Mezclar churras con merinas (lingüísticas)

Hace poco, Arturo Pérez Reverte anunció que la RAE aceptaría el uso imperativo «iros» además de «idos», que sigue considerándose la forma correcta. No tardaron en leerse multitud de opiniones, unas bastante concienzudas que critican la RAE como modelo de negocio; otras que hablaban de lo complejo del asunto puesto que «idos» ya es un imperativo irregular, y un nutrido grupo que se dedicó a criticar a la RAE sin argumento ninguno.

Yo soy crítico con la RAE cuando lo tengo que ser. De hecho es una institución que tiene mucho de criticable, puesto que en su Gramática no termina de atinar con muchos puntos y tienen un evidente afán recaudatorio (como dice el artículo antes citado), de ahí que saquen libros prácticamente cada año.

Me parece que esta aceptación de «iros» puede suponer que acabe siendo correcto el uso de formas iguales al infinitivo como imperativo de la segunda persona del plural cuando lleve el pronombre enclítico. Por otro lado, es algo que ya se usa mucho, y si la RAE lo acaba aceptando será precisamente por su difusión. «Niños, lavaros las manos».

En las redes ha habido debates sanos sobre la pertinencia o no de esta norma y sus implicaciones. Pero también se han leído muchos sinsentidos que me hicieron recordar mi defensa de la RAE.

No me parece ni medio normal que mucha gente desempolve un título de lingüista imaginario cuando la RAE hace alguna propuesta o reforma para mezclar churras con merinas. En algunos foros se se ha tomado la norma de «idos», un tema gramatical/morfológico, para atacar sin criterio a la RAE y sacar a relucir el léxico.

Cada vez que hay alguna reforma salen a la palestra ciertas palabras, muchas de las cuales aparecen recogidas en este cartel, causante de que me lance a escribir esta entrada.

Las palabras que aparecen en la imagen son almóndiga, murciégalo, palabro, toballa, asín, culamen y dotor. Vamos a buscar cada una en la edición electrónica, algo que puede hacer todo el mundo, a ver cómo vienen recogidas.

  • Almóndiga, murciégalo: en desuso, usado también como vulgarismo.
  • Dotor: poco usada, usada también como vulgarismo.
  • Palabro: coloquial.
  • Toballa, conceto: en desuso.
  • Asín, culamen: vulgarismo.

Poco más o menos ocurre con otubre, otra palabra que estuvo en la palestra hace unos meses y que está marcada claramente como en desuso.

Todo esto de uso coloquial, uso vulgar o en desuso quiere decir, traducido para lerdos, que no son usos recomendados, frecuentes o correctos. Simplemente son formas que la gente usa o ha usado y, como tal, el diccionario las recoge.

Digo yo que tampoco es tan difícil leer un puñetero diccionario y, si se va a atacar a la RAE (que hay muchas y variadas razones para hacerlo), al menos aludir a temas relacionados con la novedad y con un poco de criterio.

Imagen: Wikimedia, CC BY SA.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

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