Algunos profesores me complicaron la vida como estudiante

Llevo cuatro años metido en la profesión docente y no he parado de trabajar en ningún momento. Siempre estoy leyendo, haciendo apuntes o algún recurso, todo con el objetivo en mente de facilitarle la vida a mis alumnos, que tengan herramientas suficientes y variadas para afrontar el estudio.

El otro día me vi haciendo esquemas sobre las oraciones subordinadas y sorprendiéndome de lo sencillo que es (evidentemente, a nivel secundaria y sin tener en cuentas las mil excepciones que hay en sintaxis). Cuando lo explico, simplificándolo después de mi trabajo previo, me da la impresión de que mis alumnos lo entienden perfectamente. Si entienden la base, luego se les puede complicar la vida cuanto queramos, no defiendo con esto que debamos bajar el nivel de exigencia.

Conforme hacía mis esquemas, pensaba en los profesores que tuve durante la secundaria y el bachillerato. Mi conclusión fue clara: me complicaron demasiado la vida. No me dieron pautas claras, no me explicaron la sintaxis con simplicidad. Alguno lo intentó, pero no lo logró. E igual que hablo de lengua, porque es lo que me toca a mí, puedo hablar de muchas otras asignaturas.

Evidentemente, estudiar supone encontrarse con profesores de todo tipo. Todos tenemos profesores que nos motivan y otros que nos aburren. Forma parte del aprendizaje. Sin embargo, usar una metodología u otra, explicar de una forma u otra, puede hacer que la experiencia de un alumno cambie radicalmente.

Yo, que actualmente soy profesor de Lengua y Literatura, quise serlo desde segundo de ESO, momento en el que tuve una profesora que me hizo amar las letras. Cuando llegué a ese infierno que para mí fue segundo de Bachillerato, me planteé seriamente meterme en Filología Clásica. No lo hice, pero mi experiencia con Lengua y Literatura en los cursos previos a la carrera no había sido para nada buena, lo cual me generó muchas dudas.

Actualmente me cuesta mucho señalar a algún compañero como mal docente. Ahora que conozco de primera mano las dificultades que conlleva este trabajo, me gusta pensar que quienes estamos en el aula damos lo mejor de nosotros por los alumnos, pero siempre se puede mejorar nuestra práctica, y con esto no quiero decir que nos pongamos a montar fanfarrias de las llamadas innovadoras. Simplemente, muchos profesores (no voy a decir todos porque hay docentes maravillosos que ya lo hacen fantástico) podemos y debemos hacerlo mejor.

Imagen: Pixabay, CC0.

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