Liv es una zombi que no da miedo

Estamos viviendo una época en la que se están repensando todos los seres imaginarios clásicos de la literatura y el cine. Los vampiros vivieron su momento con Crepúsculo y obras parecidas, los ángeles también tuvieron su tirón en libros juveniles, los cuentos clásicos en Érase una vez… Por supuesto, los zombis también han pasado por ese proceso: los hay que corren mucho como en Zombieland o en Guerra Mundial Z, y en la serie que nos ocupa los zombis siguen en sus cabales mientras sigan comiendo cerebros.

La protagonista, Olivia Moore, es una aspirante a cirujana que parece tener su vida resuelta. Está prometida y es buena en su trabajo. Sin embargo, una noche después del trabajo va a una fiesta en un barco. Hay una masacre, la arañan y se convierte en una zombi. Se despierta en una bolsa y tiene ganas de comer sesos. Desde ese día tiene que vivir de cara a la sociedad como una persona normal, con la diferencia de que ella es una zombi y, como tal, tiene que alimentarse.

Liv, por su parte, encuentra el modo de aprovechar su nueva condición ayudando a la policía a resolver crímenes dado que los cerebros que consume son de víctimas de asesinato. Al comerlos recibe visiones del antiguo propietario de los sesos y puede dilucidar qué ocurre. Además de eso se contamina de su personalidad, por lo que vemos a nuestra protagonista con una personalidad diferente en cada capítulo, lo cual le da un toque extra de variedad.

Esta estructura nos lleva a una serie procedimental con temática zombi. Un caso por capítulo mientras que se desarrolla la trama principal, que culmina con los capítulos finales de cada temporada.

Los demás personajes son también muy interesantes y no hay ninguno que chirríe, ni por carácter ni por interpretación. Todos contribuyen a construir el particular universo de la serie, todos tienen su implicación dentro del mismo, una implicación que acaba llegando tarde o temprano.

A pesar de ser una serie de zombis, apenas da miedo (la excepción a esto, quizá, son los últimos capítulos de la segunda temporada). No se muestran escenas desagradables, no se recrea en hechos truculentos y, aunque hay algún zombi tradicional (se vuelven así cuando no comen), no protagonizan muchas escenas viscerales.

iZombie es una serie muy entretenida que viene genial para desconectar la neurona, sin más pretensiones que hacernos pasar un buen rato. Está bien para relajarnos de tanto superhéroe.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

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