GDPR, una ley europea que lucha por proteger nuestros datos y nuestra privacidad y que ha ocasionado que las páginas web, servicios y empresas alojados en el viejo continente hayan (hayamos) tenido que adaptar sus prácticas para cumplirla, ya que las multas son bastante considerables.

Una ley para justificar el suelo de los diputados europeos, una ley para fastidiar a los usuarios y a las pequeñas empresas, porque las grandes, que son las que trafican masivamente con los datos, pueden pagar las multas, en caso que se las imponga, y seguir a lo suyo.

Este blog es muy modesto, suelo tener una media de 30 lectores al día, pero he preferido cubrirme las espaldas y tomar algunas medidas. Evidentemente no soy jurista, y no voy a contratar una consultoría para un blog de estas características: lo que he hecho ha sido a partir de unas cuantas búsquedas en la web y según mis modestas capacidades.

Eso sí, en este blog me he beneficiado de que, desde el principio, opté por no insertar contenidos de terceros (la única excepción viene de un tiempo a esta parte con los podcast): no tengo widgets de seguimiento en redes, no tengo estadísticas externas, no tengo comentarios externos… cualquiera que tenga un detector de seguimiento podrá notar que lo único que se activa es, quizá, las estadísticas desde un servidor, que en realidad es este con otro dominio.

Dado este afán de prescindir completamente de servicios de terceros, además de la progresiva independencia del blog, he tenido que tomar muy pocas medidas.

Primero, instalar el WP GDPR Compliance Plugin, que añade integración con los comentarios y con muchos plugins. Añade un botón de conformidad a la hora de comentar, e incluso permite configurar unos diálogos donde el usuario decide si activar ciertos códigos o no. Como yo ya he dicho que lo que tengo son estadísticas de Piwik, que se desactivan tan solo activando la opción de no seguimiento en el navegador, he considerado oportuno no añadir nada más al blog.

He eliminado los botones de compartir que tenía, puesto que estos se comunicaban con el servicio externo AddThis (algo de lo que yo no me había percatado). Hasta que encuentre un plugin que no se conecte con servicios externos, dejaré el blog sin botones de compartir en redes (tampoco es que haya notado ningún tipo de impacto sobre las visitas al tenerlos activados).

Por último, y lo que creo que es más importante, siguiendo una plantilla que trae WordPress (en Ajustes, Privacidad) he convertido la página Acerca de…, donde tenía algo de información sobre mí, sobre el blog y sobre la licencia, en Información y privacidad, con información más que suficiente sobre todos los aspectos que afectan a este asunto y con el formulario para solicitar datos.

Con todo eso confío en cumplir la ley, pero si no, confío aún más en que nadie va a venir a un blog tan modesto a revisar si la cumplo o no. Eso sí: no me quiero imaginar lo que habrán tenido que pasar los blogs con publicidad de AdSense, vídeos incrustados de YouTube, estadísticas de Google Analytics, botones de compartir oficiales o widgets de seguimiento en redes sociales… Su página de privacidad debe ser bastante más extensa que la mía.

Si algún otro blog personal quiere usar mi página como plantilla, siéntase libre de hacerlo; después de todo, el blog está bajo una licencia Creative Commons.

Ahora, si me preguntan si cumplo la GDPR, podré decir al menos que lo intento.

Imagen: Pixabay, CC0

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