El paso del tiempo

Hace poco cumplí veintiocho años. Como siempre pasa con el tiempo, para muchos será poquísimo, para otros será toda una vida. Hoy vengo a hablaros de la percepción del tiempo y, como suelo hacer en este tipo de entradas, no pretendo que sea algo muy premeditado, con un objetivo claro o con una intención, simplemente quiero dejar por escrito una serie de pensamientos a este respecto.

Yo soy profesor de Lengua Castellana y Literatura y, desde que empecé a estudiar la carrera, relativicé mucho mi visión sobre el paso del tiempo. Aunque para mí catorce años suponen la mitad de mi vida, soy consciente de que 2003 está ahí al lado, como quien dice. Si yo pienso en algo antiguo me viene a la mente la lírica tradicional de la Edad Media, Jorge Manrique y La Celestina. De hecho, dado que nací en 1989 y tengo un hermano de los ochenta, para mí esa década tiene aún bastante vigencia, a pesar de que realmente soy un niño de los 90. Digo más: pensar que ya hace casi cuarenta años desde que empezó esa década me escuece un poco, de algún modo.

Por otro lado, hay gente que ve el tiempo de un modo muy diferente a esa percepción que os acabo de contar. Si le pongo una canción de hace tres o cuatro año a una amiga mía, ella dirá sin dudar que quite eso, que es viejísimo, ante mi cara de asombro. Y aunque no soy ningún experto en el tema, yo he escuchado música pop de los 50 y los 60. Comparativamente, eso sí que es viejo.

Si nos ponemos a pensar un poco más caeremos en la cuenta de que la mayoría de géneros musicales que escuchamos hoy nacieron durante el siglo XX, que el cine nació a principios de dicho siglo, y que los videojuegos empezaron su camino en los años 70. Eso, a efectos históricos, fue prácticamente ayer.

También me parece muy curioso que mucha gente pase por crisis existenciales cada año. Como digo, tengo los 28 recién cumplidos, estoy a punto de alcanzar la treintena y, para mí, 28 es un número más. Soy consciente de que esto depende del momento vital en el que cada uno esté y yo, para qué mentir, estoy pasando por uno realmente bueno. Para alguien con otras situaciones, 28 deben ser muchos.

Esta sociedad que nos hemos construido también tiene su propia visión del tiempo. A un deportista con 28 le quedan pocos años de carrera y habrá muchos trabajos que a los que, directamente, no se pueda optar. También se da el caso, pan nuestro de cada día, de mucha gente que no puede trabajar a pesar de quedarles años para jubilarse (pienso en un parado de cincuenta años). En este caso el inclemente no es el tiempo, sino la percepción que la sociedad tiene del mismo.

Mi pensamiento es que, si tenemos algo en esta vida, eso es tiempo. Igual de rápido que se va, tenemos mucho por delante. Cuanto más mayor, más rápido pasa el tiempo y tenemos la certeza de que se va acabando, pero aún así seguiremos teniendo una cantidad considerable de tiempo por delante. Y hay que aprovecharlo lo mejor que podamos, ya sea buscando trabajo, trabajando, estando con familia y amigos o simplemente echando la tarde tranquilamente en el sofá.

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