Dos cero uno seis

Dos mil dieciséis. Suena bastante bien. Mejor que 2015, al menos no lleva regalito.

En esta ocasión voy a hacer como el año pasado y tampoco haré un repaso exhaustivo de 2015 porque, para bien y para mal, lo he vivido lo mejor que he podido, con risas, amigos y trabajo. Sí puedo destacar un paso personal muy importante que me atreví a dar el último trimestre y que me ha influido bastante a varios niveles, pero de ello prefiero hablaros más adelante con detenimiento.

Los propósitos para 2016 son bastante generales. Leer más, ver más cine, escribir más, tocar la guitarra, aprender inglés y esperanto… Básicamente los mismos que hace años, porque son eternas tareas pendientes a las que me resisto a renunciar. Pero para lograrlo tengo un propósito tan general como concreto: mejorar mi organización personal. Me lo propuse en verano y no he tenido muchos resultados. Solo depende de mí.

En mi actividad en la red, mi principal objetivo es soltar algo de lastre. Tengo un par de proyectos colaborativos de los que voy a desvincularme para centrarme en este blog y seguir colaborando con El telar del Geek. También me gustaría potenciar más el lado cultural, pero me conozco demasiado bien como para comprometerme sobre este tema: la tecnología me tira demasiado.

Ya nada más que queda desearos una feliz entrada en 2016 rodeado de vuestros seres queridos. Espero que el nuevo año os traiga muchas risas, ratos con los amigos y éxitos a nivel personal y profesional.

Nos vemos en el nuevo año. Salud.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

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