Separar la persona del artista

Foto de Joaquín Sabina

Más de una vez me he cruzado con gente que no sigue a tal o cual artista, principalmente cantantes, por razones más allá de lo artístico. Si les preguntas te dicen que el artista tiene una ideología política que no pueden compartir, o que sus acciones no son consecuentes con lo que cantan o, directamente, que el artista es mala persona.

Ante este tipo de alegatos mi reacción no puede ser otra que sorpresa, porque si me pusiera a mirar qué artistas son ideológicamente afines a mí, primero tardaría muchísimo en empezar a disfrutar de sus creaciones, que al final es lo más importante; y segundo y más importante: seguramente no serían ni la mitad de los que sigo.

Artistas que podamos considerar malas personas los hay a montones en la historia, y muchos tienen renombre universal (baste como ejemplo leer la biografía de muchos escritores). Y si tienen esa importancia no es por lo que hicieron en su vida, aunque son datos que nos pueden ayudar a entender su obra: es por su arte. Por lo que transmiten sus palabras, su música, sus pinturas o lo que toque.

Dos ejemplos de esto que me vienen a la mente: Joaquín Sabina y Bob Marley. Resulta que Sabina, la persona, es taurina y va a ver toros, aunque él sabe que está mal. Esto ya sería razón para un antitaurino con esta mentalidad para no escuchar nada de Sabina. Por su parte, Bob Marley pertenece a un movimiento que, al parecer, es machista (una razón para no escucharlo); sin embargo, yo en sus letras solo encuentro un mensaje pacifista.

Yo no dejaría de seguir a un artista por razones personales, porque lo que debe primar es su arte, y este, normalmente, se puede disfrutar sin siquiera conocer las circunstancias vitales del artista. Para mí, la única razón válida para no seguir a un artista es, simplemente, que su arte no me transmita nada.

Esto se aplica sobre todo a artistas clásicos o consagrados: en estos días es tan importante dar buena imagen a la hora de vender (con tanto contacto con los fans a través de las redes) que sí se valora más el aspecto personal. Pero, ¿dejar de escuchar a Sabina porque va a los toros? Ni de broma.

Autor: Adrián Perales

Profesor de Lengua y Literatura. Aprendo para enseñar, enseño para aprender. Apasionado de la cultura y el software libre.

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