Ya nadie habla de «software libre»

Ahora todo el software es Open Source.

Debido a sus características sociales, a mi lector de noticias llegan artículos de blogs que no sigo, y en un conocido blog en español sobre software libre he visto el enésimo ejemplo del miedo que le tiene cualquier publicación a la palabra «libre».

Anunciaban que un programa había sido liberado, tras un tiempo siendo privativo, con la licencia GPL v2. Y lo tildaban de «Open Source».

Después de leer un artículo de Ricardo Gallí sobre este tema, sinceramente no entiendo la diferencia entre «software open source» y «software libre» en cuanto a sus licencias. Por lo que cuenta, muy pocas licencias son solo para «software open source», afirmación que he contrastado leyendo la definición oficial del Open Source y mirando licencias que se consideran de software libre.

Lo podría entender solamente como el objetivo a la hora de trabajar: los partidarios del software libre serían aquellos que defienden las ventajas éticas e ideológicas del movimiento, y los partidarios del «Open Source», los que simplemente defienden el método de trabajo.

Si observáis la redacción de muchos blogs que hablan directa o indirectamente de software libre, veréis que muy pocos usan la palabra «libre». La razón, imagino, es prescindir de la connotación ideológica del término, o distanciarse de Richard Stallman o de la FSF que, frecuente y tristemente, son tachados de radicales sin razón ni sentido, como si la historia reciente no hubiera demostrado una y mil veces que tarde o temprano aciertan en sus planteamientos.

Personalmente no me parece bien que prescindan del término «software libre» porque soy simpatizante de las ideas éticas que defiende, pero aun así no veo por qué no usarlo sin esa carga ideológica. Simplemente para ser correctos y estrictos a la hora de escribir sobre un tema.

La razón de contaros esta perorata ahora en lugar de hacerlo las mil veces anteriores en las que lo he pensado es que, justamente, la GPL es la licencia de software libre por antonomasia. Es la que usan esos radicales sin razón ni sentido de la FSF, la que aun hoy diría que predomina en los sistemas libres, a pesar de todos aquellos que defienden que las licencias sin copyleft son «más libres» porque dejan más libertad al desarrollador, confundiendo la libertad de software con la libertad de elección del individuo (no me pida el lector que profundice en este tema porque es tremendamente complejo).

Es gracioso además porque normalmente lo escriben así, Open Source. Ya no «código abierto» o parecidos: Open Source, con mayúsculas, como si fuera un mantra. No perdamos de vista que el lenguaje puede moldear el pensamiento.

Si ahora resulta que el software bajo GPL es Open Source, apaga y vámonos. El software bajo GPL es LIBRE, con mayúscula, negrita y subrayado. Las connotaciones ideológicas que se las ponga quien quiera: a mí me gusta hablar correctamente.

Para más información:

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

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