Cambiar de hábitos

Señal de hábitos: buenos a la izquierda, malos a la derecha

Hace poco conté que el último curso fue bastante estresante, por muchos motivos. El análisis de las razones que me llevaron a esa situación y un cúmulo de circunstancias y lecturas en los últimos meses han hecho replantearme seriamente mis hábitos y tomar algunas determinaciones al respecto.

Como suelo decir, no puedo prometer que las llevaré a cabo porque, por desgracia, me conozco demasiado bien. Sin embargo, me parece oportuno plasmar mis pensamientos aquí para obligarme a mí mismo de algún modo. También me sirve para cumplir con uno de mis objetivos: escribir más en el blog, un objetivo del cual ya hablé en la entrada antes enlazada.

No voy a comentar punto por punto las causas que me llevaron a esa situación de estrés, pero sí sus consecuencias. La primera y más importante fue un desajuste total de mis horarios, tanto los productivos como los de sueño. Postergaba las tareas, las hacía por la noche y dormía poco. Mis débiles intentos por cambiar esto fueron un completo fracaso. El objetivo con este punto es claro: tengo que marcarme unos horarios fijos de trabajo en casa y de descanso.

La determinación en este punto viene por varios frentes. Por una parte, hace poco desvirtualicé a un buen amigo que tiene un «horario europeo»: se acuesta pronto y se levanta temprano. El día le cunde una barbaridad, y duerme las horas que corresponde. Por otra parte, y en relación con las horas de sueño, en un artículo de Magnet se habla de la importancia de dormir ocho horas; al parecer las conclusiones no son del todo claras, pero en cualquier caso, mi cuerpo pide esas ocho horas.

Los primeros movimientos en el sentido de la organización del tiempo han venido, cómo no, en mi vida digital, que es donde resulta todo más fácil. Y es que a veces pienso que tengo un serio problema con mi gestor de noticias: miro cada poco tiempo a ver qué hay de nuevo. Por este motivo he decidido hacer lo que Berto pena llama una dieta de información y quedarme con aquellas fuentes de noticias imprescindibles. Siguen siendo bastantes, pero muchas menos de las que seguía hasta ahora. También limitaré el uso de redes sociales, dejar el ocio digital para unas horas concretas del día.

Hablando de dietas, otro «efecto secundario» del último año es que he ganado bastante peso. Por suerte, no he llegado al punto de igualar el que tenía antes de empezar la dieta (alimenticia). En este momento no me parece prioritario volver a ser estricto con este tema (me causó mucho desgaste anímico la última vez), pero sí estoy en situación de controlar lo que como. Había llegado al punto de llevar comida a la boca por puro ansia, por puro estrés, y es algo que tengo que evitar a toda costa.

Para tomar esta determinación no me hace falta ninguna lectura. Tengo asumido que tener un buen peso es algo bueno para la salud y que evita problemas tanto actuales como futuros. Controlar lo que como es el único objetivo realista que puedo marcarme en este momento, porque ahora mismo no me veo en disposición de marcarme un horario para hacer deporte (una actividad que, por otra parte, no me seduce lo más mínimo).

Ha habido un blog que me ha animado a tomar estas determinaciones, no de un modo directo pero, en cierto modo, sus publicaciones han servido para afirmarme. Se trata de Voylinux, un blog que ya conocía desde hace tiempo pero al que nunca me había suscrito. Recientemente su autor se propuso escribir una entrada al día de lunes a viernes, lo cual coincide con mi objetivo de escribir más, aunque el mío es más modesto. Aquí tenemos ya un primer punto de influencia.

Una publicación concreta que ha influido de un modo más claro es una en la que habla sobre la fuerza de voluntad. Defiende que este concepto crea la idea de que no depende de nosotros el conseguir algo, que atribuimos esa capacidad a una fuerza externa. No termino de estar de acuerdo (suelo decir «en este momento no tengo fuerza de voluntad», es decir, que soy consciente de mi estado anímico para tomar una decisión), pero me ha servido para ver que, si se busca algo, basta simplemente con ponerse a ello.

Controlar lo que como, organizar las horas de trabajo y las de descanso, afrontar los cambios que vienen en mi vida personal. No son pocos los objetivos que me marco, pero no los contemplo como obligaciones: los voy a afrontar como lugares a los que quiero llegar, y cada día voy a hacer algo por conseguirlo.

Imagen: blokes with good & bad habits, CC BY

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

4 opiniones en “Cambiar de hábitos”

  1. Espero que tengan suerte. Cambiar las costumbres, sobre todo si son malas, cuesta, pero tener en mente los beneficios seguro que te empuja para intentarlo :-)

  2. No hace mucho que empecé a leer sobre Getting Things Done (GTD) usando emacs y org-mode, igual te iria bien echarle un ojo. El libro es bastante interesante, si sólo te fijas en el sistema de organización y no en que el que lo escribe es un machista y un clasista. x)

  3. si te sirve de consejo cuando hagas dietas alimenticias procura tomar estevia o chupar regaliz en rama, más que nada porque la disminución de grasas y azúcares suelen afectar drásticamente al carácter.

    Yo he comido y consumido información por estrés y es algo que he ido educando a fuerza de voluntad, ánimo que tú puedes con eso y más.

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