Los magufos, cada día más presentes

Imagen de supuestos chemtrails

Alternativo. Verdad. Desconocido. Invisible. Nuevo orden. Si ves alguna o de estos términos en un sitio web, sal corriendo: es más que probable que esté administrado por un magufo, una persona que pretende ser científico sin serlo.

Con este asunto me vienen a la mente dos cuestiones: El ser humano tiene necesidad de ficción y necesita creer en algo. A esto hay que sumarle algo importante: el conocimiento de la ciencia y de su método es cuanto menos limitado (empezando por este que escribe), por lo que estas historias, con apariencia científica, consiguen que mucha gente las crea palabra por palabra.

Hay muchos que solo creen en un tema y cuestionan los otros, pero lo más habitual es encontrar lo que yo llamo el «pack magufo». Empiezan con algo más o menos «sencillo» como los chemtrails y luego siguen con morgallons, MK Ultra, iluminatis, anunakis y el Nuevo Orden Mundial. Cuestionan la teoría de la evolución de Darwin y posiblemente niegan el cambio climático, a pesar de que en lo que llevamos de año prácticamente no hayamos tenido frío.

Es un tema que me resulta sensible porque, durante un tiempo, yo creí que los chemtrails existen. Ves a algunos que defienden su existencia, te dan una serie de argumentos que parecen reales y, si no sabes un mínimo (como, insisto, es mi caso), tragas. Y haces el ridículo cunado te encuentras con alguien que está informado. Basta con investigar un poco, evitando eso sí sitios que tengan en su título las palabras con las que encabezo esta entrada, para darse cuenta de la evidente realidad: esas auras en las nubes son simplemente vapor de agua.

He llegado a un punto en el que soy casi intolerante con estas teorías. Cunado me las cuentan, digo que hay gente más inteligente que el interlocutor y que yo que ha demostrado mil veces lo contrario a lo que me exponen y, en caso de que no esté del todo claro, al menos habrán dado pruebas contrastables para creer que evolucionamos del mono en lugar de pensar que fuimos creados por los extraterrestres, por ejemplo.

No voy a ponerme a desmontar aquí cada uno de estos puntos porque algunos carecen del mínimo sentido y otros requieren una explicación más detallada de la que yo pueda siquiera intentar. Por eso me limitaré a enlazaros algunos sitios de confianza para profundizar en estos temas y estar al tanto de novedades sobre ciencia.

Recomiendo leer también los libros de J. M. Mullet: Comer sin miedo y Medicina sin engaños, escritos con mucho humor y muy clarificadores sobre sus respectivos temas (transgénicos y comidas «con apellido» por un lado, y pseudociencias por otro) y, por supuesto, el programa Órbita Laika. Seguramente haya mil referencias interesantes más, pero con esto va bien para empezar.

No os dejéis engañar. Personalmente prefiero confiar en científicos, universidades y estudios que basan sus conclusiones en datos y pruebas contrastadas, antes de creer historias propias de ciencia ficción cuyas pruebas, si las hay, no han sido acreditadas. La excusa de que no las hay porque el gobierno lo controla todo o porque «el sistema» no quieren que lo descubramos me parece, cuanto menos, pobre.

Llamadme confiado, pero no creo que haya un complot a nivel mundial para destruirnos a todos cuando basta con una bombita atómica. Fácil y directo. Y para control mental ya hay otros métodos mucho más sutiles, económicos y efectivos como los medios de comunicación.

Imagen: Contrails in sitges, CC BY-SA

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

3 opiniones en “Los magufos, cada día más presentes”

    1. Es lo que digo: la gente tiene que creerse algo, y los magufos tienen un discurso accesible y creíble. ¿Quién se va a poner a leer larguísimos artículos de ciencia si con dos teorías locas te convencen?

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